UD LOGROÑÉS

Vuelta al refugio de la Copa

Sergio Rodríguez da instrucciones a sus jugadores, con Olaetxea y Salvador en segundo plano. :: justo rodríguez

La UD Logroñés viaja a Cartagena en pleno debate sobre su fútbol y, sobre todo, sobre un inicio inesperado | Sergio Rodríguez afirma que no sacrifica la Copa por el primer triunfo en Liga y se reitera en señalar la mejoría de su equipo en cada partido

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

La UD Logroñés jugó el domingo por segunda vez en cuatro días en Langreo; ayer se entrenó en el Mundial'82; hoy celebra su última sesión en San Pedro del Pinatar; mañana jugará en Cartagena y el jueves se ejercitará de nuevo en casa, nada más bajarse del autobús jugadores y técnicos. Es la Copa del Rey, aunque para la UDL es algo más que un calendario comprimido y muchos kilómetros en pocos días.

«No renuncio a nada. Nos gustaría eliminar al Cartagena y ganar el domingo al Sporting», advierte Sergio Rodríguez cuando se le pregunta si sacrificaría la Copa por el primer triunfo en Liga. La primera adorna la temporada, pero la segunda la determina. Ahora mismo, sin embargo, la Copa es una puerta abierta al optimismo. Si se pierde, se anticipa el adiós; si se gana, se recarga el depósito de la ilusión.

«En la Copa puedes tener un premio muy grande a corto plazo», advierte el técnico. De momento, ese corto plazo se llama Cartagena. Su titular ha pasado de acariciar el ascenso hace unos meses a vivir en descenso tras tres jornadas de la nueva temporada. «Es un rival difícil, uno de los mejores equipos de la categoría, pero nosotros estamos en condiciones de competir», señala Rodríguez antes de desvelar que el conjunto que entrena el uruguayo Gustavo Munúa ha cambiado «bastante y vive un proceso de remodelación». De hecho, quince jugadores se han sumado a un proyecto en el que vive inmerso desde el 2015 Moisés García, que un año antes llegó a la UD Logroñés de la mano de Carlos Pouso. «El pensamiento es que irá mejorando con el paso de los días, pero hasta el momento no ha logrado ese funcionamiento. No ha sacado muchos puntos (2), como nosotros, pero es un conjunto de mucha entidad y buenas individualidades», añade el preparador.

Más allá del pasado, presente y futuro del Cartagena, la situación en Liga preocupa porque al no ser la esperada es absolutamente impensable. Tres puntos en otros tantos partidos, con un gol marcado y otro encajado. Es decir, números inopinados respecto a lo visto en las ocho semanas previas al inicio de competición. Y las cifras tiene dos consecuencias: anímicas y deportivas.

Sergio Rodríguez descarta que la ausencia de victorias esté dañando la mente de los jugadores. «No noto que les esté afectando, pero sí que veo que vamos a mejor en cada partido», se apresura a señalar para dar un giro de ciento ochenta grados a la respuesta y buscar un discurso positivo. «Somos capaces de dominar el partido, de tener el control del juego, de generar ocasiones,... Tenemos la relativa preocupación de no sumar los puntos deseados, pero no preocupación interna por el funcionamiento del grupo o por la implicación de los jugadores. Siempre existe ese runrún de que no conviertes la ocasión en gol, pero estamos tranquilos y seguiremos trabajando», añade.

Deportivamente, no existe ni sensación de que el rival les conoce, ni de que el fútbol riojano se ha vuelto previsible. «Si estuviéramos tan estudiados, no generaríamos tanto peligro. En Langreo tuvimos cuatro o cinco ocasiones claras de peligro y ellos una o una y media», indica. «¿Previsible? No lo sé. Creo que hemos tenido alternancia, sobre todo en los dos partidos de Langreo. Entrar por fuera, por dentro, contragolpe,... No somos tan previsibles. Si vemos que es así, alternaremos cosas. Cuando no ganas parece que eres peor equipo. Es el pensamiento al que nos lleva el resultado, pero desde dentro vemos a un bloque que mejora, que tiene variedad y que cuenta con jugadores implicados. Vemos más cosas positivas que negativas», asevera con rapidez para zanjar dudas.

Sin embargo, hay dos realidades palpables, que van más allá de opiniones. El pasado año, a la UD Logroñés se le escapó el viaje hacia el play off porque no compró los billetes antes rivales inferiores en la tabla. En ésta se ha dejado cuatro puntos ante recién ascendidos. «Es un hecho. No sabemos dónde estarán o no, pero acaban de ascender a la categoría. Hemos sido superiores a ambos, pero no hemos ganado. En este sentido sí hay una similitud con lo que ocurrió la pasada campaña», admite.

Segunda realidad. No hay gol. Lo ha habido, pero en este momento no existe. Sin gol, es imposible ganar. «El acierto depende de muchas cosas. Se ejecutaron buenas jugadas, pero el portero también está ahí. El remate se trabaja y se entrena, si bien tiene que ver con aspectos como las dinámicas. Me preocuparía no generar ocasiones, pero no el carecer de acierto. Hay que transmitir tranquilidad a la gente de ataque, porque está trabajando bien», puntualiza.

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