La rebelión sorprende a la UDL

Juan Iglesias intenta jugar el esférico ante la presión de Morcillo. :: mireya lópez/opta sport/
Juan Iglesias intenta jugar el esférico ante la presión de Morcillo. :: mireya lópez/opta sport

El Leioa derrota a la UDL merced a un objetivo claro y ante un rival que murió antes de caer herido

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Lejona. La UD Logroñés cayó en Lejona. No cómo en marzo, cuando empató. Entonces acariciaba la victoria y el Leioa le golpeó en el último suspiro. Ayer, el mazo del cuadro azulgrana decidió su suerte sin apenas haber tocado el balón. Dos goles en dos minutos. Escenario impensable para un aspirante a cualquier reto, ambicioso o modesto. Los riojanos pusieron ayer la otra mejilla y Garai les cruzó la cara por dos veces hasta noquearlos. La primera mejilla, la de las cinco jornadas iniciales, acabó amoratada. Confían que la puesta en Sarriena no corra la misma suerte.

2 LEIOA

0 UD LOGROÑÉS

Leioa
Iturrioz, Aguiar, Crespo (Polanco, m. 77), Córdoba, Eguiluz (Sota, m. 49), Iru, Chirri, Garai, Yurrebaso, Morcillo y Luariz (Bengoa, m. 68)
UD Logroñés:
Miguel, Iglesias, Caneda, Bobadilla, Flaño (Rayco, m. 62), Remón (Vitoria, m. 46), Salvador, Víctor López (Ñoño, m. 76), Rubén Martínez, Olaetxea y Marcos André
Goles
1-0, m.1 Garai marca desde dentro del área pequeña; 2-0, m. 2. Garai marca de disparo cruzado desde fuera del área; 2-1, m. 15. Bobadilla anota en el segundo palo tras una larga jugada a balón parado.
Árbitro
Mallo Fernández. Ayudado por Moreno Peña y Álvaro Fernández. Amonestó a los locales Aguiar, Eguíluz, Iru y Sota; y a los visitantes Iglesias y Carles Salvador.
Incidencias:
Undécima jornada de la Liga. Campo Sarriena de Leioa.

Sarriena vive en la montaña de Lejona, a los pies de la Universidad del País Vasco, entre caseríos y nuevas urbanizaciones. Esa montaña y esa universidad que moldean a futuros periodistas, médicos o artistas, siempre fueron rebeldes. Y lo siguen siendo. Sarriena se levantó contra la UD Logroñés desde el primer segundo. No por un ambiente hostil, sino por tener muy clara la reivindicación: ganar. Llegó la UD Logroñés no sólo a defender su quinta plaza en la tabla, sino con el ánimo de asaltar la cuarta; se marchó octava y hoy puede salir de la nómina de los diez mejores.

El Leioa recurrió a sus armas de frente para encender la mecha de la rebelión. Desde las barricadas buscó el balón en largo. El primero por la izquierda y el segundo por la derecha. Ambos terminaron en gol. El primero tras un error coral que unió a Iglesias, Caneda, Bobadilla y Carles Salvador. La estrella fue Luariz; el listo, Garai, que se aprovechó de los fallos de todos, pero en especial de Bobadilla y Salvador en el despeje. El segundo, tras un despeje de Bobadilla de cabeza a centro lateral. Garai marcó de tiro cruzado. Nadie le molestó en el rechace. Remón llegó, pero tarde. No se habían cumplido tres minutos y ya se presumía un bando vencedor, un nuevo orden en la tabla, porque el Leioa, y otros más, superaban también a la UDL.

Sin embargo, las rebeliones son inciertas. La UD Logroñés pudo sofocarla en dos minutos, pero hay días en los que de nada sirve planificar. Rubén Martínez envió el balón al segundo palo, pero Crespo lo despejó a su propio poste. Acto seguido, Caneda quiso burlar a Luariz como éste le había superado a él en el primer gol. Remate de cabeza perfecto del alavés pero Luariz sacó el balón bajo palos. Varias escaramuzas después, Bobadilla marcó en el caos tras una acción de estrategia rica en despropósitos, pero ese gol daba vida a los riojanos. Restaban 75 minutos y la victoria no era ya una utopía.

A la UD Logroñés se le veía superior, sobre todo por la derecha. A la potencia de Iglesias se sumaba la verticalidad de Víctor. La pelea de Rubén por la izquierda era más individual. Sin embargo ni unos ni otros tenían un objetivo claro, porque ese debía de ser Marcos André y el brasileño ayer se ausentó en su relación con el área y el gol. Ni el brasileño ni Ander Vitoria.

Después de que Eguíluz estrellase el cuero en la cruceta y de que Rubén pudiera dejar el partido en tablas antes de pasar por vestuarios, Vitoria volvió a unirse a André. Nada de nada. Al primero le falta confianza; el segundo no tenía su día. La UDL perdió profundidad e incluso acabó sin saber quiénes eran sus generales y quiénes sus soldados. La lesión de Remón retrasó a Olaetxea; Rubén acabó jugando de falso lateral izquierdo con la inclusión de Rayco y de lateral ofensivo con la entrada de Ñoño. Perfil atacante, pero para atacar con orden y hacer daño hace falta alguien que piense con frialdad. Olaetxea sujeta la barricada, pero no la adelanta, no gana metros. Salvador, tampoco. Sin balón, los flancos no existen y sin éstos, los arietes, los que derriban defensas, tampoco.

Más corazón que criterio en un ataque en el que el Leioa amparó su respuesta de guerrilla. Cierto que Víctor López desató las hostilidades tras un ataque conjunto. Tardó en armar su pierna y Crespo recibió el impacto. Fue Miguel quien se encaramó a lo alto de la barricada para frenar hasta por tres veces otro golpe, que hubiera sido letal, de los locales. Chirri, Garai y Polanco le buscaron, pero no derribaron su figura. Vitoria también visualizó a Iturrioz, pero tímidamente. Y Ñoño, que soñó con repetir su gol frente al Amorebieta. En sueño se quedó. El Leioa se rebeló y ganó con sus armas de siempre. La UD Logroñés no pudo sofocar el levantamiento.

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