Fútbol

Un punto y todos tan amigos

Un punto y todos tan amigos
Juan Marín

Ubis había adelantado en el minuto 5 al Calahorra y acababa con la imbatibilidad de Miguel pero Marcos André ha igualado justo antes del descanso

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

Ya se sabe que los derbis son partidos diferentes. Y puede pasar cualquier cosa. Por ejemplo, que un equipo que llevaba siete encuentros sin encajar un gol vea cómo le marcan a los cinco minutos. O que otro equipo acostumbrado a recibir muchos goles, sólo encajase uno y apenas pasase apuros. Ayer las calles de Logroño, primero, y Las Gaunas, después, vivieron una jornada de hermanamiento entre UD Logroñés y Calahorra. En el campo cada uno busca la victoria a muerte, pero luego todos tan amigos. 5.500 personas en las gradas. La mejor noticia de la tarde.

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El derbi regional comenzó con emoción. Sin tiempo para sentarse en el asiento, Eduardo Ubis demostró que es el más listo de clase y supo adelantarse a un balón paralelo por la línea de fondo de Yasin para meter la puntera y superar a Miguel. Minuto cinco y las cosas se ponían perfectas para el equipo de Miguel Sola. La pizarra funcionó perfecta. Ya estaban cómodos los visitantes antes de gol. Pero a partir de ahí se dedicaron a controlar el partido. La UD Logroñés, por su parte, sufría mucho. La banda izquierda no funcionaba y la creación de gol estaba cortocircuitada. Sólo la banda derecha con Iglesias y Víctor creaba algo de peligro. No salieron enchufados los blanquirrojos.

A pesar de que se desperezaba la UDL con balones largos, casi siempre a Marcos André, faltaba conexión entre los hombres de arriba. Posesión pero sin peligro para los blanquirrojos.

No tuvo más historia la primera parte. O por lo menos eso parecía. Pero en el minuto 45 una jugada coral de la UDL finalizó con un pase de Andy a Marcos André para que el brasileño se colase en el área pequeña y fusilase a Zabal. Golpe de fortuna para los blanquirrojos que se fueron al descanso con un premio excesivo. El Calahorra, por su parte, protestó mucho el gol de los locales por entender que ya se había acabado el tiempo. Descanso y empate a un gol.

En la segunda mitad la UD Logroñés salió mucho mejor, más ambiciosa y buscando el gol de la victoria. Víctor llegó a la línea de fondo pero su centro no encontró rematador. Más tarde fue Olaetxea el que cedió de tacón para que Marcos André pegara de primera. Eran lo mejores minutos de los locales, pero sin acertar con la portería de Zabal. El Calahorra estaba embotellado en su área y parecía un equipo distinto al que había controlado la primera parte.

Cuando a los blanquirrojos se les encendió la luz del depósito de gasolina el Calahorra aprovechó para sacudirse la presión y adelantar sus líneas. Entró ya el derbi en una fase de parones, faltas y pequeñas batallas que beneficiaron a los de Sola, que a esas alturas se conformaban con el empate.

Y así murió el derbi. Abrazos y lo que pasa en el campo, se queda en el campo. Un punto para cada uno y todos tan amigos.

 

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