Fútbol | Copa del Rey

La UDL apura la Copa

La UDL apura la Copa
@UDLogrones

La UDL avanza una ronda más tras superar al Cartagena en los penaltis | Después de tres cuartos del partido repitiendo errores, los blanquirrojos cambiaron su cara y mostraron la mejoría necesaria para buscar la primera victoria en la liga

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

La Copa tiene lo que no tiene ninguna otra competición. Es verdad que lo que verdaderamente le interesa a la UD Logroñés es la liga, pero lo que aporta el torneo del KO es ilusión, adrenalina, tensión, nervios y un subidón que eleva a lo más alto a jugadores, técnicos y aficionados... si se supera la eliminatoria, claro está.

La UDL ganó en los penaltis al Cartagena en un partido en el que, después de tres cuartos del choque repitiendo errores, los blanquirrojos cambiaron su cara y mostraron la mejoría necesaria para buscar la primera victoria en la liga después de tres empates consecutivos. Tras 120 minutos que finalizaron con empate a uno, Buigues fue decisivo en una tanda de penas máximas en las que se resarció de su mal partido. La UDL sigue apurando la Copa, como el Calahorra.

El Cartagena y la UD Logroñés disputaban un partido que les valía a ambos para coger confianza de cara a la competición liguera, en la que han comenzado mal, muy alejados de sus aspiraciones de ocupar las posiciones de privilegio en sus respectivos grupos. La Copa, por tanto, les servía a los dos para darse una alegría y comenzar a coger confianza para trasladarla a la liga.

En los primeros minutos ninguno de los dos contendientes asumía el mando sobre el terreno de juego, pero era el Cartagena el que mostró más ganas de buscar la portería rival.

La UDL cayó bien pronto en los errores que arrastra y le lastran desde el principio de campaña, sobre todo en defensa. Uno de ellos es que a los rivales les resulta fácil encontrar espacio entre los dos centrales blanquirrojos y los locales lo aprovecharon bien pronto para adelantarse en el marcador. Fue Fito Miranda el que, en el minuto 11, colgó un balón desde la izquierda para que Rubén Cruz acertara con un buen remate de cabeza desde el centro del área que se coló en la portería defendida esta vez por Iván Buigues.

Hasta el minuto 21 no llegó la primera ocasión importante de la UDL, cuanto el hoy capitán Carles Salvador se sacó un gran disparo que Joao Costa despejó a córner.

Esta oportunidad no supuso el inicio de nada porque los blanquirrojos no se decidieron a dar un paso adelante para tomar al menos el control del balón. El equipo se mostraba previsible, plano y muy lento en la circulación de balón y sin sensación alguna de peligro. Mientras, el Cartagena perseguía ampliar su ventaja en jugadas de estrategia en un partido sin ritmo, sin demasiada intensidad y de guante blanco.

No es que la UDL acumulara méritos para empatar pero, encima, cuanto tuvo alguna ocasión no le acompañó la suerte. En el 34, Olaetxea remató una falta lateral lanzada por Andy y, de nuevo, el portero local volvió a salvar a los suyos.

Fue un segundo destello entre la espesura y la oscuridad del juego blanquirrojo. De hecho, no tardó mucho el Cartagena en acariciar el segundo gol poco antes del descanso. Jesús Carrillo le buscó las cosquillas en una contra a Flaño y, tras deshacerse del defensor navarro, disparó alto.

Al final de la primera mitad las sensaciones eran incluso peor que el resultado para los logroñeses.

Cambio de cara

La UDL se dio cuenta que necesitaba cambiar muchas cosas para tener posibilidades de darle la vuelta al partido. Intentó avivar el ritmo y se olvidó de tocar y tocar sin sentido. Comenzó a lanzar diagonales para intentar crear dificultades a la defensa cartagenera a base de buscar las espaldas con esos balones largos.

Pero los riojanos hacían que cualquier acercamiento local se convirtiera en una ocasión clara de gol. Primero, un simple balón colgado inocentemente se lo comió Buigues y casi acaba dentro de su portería. Poco después, el goleador Rubén Cruz se quedó cara a cara con el cancerbero visitante pero se equivocó a la hora de definir.

Con qué poco les bastaba a los locales para dominar con tranquilidad la eliminatoria... En cuanto pasaban la línea de medio campo, la sensación en la grada era de que podía pasar algo, bien por el acierto de los locales o por algún nuevo error de una defensa que no mostraba ninguna seguridad.

Y eso que cuando la UDL miraba hacia adelante parecía que progresaba adecuadamente. Así, en el minuto 61, Rubén Martínez empalmó de forma violenta el balón tras un córner, aunque el esférico no tomó la dirección adecuada.

Pero lo poco que comenzaba a avanzar el equipo logroñés cuando miraba al frente no suponía la mejora defensiva. A una jugada de la UDL le respondía el Cartagena con otra igual o más peligrosa. Como la que tuvo Jesús Carrillo en el 65.

Los cambios de Sergio Rodríguez, con la entrada de Ñoño y Rayco surgieron el efecto esperado por el técnico logroñés y el segundo acertó con un tiro raso tras una jugada colectiva en el minuto 73.

La alegría por el empate se tornó en susto de muerte con un nuevo error de patio de colegio de Buigues que no supo aprovechar el Cartagena. Y poco después, Aketxe no sacó partido a otra salida en falso del portero blanquirrojo al picar desviado el balón.

El partido estaba abierto, con una UDL mucho más atrevida y vertical y un conjunto local que por primera vez mostraba preocupación ante el juego rival y unos blanquirrojos que se fueron arriba para llevarse el partido antes de que se lacanzara la prórroga... que acabó por llegar.

Los últimos 20 minutos del partido sí que dieron la imagen buscada por Sergio Rodríguez. Por fin la UDL se parecía a lo que quería ser.

En la primera parte del tiempo añadido los dos contendientes mantuvieron las formas. Había que aguantar media hora más y el partido se podía hacer demasiado largo. Eso sí, seguía siendo el equipo riojano el que ponía más interés. No cambió mucho el partido en los últimos 15 minutos, aunque Moyita tuvo la eliminatoria con un disparo franco que no supo llevar a la red visitante por escasos centímetros. Era una oportunidad casi definitiva, pero la agonía se mantenía en ambos banquillos. Y en el 113 le tocó el turno a Santamaría y Bijimine. Tampoco entró. Olía a penaltis entre los calambres de los castigados jugadores y las escasas ganas ya de arriesgar y dejar desprotegida la meta propia.

Y llegó el todo o nada. La oportunidad de que los villanos se conviertan en héroes. La oportunidad de Buigues después de su mal partido. Y sí fue. Después de los ocho primeros penaltis marcados, Miguel Santos falló. Pintaba negro. Pero surgió el gato y Buigues sacó un brazo providencial a Vitolo para seguir vivos. A Flaño no le tembló el pulso y marcó el quinto. Después, turno para Óscar Ramírez. ¡¡¡Fuera!!! La UDL a la siguiente ronda. Un subidón para la moral blanquirroja y una nueva lección de por dónde tiene que ir el equipo para seguir mejorando en la liga.

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