Sábado de reconciliación

Sábado de reconciliación

La UD Logroñés regresa a casa en busca de un triunfo sobre el Athletic que le haga olvidar sus últimas tablas

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Admite Sergio Rodríguez su deseo de que los números con los que llega el Athletic B a Las Gaunas no influyan en el concepto que el aficionado pueda hacerse de este partido (Las Gaunas, 17.30 horas). Cierto es que el once de Lezama es el peor equipo del grupo a domicilio y que cada vez que se viste con la camiseta de visitante pierde, al menos en los últimos meses. Ahora bien, el encuentro de esta tarde tiene como invitado a un rival que en este tramo de Liga es muy peligroso, porque los filiales aprovechan la recta final de la temporada para seguir creciendo.

La UD Logroñés está ante un compromiso no sólo de números u obligaciones, sino también de reconciliaciones. Más allá de la diferente realidad que existe dentro y fuera del vestuario, la UDL necesita reconciliarse consigo misma después de sendos empates ante Calahorra y Real Unión de Irún; el Athletic también necesita reconciliarse, pero con su papel lejos del cobijo que le da Lezama; y, por último, los blanquirrojos necesitan volver hacer sonreír a sus aficionados, a aquellos que se fueron tristes de Las Gaunas hace quince días y enfadados del Stadium Gal, el pasado domingo.

El preparador blanquirrojo maneja múltiples variantes ante un adversario al que le discutirá la posesión del esférico. Primer punto, la posesión. El filial la querrá; se supone que la UD Logroñés también, sobre todo si apela a repetir el inicio amparado en el asedio que protagonizó ante el Langreo; el otro comienzo más reciente, frente al Calahorra, genera muchas dudas.

El Athletic no gana fuera desde septiembre, pero las estadísticas siempre son peligrosas

Para gracia local, los riojanos se encontrarán con un adversario que no se atrincherará. Los espacios pueden dar vida a jugadores como Iglesias, Víctor, Rubén, Ñoño, Iñaki y Rayco. Es decir, la creación interior y el desborde exterior. A equipos como el Athletic hay que estirarlos para que los espacios sean aun más visibles. Estirarlos longitudinal y lateralmente. Si se siente cómodo, todo será más complicado. Así se entiende que Rodríguez y sus hombres insistieran ayer en la trampa que piensan tender a los cachorros. Ahora bien, las ideas deben ejecutarse para saber si son viables o no y con qué grado de éxito.

El Athletic que acude a Las Gaunas es muy diferente al que recibió a la UD Logroñés en Lezama. Primero, porque no está en su banquillo Gaizka Garitano, sino Aritz Solabarrieta; segundo, la dinámica es muy distinta, porque en la primera vuelta no reflejaba tanta irregularidad en sus resultados. Ahora y desde la décimo quinta jornada alterna victorias con derrotas. Las primeras, en casa; las segundas, fuera. De hecho, no suma los tres puntos lejos de su feudo desde el 15 de septiembre (1-4, Leioa) y no empata desde el 25 de noviembre (1-1, Barakaldo). Rodríguez espera que su estadística «no se rompa» en Las Gaunas. Quizá no olvida el técnico que el Sporting llegaba a Logroño sin conocer la victoria y se marchó acunado en ella. Es el único conjunto que ha ganado en el Municipal.

Adelantar un once riojano no parece labor sencilla, porque el abanico es enorme. Miguel Santos y Pedro Martínez, Pedrito, se quedan fuera de la lista, mientras que Jaime Paredes regresa a ella. El madrileño estaba en condiciones de aparecer desde hace semanas, pero no ha sido hasta este sábado cuando ha dado el paso. El técnico y él. No juega en Liga desde hace diecinueve jornadas, cuando disfrutó de la victoria sobre el Real Unión de Irún. Ahora bien, no será de la partido, ya que la banda izquierda parece reservada a Iñaki Sáenz y a Ñoño, que en Irún fue suplente. La otra gran novedad, esta sobre el césped, será Rayco García, que no viajó a Irún. El canario echa de menos jugar y el equipo le echa de menos a él, aunque este año tiene menos protagonismo por el cambio experimentado en el estilo de juego. Si Sergio Rodríguez no se puede quejar de efectivos, sí lo puede hacer Solabarrieta, que pierde a nombres importante como Iñigo Vicente, su cerebro ofensivo, o Larrazabal en banda derecha, aunque mantiene a Villalibre y sus quince goles.