Fútbol | Segunda División B

Los números como cebo de la UD Logroñés

Carles Salvador pugna por robar el balón. /Fernando Díaz
Carles Salvador pugna por robar el balón. / Fernando Díaz

La UD Logroñés aspira a su primer triunfo en Tudela e igualar la mejor racha de su corta historia | Sergio Rodríguez desplaza a todos sus jugadores y medita jugar con dos puntas en el Ciudad de Tudela

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

El Ciudad de Tudela observa el paso del tiempo con calma. Un campo de buenos recuerdos, al que le queda en su debe esa vetusta pista de atletismo que aleja al aficionado del rectángulo de juego, aunque se haya fusionado con el paisaje. En ese tiempo que se va, la UD Logroñés ha pisado su césped en tres ocasiones. Nunca ganó, nunca perdió, nunca marcó un gol y nunca encajó. Y es, precisamente, ese 'nunca' el que pretende borrar el cuadro blanquirrojo de su vocabulario y de su historia, por corta que ésta sea.

El fin último es ganar porque la UD Logroñés vive de su presente, aunque Tudela oferta viejas cuentas pendientes que los riojanos quieren saldar, máxime cuando el Tudelano no atraviesa por su mejor momento y se ve acechado muy de cerca por el descenso. Ahora bien, los riojanos no pueden ni deben caer en la trampa de la debilidad clasificatoria del adversario, porque entonces pueden recuperar su mal partido en Irún, hace quince días.

Analizando los números como si de un cebo se tratase, la UD Logroñés ha firmado tres empates sin goles en sus tres únicas visitas al Ciudad de Tudela. En Las Gaunas, sin embargo, los blanquirojos han vencido en tres ocasiones y han empatado en otra, aunque el último triunfo de hace unos meses fue agónico y el conjunto navarro no pasaba tampoco por un buen momento.

El partido apunta un fútbol trabado, de muchos balones aéreos y de segundas jugadas

El otro cebo reside también en esa historia que se quiere superar. La UD Logroñés firmó en la campaña 2015/16 la mejor racha hasta la fecha: once jornadas sin perder, con siete victorias y cuatro empates. En Tudela puede igualarla, pues suma diez jornadas (seis victorias y cuatro empates) sin conocer la derrota. Y para superar una marca, primero debe alcanzarla.

Ahora bien, más allá de reescribir la historia parcialmente, a la UD Logroñés lo que de verdad le interesa es el resultado de esta tarde. Posiblemente, lo único. Los blanquirrojos deberán hacer un ejercicio de adaptación ante un adversario que a su dificultad suma un terreno de juego que invita al fútbol aéreo y de segundas jugadas, es decir a la pillería y la buena colocación. Así, y después de la última sesión, no es una locura pensar que Sergio Rodríguez vuelva a decantarse por el uso de dos puntas, con la entrada de Ander Vitoria como compañero de Marcos André, e incluso desplace a la banda derecha a Olaetxea, si bien mantenga la velocidad de Ñoño por la izquierda. No presumen un césped propicio para la conducción, por lo que si esa es la apuesta, Vitoria, y alguno más, tendrá que fajarse en los balones aéreos y propiciar acciones de continuidad. Será, además, una pelea física. «El campo va a condicionar el juego, que presumo será físico y de segunda jugada, aunque confío en que se vaya abriendo a medida que se consuman los minutos. Vamos a intentar romper la estadística», indica Sergio Rodríguez.

El Tudelano propondrá el mismo fútbol. Ha mejorado y se siente con más confianza. En estos ocho partidos que se han disputado de la segunda vuelta ha ganado tantos como en la primera al completo, tres. Ahora bien, dos de esos éxito llegaron en Lejona y Torrelavega; en su estadio sólo puede celebrar el triunfo sobre el Athletic B. Su centro del campo no se expone tanto como antaño, por lo que es un conjunto más recogido.

El de hoy, como otros muchos partidos, representa un ejercicio de paciencia y de contundencia en ambas áreas si se quiere evitar el sufrimiento. «El Tudelano está mejor en dinámica y resultados. Es un equipo compacto, que compite muy bien y con números más equilibrados en sus marcadores», recuerda el preparador. Aun así, es de los equipos que más goles encaja, treinta y cuatro goles, mientras que tiene problemas para marcar, veintidós dianas.

Números que invitan a la pelea, a la motivación. Luego quedan los noventa minutos. La línea mostrada en Gijón invita a pensar en el triunfo; la vista en Irún desemboca en la desesperación.