FELICIDAD, VICTORIAS Y VICEVERSA

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA - PENALTI Y EXPULSION

Quién es la UD Logroñés? ¿La de pretemporada, la de los cinco primeros partidos o la de los últimos cinco encuentros? Quizá, una mezcla de las tres, aunque diez jornadas después del inicio de la Liga sigue buscando su identidad, si bien comienza aproximarse al equipo que hizo frotarse los ojos a sus aficionados en julio y agosto.

Para unos, el fútbol es un estado de ánimo; para otros, un compendio de números. Seguramente es mucho más, pero ambos van ligados. La UD Logroñés es quinta en la tabla, con 16 puntos, a tres de la cuarta plaza que ocupa el Oviedo B. Ha necesitado diez semanas, pero en su haber celebra que lo ha logrado sin jugar bien a fútbol y con marcadores rácanos. Su estado de ánimo se agravó a medida que sus números le daban la espalda y le sonrojaban. Un gol logrado en los cinco primeros partidos y cinco encajados. Tres empates y dos derrotas. Sus jugadores eran sombras de sí mismos. Deambulaban por el campo como almas en pena. Corrían pero no llegaban; saltaban, pero no cogían altura; cualquier rechace se convertía en un puñal en sus carnes; cualquier duda se resolvía en su contra. Malos resultados, peor estado de ánimo. Estado de ánimo por los suelos, pésimos resultados. Igual da. Hasta llorar. Concretamente, la UDL lloró después de perder en Calahorra.

Cinco jornadas más tarde, la UDL es feliz. Sino al cien por cien, anda cerca de reír hasta llorar. ¿Es feliz por sus buenos resultados o estos cuatro triunfos y un empate le han llegado por ser feliz? Estado de ánimo y marcadores. La victoria sobre el Real Unión esbozó una tímida sonrisa, pero dentro del vestuario; el empate en Lezama la empequeñeció; ganar al Tudelano le dio valor, porque vino precedido de dolor, el que causó el sufrimiento, sensación al parecer desconocida; ligar por primera vez dos victorias consecutivas hizo aflorar la confianza, incluso creer de nuevo en la fortuna; sonrisa, confianza y cabeza alta dibujaron el perfil blanquirrojo tras superar ayer al Amorebieta. Un buen estado de ánimo, unos buenos resultados. Cuatro victorias y un empate en cinco partidos; trece puntos sumados sobre quince posibles; seis goles a favor y ninguno en contra. Felicidad, porque al fútbol no se puede jugar si no eres feliz sobre el campo. Y, además, es imposible ganar. La tristeza anula al jugador. Seas un niño, un chaval o un hombre. La UDL comienza a ser feliz.

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