MÁS PASION QUE FÚTBOL

Marcos André, autor del gol de la UD Logroñes, espera la llegada del balón. :: juan marín/
Marcos André, autor del gol de la UD Logroñes, espera la llegada del balón. :: juan marín

UDL y Calahorra empatan tras un partido emocional, pero pobre futbolísticamente

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

logroño. Dicen que el halago debilita y la UD Logroñés vivía en una alabanza permanente desde que arrancó el año. Cinco victorias en otros tantos partidos. Sin embargo, llega un momento en el que puedes creerte invencible y quizá ese pensamiento le pasó factura ayer. El Calahorra frenó la marcha de los blanquirrojos, merced a un mejor inicio de partido, a la inteligencia de Ubis dentro del área y también a la falta de ideas de los locales, que aunque mejoraron con el paso de los minutos, acabaron perdidos en las armas de un rival que defendía su punto. El empate no deja satisfecho a ninguno de los dos adversarios, aunque a ambos les sirve en sus objetivos. Cuando no puedes o no sabes ganar, mejor no perder.

1 UD LOGROÑÉS CALAHORRA

1

UD Logroñés
Miguel, Iglesias, Caneda (Remón. 73), Bonadilla, Iñaki, Andy, Carles Salvador, Víctor, Ñoño (Rayco, m. 78), Olaetxea (Rubén Martínez, m. 70) y Marcos André
Calahorra
Zabal, Yasin, Cristian (Barrio, m. 76), Echaide, Morgado, Almagro (Regino, m. 85), Auzmendi, Emilio, Parla (Adrien Goñi, m. 73), Carralero y Ubis.
Goles
0-1, m. 5. Eduardi Ubis aprovecha un centro de Yasin para superar a Miguel con un remate cruzado; 1-1, m. 45. Marcos André supera a Zabal con un disparo potente desde dentro del área.
Árbitro
Vicente Moral. Amonestó a los locales Marcos André, Ñoño, Caneda, Iglesias y Rubén; y a los visitantes Morgado y Almagro.
Incidencias
Las Gaunas. Vigesimo cuarta jornada. Tarde lluviosa. 5.527 espectadores, con nutrida presencia de seguidores del Calahorra.

Los derbis son partidos de difícil previsión. Sergio Rodríguez potenció el trabajo por el centro con Olaetxea y desplazó a Víctor a la banda. Miguel Sola fortaleció el entramado defensivo con Almagro por delante de los centrales y fió el gol a un hombre: Eduardo Ubis. Y le salió bien, porque en su único disparó entre los tres palos, el único del equipo, marcó y condicionó el duelo.

El partido se podía mover en el terreno emocional o en el futbolístico. Fue emocional, con más de 5.500 espectadores, pero no un buen partido de fútbol. Más errores que aciertos. Tres disparos entre los tres palos, mucha ida y venida del cuero, pero sin criterio. Bien es verdad que el Calahorra se asentó mucho mejor sobre el césped. Tuvo el balón, pero en su campo, aunque sabía que por su flanco derecho podía hacer daño. Repitió por esa banda, donde Yasin es un lujo futbolístico al que le sobran besos despectivos a la grada porque el fútbol tiene memoria, pero es un gran lateral. Y de él y de Auzmendi, apoyados en una malísima actitud defensiva nació el gol. Llegó hasta la línea de fondo tras superar a Ñoño e Iñaki y sacar a Bobadilla de sitio. Centró y Ubis se anticipó, no sin fortuna a Caneda y sobre todo a Miguel. Gol de listo, de pillo, de nueve de área. Como el que marcó en La Planilla en septiembre.

Ubis marcó y cambió el guion el partido tras aprovechar una buena jugada de su equipo y la debilidad defensiva local

Ese gol cortocircuitó a la UDL. Ñoño protagonizó una escaramuza una vez asimilado el mazazo, pero no había definición. Tampoco en el Calahorra, que tocaba si no le presionaban y lo fiaba casi todo a Yasin. Sin sus balones la ofensividad era inexistente, aunque Carralero diera muestras de verticalidad. En una situación tan adversa emocional y deportiva, la UDL empató el duelo de la manera menos inesperada. Un despeje de puños de Zabal acabó a pies de Iglesias, que desde la medular colgó el cuero a la media luna para que lo tocase Bobadilla antes de que Andy lo sirviera dentro del área para que Marcos André ganase en la acción a Cristian y marcara por alto. Zabal se desesperó y protesto, quizá por entender que estaba fuera de tiempo. Si fue por eso, debió pensarlo antes, cuando le llamaron la atención por perder, precisamente, tiempo. Emociones más que fútbol.

Sin duda alguna, fueron los dos momentos del encuentro. La UD Logroñés salió con mayor intensidad en el segundo periodo, pero aunque no era tarde aún para expiar culpas, no sabía como salir exitosamente de la penitencia. Acorraló al Calahorra, llegó a su área, sobre todo gracias a Víctor López, pero con un único rematador poco puedes hacer. En esa disposición regresó a tiempos pretéritos. Demasiado lejos del área ante un rival que se atrincheraba con línea de seis si era necesario.

Así, el Calahorra pasó a controlar a su adversario. Le frenó las vías de ataque. Además, carecía de precisión. Ahora bien, el cuadro rojillo, ayer de azul, tampoco existía ofensivamente. Bastante tenía con defender, aunque la UDL tampoco generó peligro o superioridad de verdad. Más corazón que cabeza para atacar. Y ni Rubén Martínez ni Rayco, que reaparecía, pudieron dotar de inteligencia al juego de ataque. Es más, Rubén se perdió en un pique personal con Yasin que en nada favoreció a su equipo. No había ideas locales u sí visitantes. Al menos, para salvar el punto con el físico al límite.