UD LOGROÑÉS - CD CALAHORRA

Derbi a la inversa en el fútbol riojano

Derbi a la inversa en el fútbol riojano

UD Logroñés y Calahorra llegan con dinámicas opuestas a las del duelo de la primera vuelta en La Planilla | Los blanquirrojos viven el mejor momento de la temporada; los de Sola suspiran por los números que los convirtieron en el equipo revelación

ELOY MADORRÁN Y SERGIO MARTÍNEZ

logroño. Salvo los más jóvenes, considerados nativos digitales, el resto de los mortales aún recuerda los negativos de las antiguas fotografías. Esas tiras compuestas por diferentes materiales, reflejaban después del revelado la imagen capturada pero a la inversa. Es decir, lo colorido se veía negro y lo negro, blanco. El partido del domingo entre UD Logroñés y Calahorra, el derbi del fútbol riojano, se puede considerar el negativo fotográfico del que disputaron ambos equipos hace hoy 136 días. Allá por el mes de septiembre del 2018, los de La Planilla subían como la espuma en la clasificación mientras que los blanquirrojos navegaban en un mar de dudas como un trasatlántico plagado de vías de agua.

La cita del domingo presenta un panorama totalmente distinto. Las dudas se han trasladado al equipo de La Rioja Baja mientras que en la UD Logroñés cada fin de semana es un motivo de alegría.

UD Logroñés | Del infierno al cielo Meritorio cambio de inercia tras un mal inicio

Los aficionados blanquirrojos se las prometían muy felices. La pretemporada había sido una sucesión de buenas noticias. Primero, los fichajes. Segundo, los resultados de los partidos amistosos. En Durango, ante la Cultural, en el primer partido de competición, nubarrones. Empate a cero. Empate a nada. La semana siguiente, la UD Logroñés se presentaba en sociedad ante su público. Sergio Rodríguez introducía hasta cuatro cambios en el once titular (Santamaría, Paredes, Borja y Ñoño) pero el resultado no cambiaba. Empate a un gol y desilusión. Se preparaba la tormenta.

La visita a Langreo parecía propicia para enmendar el mal inicio. Los blanquirrojos acababan de eliminar días antes a los asturianos en la primera ronda de la Copa. Sin embargo, los síntomas empeoraron. Otro empate sin goles. Otro fracaso. De nuevo muchos cambios en el once inicial (Santos, Caneda, Bijimine, Iglesias y Remón). «Estamos preocupados porque no es el inicio de temporada esperado», reconocía un contrariado Sergio Rodríguez tras el partido. Tres encuentros, tres puntos.

En plenas fiestas de San Mateo el Sporting B asestó un golpe violento y preciso en la línea de flotación de la UDL. Los asturianos vencieron (0-2) en Las Gaunas. El técnico blanquirrojo asumió toda la culpabilidad: «La diana está sobre mi cabeza, soy el responsable».

Con estos antecedentes se llegó al derbi riojano, quinta jornada de competición. En La Planilla esperaba un Calahorra crecido, al que le estaban saliendo las cosas. Y se desató la tormenta perfecta. El equipo de Miguel Sola fue mejor y más práctico. Derrotó a la UDL (2-0) y dejó a Sergio Rodríguez con la soga al cuello. «Si sigo en el equipo, pelearé; si no, ayudaré en lo que pueda», comentó el técnico.

Tocado, muy tocado. Y prácticamente hundido. Así se subió al autobús la UD Logroñés para regresar a la capital. La realidad era desoladora (tres puntos en cinco partidos, un solo gol a favor y cinco en contra y ocupando posiciones de descenso) y el futuro negro, muy negro.

El estilo de juego del equipo hacía aguas. Tener la posesión de balón no se traducía en goles. Cada alineación significaba un once titular distinto, en busca del equipo perfecto. La categoría exigía unas prestaciones que la UDL, ese equipo que generó tanta ilusión durante el verano, no era capaz de ofrecer. Y además, el conjunto encajaba demasiados goles. Para colmo, las lesiones se cebaban una y otra vez con los jugadores y cada alineación era un dolor de cabeza para su entrenador.

Fueron los siete días más intensos en la vida de Sergio Rodríguez. Félix Revuelta llegó a Logroño y se apresuró a garantizar la continuidad del técnico... dentro del club. Nada más... y nada menos. Llegó entonces la catarsis. Igual que Saulo se convirtió tras caer del caballo, el entrenador de la UDL se jugó la continuidad con 'su' gente. Alineó a Bobadilla, Iglesias y Víctor (gente de la casa) para lograr la primera victoria de la temporada, ante el Real Unión (2-0). Ese triunfo significó un punto de inflexión para un equipo llamado a protagonizar una gran remontada.

Rodríguez encontró la defensa perfecta, la plantilla tuvo fe en su trabajo, cada partido era más difícil que el anterior marcarle un gol a la UDL. Y de esta manera la oruga mutó en mariposa. Así, después de la última racha de cinco victorias consecutivas y las siete jornadas sin perder, los de Las Gaunas son otro equipo.

CD Calahorra | Otro equipo Una trayectoria a la baja que busca ser remontada

El Calahorra del comienzo de temporada fue la revelación del grupo. Llegó al derbi de La Planilla como tal y salió aún más reforzado, en la tercera posición de la tabla después de cinco jornadas con 11 de los 29 puntos que actualmente atesora. Fue un arranque soñado y que invitó a pensar en que el objetivo de la permanencia se quedaba corto para los rojillos. Amorebieta, Gernika y UD Logroñés fueron las víctimas de un pleno de tres triunfos en La Planilla, mientras que fuera de casa habían conseguido los de Miguel Sola dos empates en Lejona y Oviedo.

Una media sobresaliente que culminó frente a los logroñeses, en uno de los pocos partidos en los que lograron dejar su portería a cero. Además, el Calahorra es junto al Leioa el único equipo que ha conseguido marcar dos goles en un partido a la UD Logroñés. Ubis y Goñi sellaron aquel triunfo en un derbi con los papeles cambiados. El Calahorra era entonces mucho más equipo y se situaba por méritos propios entre los mejores del grupo, entendiendo la categoría desde el primer día y demostrando una competitividad impropia de un recién llegado. Jugadores como Yasin, Parla o Rodrigo deslumbraban y se presentaban en Segunda B sin complejos.

Sin embargo, después de esa quinta jornada el Calahorra cambió su realidad por una mucho más modesta. Poco a poco, los rojillos fueron cayendo en la clasificación sin freno, encadenando resultados negativos desde que perdiesen frente a la Real Sociedad B su primer partido. Mirandés, Arenas y Racing tumbaron a un equipo que buscaba reaccionar en la Liga mientras que en la Copa del Rey le dejaba fuera en la final de los modestos el Sant Andreu. Fue el primer bache del Calahorra, que mitigó con importantes triunfos frente al Barakaldo y el Sporting B, pero que pronto volvió a caer en una inoperancia que le condenó especialmente en La Planilla.

La situación para el Calahorra de cara al derbi sería bien diferente de no haber logrado la victoria ante el Oviedo B el domingo en La Planilla. Los rojillos llegaban a esta última cita después de ocho jornadas sin ganar, desde noviembre. Era un equipo venido a menos, inofensivo y sin carácter, que parecía haber perdido su espíritu competitivo. La segunda mitad frente al Gernika fue la culminación del descalabro. Una crisis de la que aún se notan las secuelas, y es que el Calahorra vio muy cerca el descenso, a sólo cinco puntos. Una distancia que se ha visto afortunadamente aumentada en esta semana previa al derbi, algo que le permite llegar a Las Gaunas menos necesitado.

Los tres puntos logrados frente al Oviedo B fueron toda una reivindicación después de esa negativa dinámica y de que los numerosos movimientos en la plantilla llegasen a cuestionar el rumbo del equipo. El Calahorra volvió a enseñar las garras y a mostrarse como un bloque cohesionado y ambicioso. Un lavado de imagen no sólo en nombres sino también en intensidad y esa actitud que tanto se encargó de resaltar Miguel Sola a la conclusión del encuentro. El Calahorra de la última jornada recordó precisamente al del arranque de temporada, cuando no se dejó intimidar por la novedad y plantó cara la UD Logroñés con la convicción de poder ganar a un rival destinado a cotas más altas. Las cosas, sin embargo, han cambiado mucho 19 jornadas después.

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