Fútbol | Segunda B

Dos orejas y rabo en Salamanca

Los jugadores de la UD Logroñés celebran un gol/María Martín/N.C.
Los jugadores de la UD Logroñés celebran un gol / María Martín/N.C.

La UDL liga su segundo triunfo, sella su portería y se asoma a las primeras plazas de la tabla

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

En plenas fiestas de San Mateo, con la feria taurina al alza y desde tierra de toros como es Salamanca, bien se podría decir que la UD Logroñés firmó este domingo una faena de dos orejas y rabo en el Helmántico. Dos orejas porque marcó dos goles (Olaetxea y Rubén Martínez) y el rabo, porque no encajó ninguno por primera vez en los cinco encuentros jugados. Y eso que había relevo en la portería, demarcación normalmente ingrata. Buen partido de Fid. Sobrio. Crece la UDL, liga dos victorias y se asoma a las primeras plazas. «Hemos compensado lo que veníamos arrastrando», dijo sin embargo Sergio Rodríguez, que no estaba para bromas a pesar del triunfo.

El técnico dio fuerza al equipo por dentro para abrirlo por fuera. Mantuvo el trivote con sus tres medios centros, pero dio libertad a Olaetxea, por detrás de Ander Vitoria. Con Álamo y Rubén buscó profundidad y ensanchar el campo, pero sólo lo logró a medias.

El guion estaba más o menos claro. El Salamanca quería el balón y lo tuvo; la UDL buscaba el primer zarpazo. Con paciencia, eso sí. La primera diagonal hacia Rubén asustó al respetable. Ganó la espalda a la zaga y Sotres debió emplearse a fondo para evitar el primer gol. Era el minuto dos de partido. Sin embargo, el zarpazo tuvo otro origen. Es éste un equipo de variantes, de recursos y aunque no presionaba arriba, de repente intensificó su insistencia en hacerse con el balón. Robo y rapidez de circulación. El cuero llegó a Olaetxea, escorado a la derecha, al borde del área pequeña. Como los buenos trencillas, paró el tiempo y dibujó un natural por alto para batir a Sotres por el palo largo. Lo más difícil estaba hecho, pero era necesario ver el resto de la faena. Eso es lo que no le gustó a Rodríguez. A su juicio, faltó ambición. Y cierto es que no se acercó con peligro al área charra, pero también es verdad que no sufrió, porque el Salamanca ofrecía un fútbol demasiado previsible. Buscó con tanta reiteración el juego aéreo de Uxio que se olvidó de otras variantes y la UDL se sintió cómoda defendiendo.

0 Salamanca

Sotres, Álex, Borja, Aldo, Torres, Jehu, Galván (Giovanni, m. 70), Calderón (Ubis, m. 52), Serrano (Amaro, m. 61), Manu Díaz, Uxio

2 UD Logroñés

Fid, Iago López, Caneda, Gorka (Zabaco, m. 66), Iñaki, Errasti, Álamo (Rayco, m. 56), Andy, Olaetxea, Rubén y Vitoria (Roni, m. 81)

GOLEs
0-1 m. 11. Olaetxea, de dispara cruzado desde dentro del área; 0-2, m. 54. Rubén Martínez culmina una contra. El balón toca en Borja antes de entrar en la portería.
Árbitro
Ruipérez Marín. Colegio Castellano Manchego. Amonestó a Aldo, Iago y Olaetxea.
incidencias
Campo Helmántico de Salamanca. Quinta jornada de la Liga en Segunda B. Tarde fresca.

Debió ser un descanso caliente en el vestuario de la UD Logroñés. La ventaja mínima siempre es engañosa. No transcendió la conversación, pero el partido estaba para que los riojanos buscaran el segundo gol en los primeros minutos del segundo periodo y sentenciar el enfrentamiento.

Rubén Martínez fue el primero en entenderlo, como en su día comprendió que si no defendía más no jugaría muchos minutos. Así, en su primer intentó hizo lo que le pidió su entrenador: ser ambicioso. Álamo robó el cuero en su campo, se lo dio a Olaetxea y éste dibujó una diagonal por abajo hacia la explosiva carrera de Rubén. Tardó dentro del área, pero tuvo la fortuna que otras veces le faltó. El balón tocó en Borja y se introdujo en las redes.

Cambió por completo el encuentro. El Salamanca pasó a jugar con dos puntas tras la incorporación de Ubis y la UDL contestó con una zaga de tres centrales con la inclusión de Zabaco y Andy, que retrasó su ubicación. Defensivamente, los riojanos fueron muy solventes por experiencia y porque su rival solo esgrimió los balones aéreos y frontales para atacar. Demasiado fácil para una zaga experta en la que Caneda se permitió hasta salir por banda al contragolpe. Sin embargo, le faltó pausa para tener el balón y lanzar la contra con criterio. Rayco, y sobre todo Roni, pudieron marcar, pero no lo hicieron. Y esas transiciones debieron acabar en gol a modo de ensayo ante marcadores más ajustados, que los habrá.

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