Más que la alegría de la casa

Más que la alegría de la casa
Fernando Díaz

La UDL gana en la última jugada tras remontar un 0-1 gracias a un tanto de Marcos André pleno de pasión

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

La alegría de la casa es una flor de origen asiático, que oferta tonos rojos y blancos, crece en el exterior, pero sin necesidad de un exceso de sol y que, desde luego, hace honor a su nombre porque alegra la vista. Quizá Las Gaunas sea un campo de alegrías de la casa o quizá la felicidad del Municipal resida en otras virtudes como la constancia o la fe en la última jugada. O quizá sea un compendio de ambas, pero lo cierto es que la UD Logroñés ganó ayer de nuevo en Las Gaunas. Y venció con el mismo argumento con el que sometió a Vitoria y Langreo: en el último minuto y a balón parado. Quizás otro equipo hubiera dado por bueno el empate en todos esos casos, pero éste no. Sigue siendo un cuerpo pretoriano que cree en lo que hace, aunque a veces lo que hace no convence. Un gol de Marcos André en el último suspiro permitió ayer a la UDL adornar su jardín con otra flor, la de la remontada, si es que existe. Se sobrepuso a un 0-1 del Athletic.

2 UD LOGROÑÉS

1 ATHLETIC B

UD Logroñés
Miguel, Iglesias, Bobadilla, Santamaría (Paredes, m. 79) ,Iñaki, Andy, Carles, Víctor (Rayco, m. 54), Ñoño (Vitoria, m. 61), Olaetxea y Marcos André
Athletic B
Etxebarria, Areso, Vivían, Murua, Rojo, Vencedor, Nolaskoain, Muñoz (San Bartolomé, m. 63), Asier Benito (Morcillo, m. 88), Salado (Larrazabal, 90) y Villalibre.
Goles
0-1, m. 13 Asier Benito aprovecha un rechace de Miguel para marcar; 1-1, m. 37 Ñoño supera a Etxebarria con un disparo raso ajustado al poste derecho.
Árbitro
Galech Apezteguia. Amonestó a los locales Víctor López, Olaetxea, Santamaría y Marcos André; y a los visitantes Vencedor y Nolaskoain. Expulsó por roja directa a Iñaki (m. 89) por «pisar a un contrario en la pierna de manera intencionada, con el juego detenido, tras haber señalado previamente una infracción».
Incidencias
Las Gaunas. Vigésimo sexta jornada. 2.937 espectadores.

Sergio Rodríguez sonríe cuando le preguntan si tiene una flor. Sonríe y quizá piensa que también hablaban así de Zinedine Zidane para explicar sus éxitos al frente del Real Madrid. Esa flor la quiere él para su UD Logroñés, que ganó cuando pocos lo esperaban y después de ver cómo Iñaki Sáenz se marchaba a vestuarios por roja directa tras un innecesario pisotón a Nolaskoain. Y si la UDL tiene una flor, el Athletic B debe tener un cardo. Volvió a perder en el último suspiro.

Repitió prácticamente el preparador con un once en el Iglesias y Ñoño suplieron a Flaño y Rubén Martínez, respectivamente. El Athletic sumaba hasta ayer cinco derrotas consecutivas. Ya son seis. La última dejó a sus jugadores desolados sobre el césped y a su técnico abatido en rueda de prensa. Ahora bien, el epílogo pudo ser bien diferente. Los cachorros cambiaron el guión a los 13 minutos, cuando en su primer acercamiento Asier Benito remató por dos veces tras un centro de Salado. El primero lo abortó Miguel; el segundo, no. Benito ganó la espalda a Santamaría y cabeceó a placer. Luego aprovechó el rechace. La estadística vasca comenzaba a cambiar, pero el fútbol vive de dinámicas y la de la UD Logroñés es buena y la vizcaína mala. Un disparo de Marcos André, antes del gol, y otro de Iglesias, después, animaron a la grada, que se metió en el partido por el ritmo que dio su equipo al mismo. Miguel ejerció de santo una vez más y salvó el 0-2 tras otro centro lateral y remate de Murua. Silencio en Las Gaunas. Aplausos para Miguel, mientras a más de uno le recorría la espalda un sudor frío.

Pero el fútbol no es siempre lógico. Del 0-2 se pasó al 1-1 después de que Marcos André lanzase a la carrera a Ñoño. Entró por el flanco izquierdo, regateó a Areso y superó a Etxebarria por su palo corto. Del susto a la ilusión en apenas unos segundos.

Superado el mal trago, la UDL apostó por el triunfo. Apareció Rayco y con él el juego por dentro. Mediado el segundo periodo y después de un aviso de Iglesias, el canario ganó a Murua en la carrera, se plantó ante Etxebarria, pero erró en la definición. Buscó la vaselina al palo corto, pero el agujero estaba en el largo. Quizás echó en falta vivir más experiencias como esa para elegir mejor. El partido iba y venía, no tenía un dueño claro. Nolaskoain simuló una pena máxima. No lo era, porque si hubo falta fue fuera del área riojana. Se enfadó el vasco y lo pagó con un pisotón sobre Olaetxea. Falta y amarilla, aunque en realidad privó a la UDL de un clarísimo contragolpe.

En estas andaba el partido cuando Bobadilla y Marcos André remataron por dos veces dentro del área y repelió el cuero Etxebarria. Se encamina el duelo a lo incierto inmerso en nuevos obstáculos. Primero, la marcha de Santamaría que dejó a Iñaki como central; segundo, la expulsión de éste. Nada comparable al último acto, al que nace de la desesperación o de la fe en el último balón. Lo colgó Salvador, cabeceó en la frontal del área Vitoria, tocó en el cuerpo de Andy y quedó muerto para que Marcos André marcara. Gol, remontada y victoria. No es cuestión de flor, sino de creer y de un pelín de suerte, que siempre viene bien.

La victoria. Ganar después de dos empates consecutivos no sólo es bueno, sino que despeja las dudas que se podrían haber generado con unas tablas.

Sufrimiento. Otra vez en el minuto 90 y otra vez a balón parado. La UD Logroñés juega a la ruleta rusa con demasiada alegría y puede recibir un balazo.

Temas

Udl, Fútbol