SELECCIÓN ESPAÑOLA

«Evolución» sin «revolución» para la Roja

Luis Enrique, flanqueado por José Francisco Molina y Luis Rubiales, durante su presentación como seleccionador.
/PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP
Luis Enrique, flanqueado por José Francisco Molina y Luis Rubiales, durante su presentación como seleccionador. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

Luis Enrique, que maneja una lista de 70 jugadores, apuesta por mantener el estilo de la selección pero dándole «una vuelta de tuerca»

ÓSCAR BELLOT MADRID.

«No va a haber una revolución, que es una palabra que no me gusta, pero sí que tiene que haber una evolución». Luis Enrique llega al banquillo de la Roja convencido de que hay que mantener las señas de identidad que llevaron a la selección española a vivir una etapa de esplendor abrochada con la conquista de dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012, aunque introduciendo modificaciones que permitan superar los problemas con que se ha topado el combinado en las últimas citas y que le han impedido mantener el brillo de antaño.

«Se puede evolucionar», señaló ayer el asturiano en su presentación como nuevo seleccionador español, en la que remarcó que su intención es «seguir con el mismo estilo, ser protagonistas con el balón», ya que ese es «el perfil» del jugador nacional, aunque dándole una «vuelta de tuerca» a ciertos aspectos que impidieron sostener el pulso competitivo en el Mundial de Brasil, la Eurocopa de Francia y la recién finalizada Copa del Mundo de Rusia.

«Eres selección referencia, todos te estudian», apuntó en relación al estancamiento de un combinado abonado al juego de toque y posesión pero con dificultades a la hora de encontrar espacios para finalizar. «Vamos a seguir con el mismo estilo, el perfil que tenemos de jugadores, pero dando matices», insistió el gijonés en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde ofreció su primera rueda de prensa tras ser presentado como nuevo timonel de la Roja. Avanzó que «hay que mejorar muchas cosas», entre las que citó la «presión tras pérdida», la «faceta defensiva», así como la generación de más ocasiones y la definición.

«Me siento orgulloso de ser asturiano, gijonés, de vivir en Cataluña y de ser español»

Distendido y «muy ilusionado» con el reto que tiene ante sí, el preparador, que estuvo acompañado por el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y por José Francisco Molina, nuevo director deportivo, puso en valor «el trabajo tan impresionante que realizaron Lopetegui y Hierro», sus inmediatos predecesores en el cargo, pero destacó que «cada uno tiene su método y su estilo». Dejó claro que él aplicará el suyo, como ya hizo en el Barcelona, donde amasó dos Ligas, tres Copas del Rey, una Liga de Campeones, una Supercopa de España y otra de Europa y un Mundial de Clubes en tres campañas. Exitosa trayectoria que exhibió como aval para su nuevo cometido. Una etapa en la que espera mantener «cercanía» con sus pupilos pero en la que no le temblará el pulso «cuando haya que meter mano dura».

No quiso hablar de fracaso en los últimos campeonatos Luis Enrique, que dijo que esa es una palabra «muy fea» a la que siempre ha sido «reacio». Admitió que los resultados «no han sido buenos», pero recordó que parte de quienes integraban el combinado en esas citas fueron los mismos que llevaron a la selección a alcanzar las máximas cotas. «Llevamos tres campeonatos sin poder conquistar nada, hemos vivido en el pasado una situación parecida en el Barcelona y mi idea es evolucionar. Hay muchas decisiones que tomar, hay cambio generacional y necesitamos estudiar cada caso personal», incidió el técnico, que indicó que aún no ha intercambiado impresiones con ningún futbolista, ni siquiera con el capitán, Sergio Ramos, aunque quiso precisar que no tiene «ningún problema» con el central ni con ningún otro jugador. «Necesito situarme, adaptarme y sé muchas cosas de cómo funciona el equipo», comentó Luis Enrique, que insistió en que el cambio acometido en la Federación Española «no excluye a los jugadores» y que a él le gusta «consensuar» y «hablar con los capitanes», aunque matizó que también le toca decidir «cosas difíciles y complicadas».

Sorpresas

Aseguró que lo que le interesa es «el rendimiento» y «no la edad» de los futbolistas, pero avanzó «sorpresas» en su primera convocatoria, la que facilitará el 31 de agosto para los duelos ante Inglaterra (8 de septiembre en Wembley) y Croacia (11 de ese mes en el Martínez Valero de Elche), dentro de la Liga de las Naciones. «Hay gente que viene desde atrás con mucho nivel y yo quiero ser justo», comentó, revelando que tiene una lista de 70 jugadores que debe analizar y que no cribará «en función de los que hayan ido o dejado de ir» en anteriores convocatorias.

Luis Enrique siempre ha sido partidario de apostar por nuevos valores, por lo que su incorporación a la selección preludia un relevo generacional para un combinado al que ya dijo adiós Andrés Iniesta tras el Mundial de Rusia y que también avanzó su intención de dejar Gerard Piqué.

Remarcó que no quiere «decepcionar a nadie» y proclamó que es «un orgullo representar al fútbol español», negando que tenga rencor hacia ningún club. «¿Antimadridista? No soy antinada», defendió el seleccionador, que quiso cerrar viejas polémicas: «Me siento orgulloso de ser asturiano, gijonés, de vivir en Cataluña y de ser español».

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