La UD Logroñés se lanza a la reconquista de Anduva

Los jugadores de la UDL posan para el club para promocionar el partido de esta tarde en Anduva. :: miguel herreros/
Los jugadores de la UDL posan para el club para promocionar el partido de esta tarde en Anduva. :: miguel herreros

Los riojanos encaran el partido en Miranda conscientes del empujón que puede dar a sus aspiraciones | Separados por un punto, Mirandés y UDL se miden en su enfrentamiento más igualado, que además mostrará de qué pasta está hecho el once riojano

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Anduva es uno de esos campos que invitan al fútbol racial, pasional, de veintidós jugadores que doblan la espalda hacia adelante para recuperar el aliento; que miran al cielo lamentando una ocasión errada; que festejan los goles en comunión con la grada, abrazados por una misma causa. Ya no quedan muchos campos así, aunque con su lavado de cara con motivo de su presencia en Segunda División, ha perdido parte de encanto. Anduva sí es el jugador número doce de cada partido. Incluso, en muchos de ellos, llega a formar parte del once inicial.

Allí acude la UD Logroñés esta tarde (17.00 horas). A su reconquista. Los enfrentamientos nunca son tranquilos en este recinto. Recuerda, nostalgia incluida, al viejo Las Gaunas, donde el aficionado era un jugador más, donde las emociones cobraban importancia. Sergio Rodríguez lo sabe. No es un campo desconocido para él. Por eso apela a gestionar las emociones. Por la importancia de la grada y por la emotividad del duelo más allá de la importancia de los puntos. Al final, el llanto, de alegría o de depción, se seca, pero los puntos se mantienen en la cuenta del ganador o se echan de menos en la del perdedor.

Que el Mirandés está muy ligado al fútbol riojano es una realidad, pero curiosamente levantó el vuelo cuando dejó la ribera del Ebro para acercase al Duero. Los ferroviarios buscan la gloria perdida, el fútbol de plata. La buscan porque la han conocido; la UD Logroñés, porque les parece la tierra prometida.

Al Mirandés le costó ganar en su campo esta campaña, pero no ha perdido ningún partido

Nunca en la corta historia de enfrentamientos entren ambos conjuntos se habían medido en tan corta distancia. Un punto a favor de los mirandeses. Siempre por delante. Sus partidos han llegado a estar separados hasta por 24 puntos en la clasificación. Sin duda alguna, una ventana abierta a la ilusión blanquirroja. «Si ganamos, les pasamos, lo que sería muy bueno para nosotros porque seguiríamos arriba y nos otorgaría más confianza», admite Sergio Rodríguez. 28 puntos frente a 27.

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Anduva exige un esfuerzo físico y mental. Los partidos a orillas del Ebro son muy largos. «Debemos estar concentrados, ser competitivos y pelear hasta el final, porque en Anduva no se cierran los encuentros hasta que se consume el último segundo», advierte Carlos Lasheras, director deportivo de la UDL. No en vano pasó seis años allí, los que necesitó el equipo rojillo para abandonar Tercera y llegar a Segunda.

Hace ocho años

Los riojanos ganaron en Anduva hace ocho años. La única vez. Demasiado tiempo para un aspirante, porque la UD Logroñés es aspirante ante quien es poseedor de un pasado más brillante. Curiosamente, venció gracias a un fútbol directo, esa idea que en parte se ha rescatado esta temporada bajo el seudónimo de fútbol vertical. No es lo mismo, pero sí algo parecido. Ahora es el Mirandés el que quiere el balón y elabora. Un Mirandés diferente al de segundas jugadas de Carlos Pouso o Pablo Alfaro, más resultadistas. Borja Jiménez ha cambiado la fisonomía del once de Anduva sin renunciar a lo más importante en el fútbol: ganar.

Y es que el Mirandés no sabe lo que es perder en su feudo. Necesitó cuatro empates antes de sellar tres victorias consecutivas. Su maquinaria está engrasada, aunque el Oviedo también disponía de una gran sala de máquinas que gripó cuando la UD Logroñés abordó El Requexón. Otro abordaje planea la UDL, Ebro arriba. El botín son tres puntos contables, pero infinitos anímicamente hablando. Porque para dejar el papel de aspirante a un lado, es necesario ganar a los equipos que viven en tu misma pelea.

De la mente de los riojanos se rescata la última derrota, aquella que acabó con el balón en la red de Miguel Martínez después de que el colegiado pitara el gol. Primero pitó, luego entró el balón. Pesadillas que con el paso del tiempo se convierten en anécdotas para recordar.

Sergio Rodríguez confiará en los de siempre. Andy y Remón se disputan una plaza en la medular, aunque el granadino parece tener ventaja. Miguel Santos se ha sumado a una citación de la que se cae Mikel Santamaría, que se retiró ayer lesionado. Falta saber también quién jugará por la banda derecha, si Rubén Martínez o Víctor López, que ayer se movió como falso nueve por momentos, si bien también viaja Alí.