Un minuto que cambia todo

Un minuto que cambia todo

El gol de Bobadilla altera a Las Gaunas, que vuelve a festejar con entusiasmo el sufrimiento del éxito

M.G. FERNANDO DÍAZ

Ayer nadie se acordaba de cómo fue el partido frente al Vitoria. Los aficionados disfrutaban de la victoria y cuando uno festeja el triunfo que he llegado en el minuto noventa con un solitario gol, la cabeza resetea y se queda con el gol y los tres puntos. Hasta ese instante en el que Pablo Bobadilla conectó su cabeza al cuero el espacio del Municipal era coto del lamento.

Lamento por no ganar y no entrar en 'play off'; lamento por no superar a un rival que vive en descenso; lamento que lleva a ver la botella medio vacía... Pero Bobadilla se encargó de borrar la tristeza de esos rostros. Y eso que el día no era el mejor. Partido en sábado y en horario que competía con un Atlético de Madrid-Barcelona. Y frío. Casi nada. Frío era el ambiente. Desconfiado. No por el rival, sino por el anfitrión. Curioso si se miran sus números. Va en el ADN del aficionado que acude a Las Gaunas. Pero contra esa sensación no hay mejor antídoto que el triunfo. Lo cambia todo. Absolutamente todo. Y ayer ese grada triste se levantó para enloquecer con Bobadilla y volver a hablar amparada en la sonrisa. Y el banquillo. El once que pisa Las Gaunas es un equipo.

 

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