Un derbi inédito y de consecuencias

Mendi intenta recibir el balón en el partido que jugaron Calahorra y UD Logroñés en Copa del Rey el 31 de agosto del 2016 en La Planilla. :: juan marín/
Mendi intenta recibir el balón en el partido que jugaron Calahorra y UD Logroñés en Copa del Rey el 31 de agosto del 2016 en La Planilla. :: juan marín

Calahorra y UDL, en una delicada situación, se medirán el domingo por primera vez en Liga

M. GLERA

logroño. Calahorra y UD Logroñés vivirán el próximo domingo en La Planilla (18.00 horas) un derbi inédito, pues jamás se han enfrentado en la competición liguera, y de posibles consecuencias, sobre todo para el conjunto blanquirrojo. Será, además, un partido de contrastes con dos adversarios que han intercambiado sus papeles. El Calahorra disfruta del éxito de un gran comienzo de Liga cuando su reto es la permanencia; la UD Logroñés es un conjunto sin rumbo futbolístico al que se presumía peleando en las primeras plazas, pero que se ahoga en las últimas. El resultado de La Planilla pueda comenzar a redactar sentencias.

Ambos equipos se han enfrentando únicamente en una ocasión en competición oficial. Fue el 31 de agosto del 2016, en la primera ronda de la Copa del Rey, y aquel compromiso no pasó desapercibido en Las Gaunas después de que la UD Logroñés cayera eliminada en la tanda de penaltis. El Calahorra llegó a la ruleta rusa de los once metros, pero fue mejor a lo largo del encuentro. Mejor y, sobre todo, mucho más ambicioso.

Pero no sólo fue un inesperado adiós a la Copa, sino que el resultado se convirtió en un duro mazazo para Carlos Pouso y para su trayectoria en la UDL. Venía de dos play offs consecutivos e iniciaba a regañadientes su tercera campaña en el banquillo. Se sentía agotado y sin la fuerza suficiente para decir 'basta' a Félix Revuelta. Dos semanas antes había comenzado la Liga. Los riojanos habían cedido dos puntos en casa frente al Leioa y habían caído en Fuenlabrada. Más allá de esos dos resultados, las dudas comenzaban a crecer en el seno del conjunto. Las sensaciones no eran buenas. Esas mismas sensaciones que sirven de salvavidas cuando los resultados no son favorables.

El Calahorra dio un mazazo en agosto del 2016 a Carlos Pouso, que tres meses después dejaba el banquillo

Carlos Pouso decía adiós al banquillo tras caer en casa frente al Mensajero, el 13 de noviembre. Seis días después, Sergio Rodríguez hacía su primer aparición con un contundente 0-4 sobre el Castilla en Valdebebas.

La historia que escribe esta campaña el equipo es similar a la que protagonizó en aquel tercer trimestre del 2016. La UD Logroñés alimentó las esperanzas con una pretemporada fantástica y avivó la llama del ascenso en una afición de por sí ansiosa con el regreso al fútbol profesional después de muchos años de sufrimiento futbolístico. A ello se suma que, posiblemente, Sergio Rodríguez cuenta con una de las mejores plantillas, sino la mejor, en la corta historia de la entidad. Sin embargo, estos apuntes hacía la esperanza se han convertido en números desalentadores: tres puntos en cuatro partidos.

La UDL ha desperdiciado a tres rivales que le podrían haber colocado en la zona alta de la clasificación

Tres empates y una derrota. Tres puntos y siete de desventaja respecto al Athletic de Bilbao. Brecha respetable, que no insalvable matemáticamente, si bien la experiencia de anteriores años demuestra que es muy difícil de neutralizar. Botín que se suma con dos empates ante conjuntos recién ascendidos, caso de la Cultural de Durango, último en la clasificación con aquel único punto en su haber, y Langreo, que acumula seis puntos, y el Barakaldo, conjunto de más nombre. El Sporting llegaba a Las Gaunas sin conocer la victoria. Sólo necesitó aprovechar los errores locales.

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