La UD Logroñés se pierde en el silencio

Uno de los lances del encuentro./Real Unión
Uno de los lances del encuentro. / Real Unión

El once riojano empata en un escenario ideal para ganar al que se subió con menor ambición de la exigible

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

El silencio envuelve el Stadium Gal. Nadie levanta la voz. No hay cánticos. Algún aplauso. Casi un partido a puerta cerrada.Extraño en un campo de fútbol, aunque los partidos contra el Real Unión siempre son raros. Encuentros que hacen explotar a un técnico,Sergio Rodríguez, hasta no reconocerse, o que le dan continuidad en el banquillo. Lo cierto es que la UD Logroñés empató. Fue copartícipe del silencio de la grada, de su desidia, de su apatía. Incluso de la anarquía del Real Unión. Empató en un escenario preparado para ganar, porque ayer era día de victoria. Tarde soleada, primaveral, rival conformista y sin presión de la grada.No se puede pedir un mejor lienzo para firmar una obra de arte. Se quedó en borrón. El Mirandés abre una brecha de cinco puntos y el Barakaldo la reduce a uno.

Javier Flaño ganó la partida a Miguel Santos en el carril y Santamaría a Borja en el eje de la zaga. Sergio Rodríguez apuntaló la medular con Olaetxea.El paso del tiempo demuestra que el vasco es más centrocampista que punta y que cuando está sobre el césped el talante ofensivo blanquirrojo queda supeditado a la precaución defensiva. Pero más allá de nombres, al colectivo le faltó la ambición de otros partidos. Quizá lo fió al discurso del cansancio, ese que apuntaba al bajón físico local en la última media hora frutó de su partido del pasado miércoles en Copa Federación.Ahora bien, si algo tiene el Real Unión es que sabe dosificarse, porque correr, lo que es correr, ni más ni menos que lo justo.

A la UD Logroñés la faltó balón, aunque Olaetxea pudiera marcar con un tiro desde la media luna en una de sus pocas alegrías ofensivas o de que Rubén Martínez estrellase el cuero en el poste después de que tocará en el cuerpo de Senar. Estas dos acciones y un disparo, tras saque de esquina, de Flaño fueron lo único anotable de un fútbol sin profundidad por banda , sin ligazón, sin continuidad y tedioso. Andy se perdió ofensivamente entre los centrales y si bien ayudó a estos, el resto de compañeros le echó de menos en los balones al hueco y en largo. Ahora bien, el Real Unión tampoco rompió el guion. Si ganaba en una acción aislada, bien;si no, empate y a descansar. Galán fue su principal motor por el carril derecho. El fútbol local aguantó lo que resistió el zurdo irundarra, aunque la mejor ocasión la protagonizó Orbegozo. Hizo todo bien para rematar en ventaja al borde del área pequeña, salvo el giro de cuello. Excesivo.

Yllegó la media hora final. La esperada. Se abrió con la mejor jugada del partido, por la izquierda. Iñaki llegó al área, disparó y repelió Sequeira; el calagurritano remató de cabeza tras el rechace y despejó de nuevo el portero; y Víctor volvió a rematar con idéntico resultado. Empezaban bien los treinta minutos. Si eran rentables, la malísima primera hora se podía hasta perdonar. Pero no fue así. Incluso cuando Rubén recibió dentro del área desde la línea de fondo para golpear.

0 Real Unión de Irún

Sequeira, Estrada, Senar, Esnaola, Garrido, Cebeiro, Galán (Etxaburu, m. 86), Beitia (Joel Sola, m. 86) , Javi Martínez (Lizarraga, m. 74), Eizmendi y Orbegozo

0 UD Logroñés

Miguel, Flaño, Bobadilla, Santamaría, Iñaki, Andy, Carles Salvador, Olaetxea (Pedrito, m. 67), Rubén Martínez (Ñoño, m. 74), Víctor López (Ander Vitoria, m. 80) y Marcos André

Árbitro
Muñoz Piedra (Colegio Madrileño) Amonestó a estrada, Javi Martínez y Senar, por el Real Unión; Flaño, por la UD Logroñés.
incidencias
Vigésimo quinta jornada de Liga.Stadium Gal de Irún. Tarde soleada. Presencia de seguidores de la UD Logroñés en las gradas.

Rodríguez cambió las bandas. Aparecieron Pedrito y Ñoño. El segundo agitó el gallinero, pero no fue el jugador desequilibrante que acostumbra, aunque rompió en alguna ocasión a Estrada, el lateral encargado de cerrarle la puerta. El primero quiso, pero se perdió. Dejar pasar balones inmerso en una defensa poblada o buscar el tacón dentro del área no suele funcionar en este grupo porque los equipos defienden con muchos efectivos.

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Sin embargo, era el momento, como cuando a un piloto de Fórmula 1 le indican desde boxes que intente la vuelta rápida, la pole para la carrera. Sin embargo, el monoplaza no funciona como debiera, algo pasa. Iñaki apareció un poco más en ataque. Víctor remató picado al poste derecho, pero Sequeira surgió una vez más. Yrepitió poco después ante Marcos André. Remates siempre al palo corto y ese es coto del portero.El tiempo se acababa y las urgencias aumentaban.Fue entonces cuando el silencio se hizo más palpable si cabe. Mutismo blanquirrojo. En ese instante entendió la gran oportunidad desperdiciada por no dar un grito para romper el silencio del tedio. No se puede fiar todo a una carta.