Un reencuentro de fiesta y funeral

Un reencuentro de fiesta y funeral

Mientras la afición rojilla celebraba con sus jugadores el nuevo triunfo, los blanquirrojos eran despedidos con pitos y caras largas

SERGIO MARTÍNEZ FERNANDO DÍAZ

El derbi era anunciado como la gran fiesta del fútbol riojano. Pero como se sabe, la fiesta va por barrios, y ayer fue para los rojillos. Una más, y no paran de celebrar. Mientras, funeral blanquirrojo. El pitido final dio inicio a una estampa que reflejaba la situación de ambos equipos y aficiones con precisión.

Los jugadores del Calahorra hacían piña, saltando y cantando mientras que el fondo de La Planilla les vitoreaba. En el extremo contrario, los futbolistas blanquirrojos acudían a reconocer su culpa ante su afición, que les despedía con algunos pitos y muchas caras largas. El viaje hasta Logroño es corto, pero se hizo ayer muy largo para muchos.

La ocasión era esperada por muchos. Un partido que sirvió para el hermanamiento entre las aficiones, con un ambiente envidiable dejando de lado las diferencias entre vecinos para encontrar todo aquello que une. Las calles de Calahorra vivieron momentos ejemplares, al igual que lo fue el comportamiento entre ambas aficiones durante el choque. Fue un gran día, aunque cómo terminó, para unos y otros, es otra historia.

 

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