La UD Logroñés inicia la campaña entre la ilusión y la revancha

Los jugadores de la UDL afrontan sus primeros metros de carrera continua de la pretemporada. :: juan marín
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Los jugadores de la UDL afrontan sus primeros metros de carrera continua de la pretemporada. :: juan marín

Sergio Rodríguez salta al campo con veintitrés jugadores -seis del filial- del cuadro blanquirrojo, aunque la nómina se ampliará en breve Los riojanos se amparan en la experiencia para lograr su gran reto

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

Logroño. Cada mes de julio, los clubes renuevan su ilusión. En el olvido queda el fracaso o éxito más reciente. Comienza una nueva temporada y si el fútbol es ese escenario en el que cada domingo se oferta la revancha, a lo largo de una larga campaña ésta se multiplica. Ilusión es lo que alberga la UD Logroñés en el inicio de su décimo ejercicio y revancha es lo que espera obtener a nueve proyectos que no han acabado como deseaba, con el ascenso. La UDL celebra su primera década y pretende festejarla confirmando el cambio que ha experimentado en estos meses y que le ha convertido en algo más que el primer equipo. Todo ello sin olvidar que no hace mucho tiempo llegó a jugar dos fases de ascenso. Sus dos grandes momentos en estos largos nueve años.

La UDL 2018/19 saltó ayer al mejorado césped del Mundial'82 (salvo donde habitan raíces). Un equipo remozado fruto de muchas horas de despacho y, también, de la llegada de un profesional en ese mercado como Carlos Lasheras. Lo reconocía Sergio Rodríguez, que admitió que han logrado muchas «primeras opciones». Eso es bueno. La UD Logroñés ha logrado dar un giro ilusionante a su situación. Y no es una palabra hueca, sino llena. Tantas veces se ha escuchado que ha perdido fuerza. La entidad ha completado el giro que emprendió la directiva de Juanjo Guerreros y que ha potenciado desde abajo el equipo técnico que encabeza Sergio Rodríguez. Eduardo Valdovinos ya no estará sobre el césped con su enorme libro de jugadas ensayadas, sino que se queda en el despacho para potenciar las categorías inferiores, incluido un Promesas al que han llegado nueve jugadores de canteras de clubes de Primera y Segunda. Por fin se han especificado las labores técnicas, fruto de la ampliación de la estructura de club, que este año alcanza hasta Infantil; además, se ha abierto la entidad a la ciudad con la firma de convenios con clubes como Yagüe y Comillas y se ha creado un centro de tecnificación. Un giro de ciento ochenta grados que sueña con reforzarse con la comentada ciudad deportiva, aunque tantas veces se ha hablado de ella que hasta que no esté levantada no será una realidad en la que creer.

22/7. Laguardia
UDL-Alavés
26/7. Las Gaunas
UDL-Zaragoza. 20.30
29/7
Anguiano. Anguiano-UDL. 11.30
3/8
Alfaro. Alfaro-UDL
5/8
Laguardia. Mirandés-UDL
9/8
Fadura. Getxo-UDL. 19.30
12/8
Las Gaunas. UDL-Huesca. 19.30

Sergio Rodríguez afronta su segundo proyecto. Posiblemente el más completo hasta la fecha a pesar de que aún le falte la decoración final a una estructura sólida. Once jugadores continúan y algunos de ellos ya compartieron muchos minutos hace dos años. Seis han llegado, pero no seis cualquiera, sino seis hombres por los que se ha peleado. Analizando el historial de nombres como los de Mikel Santamaría, Andy Rodríguez, Ander Vitoria o Javier Flaño, el último en llegar, se aprecia que la UDL ha subido su apuesta, porque son jugadores que demandan más inversión. El primero supera la diez temporadas en la categoría; el segundo promedia más de 30 partidos por campaña, incluidos los más de 70 que ha jugado en Segunda División en dos años; el tercero fue el segundo máximo goleador del Grupo II la pasada campaña, superado únicamente por Diego Cervero; y el cuarto sabe lo que es Segunda B, pero también un escenario de Liga de Campeones y de UEFA. No en vano ha jugado 300 partido en el fútbol profesional.

El técnico se centró ayer en hablar de «equipo» y evitó mencionar la palabra «ascenso»

La UDL se ampara en la experiencia, en un bloque que sabe lo que significa el manejo de un partido, la toma de decisiones en cada momento y sobre todo que une veteranía y calidad. Todo esto, sobre el papel. Cambian los equipos, pero no el objetivo: el ascenso, si bien el club ha vivido una necesaria metamorfosis interna. Un ascenso que rompería con dos décadas para olvidar. Tal es el cambio en un equipo que aún espera a varios jugadores más (tiene tres plazas sénior libres) que Rodríguez habló ayer durante diez minutos y no mencionó la palabra «ascenso» y repitió en varias ocasiones la de «equipo». Ésa es su obsesión, construir un equipo. Y luego...

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