LA FIESTA DEL FÚTBOL RIOJANO

ELOY MADORRÁN FUERTEFLOJO

Cada derbi futbolístico saca lo peor del periodismo. Demostramos la falta de originalidad y, aunque intentemos evitarlo, acabamos tirando de tópicos y repetimos frases hechas hasta aburrir al respetable. ¡Qué le vamos a hacer! En mi caso particular, me chifla en especial: 'La fiesta del fútbol riojano'. Está a la altura del archimanido 'fiesta de la democracia' que nos hartamos de escuchar cada vez que se celebran elecciones en este santo país (y últimamente son muchas).

Pero miren por dónde, me gustaría centrarme precisamente en 'la fiesta del fútbol riojano'. Creo, bromas aparte, que cada fin de semana es la fiesta del fútbol riojano. Pero no en Las Gaunas. Se celebra en todos y cada uno de los campos distribuidos por La Rioja en los que entrenadores voluntariosos dirigen a sus equipos. Son niños pequeños y técnicos anónimos. No salen en los periódicos. Ni en las televisiones. Sólo les conocen sus familias y amigos. No esperan trofeos ni reconocimientos.

Sin embargo, son ellos los 'culpables' de que se pueda celebrar 'la fiesta del fútbol riojano'. Ellos han hecho posible que jugadores como Miguel Martínez, Pablo Bobadilla, César Remón, Víctor López, Iñaki Sáenz, Txomin Barcina, Javi Barrio, Cristian Fernández, Emilio Lázaro, Gonzalo Sáenz, Sergio Benito, Eduardo Ubis o Nacho Zabal estén compitiendo en Segunda División B y puedan jugar partidos como el de ayer en Las Gaunas.

Que los más pequeños vean a jugadores riojanos disputando este tipo de derbis es un aliciente extra para ellos. Tener a sus ídolos cerca, a buen seguro que alimenta las ganas de los menudos futbolistas que sueñan con estar en su misma situación dentro de unos cuantos años.

En cierta medida, el partido de ayer fue un homenaje a todos esos técnicos desconocidos. Ellos son los verdaderos responsables de la 'fiesta del fútbol riojano'. Sirvan estas líneas como reconocimiento. Su labor es impagable. Y en muchos casos, tampoco se paga.