Cuatro minutos para una derrota

Jugadores de Unionistas celebran uno de los goles/UNIONISTAS
Jugadores de Unionistas celebran uno de los goles / UNIONISTAS

El Haro domina casi todo el encuentro, pero acaba sucumbiendo por unos minutos de descontrol en la primera mitad

LA RIOJALogroño

El Haro se vuelve de vacío de Salamanca, y aún andará preguntándose cómo. Tras controlar la mayoría del partido, cuatro minutos de caraja le sirvieron al rival para hacer dos goles (y pudieron ser tres); y el Haro, aunque marcó en la segunda mitad, no pudo levantar esa losa.

Y eso que la primera parte había sido bastante apreciable para los jarreros. Unionistas llegaba con cero puntos en tres partidos, y esos nervios se notaban en el césped. Poco juego trenzado, mucha imprecisión y ningún peligro.

Enfrente, el Haro empezó con precaución y dejando hacer, esperando que los locales tocaran y tocaran y dejaran alguna contra. No salió ninguna demasiado buena (aunque sí hubo disparos lejanos) y poco a poco se fueron cambiando las tornas. Unionistas no quería el control del balón, y el Haro fue ganando terreno. Llegaron los mejores minutos del equipo visitante, que más parecía local.

Que tampoco es que bordara el fútbol, pero al menos entraba con asiduidad por banda y centraba balones con peligro. Joseba tuvo un cabezazo que se fue por un pelo. Y así pasó la primera media hora con creciente confianza riojana y nula (o eso parecía) respuesta charra.

2 Unionistas

Brais, Zubiri, Ribelles, Piojo, Navas (Matthieu, 66), De la Nava, López, Portilla, Grande (62, Garrido), Romero (82, Andres) Góngora

1 Haro

Imanol, Loza (85, Dieng), Josua, Facu, Bueno, Joseba (Pan, 79), Lecea, Armando, Valiño, Gulín, Kevin (2, Ibáñez)

GOLES
1-0: Minuto 33, Ribelles. 2-0: Minuto 37, Grande, de penalti. 2-1: Minuto 62, Bueno

Quizá les sobró confianza a los visitantes, que descuidaron demasiado la zaga. Primero, Grande aprovechó un balón largo salido de la nada para plantarse solo ante Elías, que salvó muy bien. Pero inmediatamente después (minuto 33), un saque de falta desde casi el centro del campo pilló en la inopia a la defensa del Haro, que dejó que Ribelles rematara de cabeza a placer. 1-0.

Los jarreros lo miraban y no se lo creían, porque el rival que parecía controladísimo había mordido. Peor fue cuando, dos minutos después, volvió a morder: otro tiro larguísimo al que la defensa no supo responder, y Grande que se volvía a plantar solo ante Elías. Armando lo derribó por detrás antes de que tirara, y aún estará preguntándose por qué sólo vio amarilla. El caso es que fue claro penalti, y el propio Grande hizo el 2-0.

El Haro quedó sonadísimo, viendo a su rival crecido y mordiente, y dando gracias a que llegó el descanso sin más.

Un gol y a la carga

No fue buena la salida del descanso de los jarreros sin embargo. Era Unionistas quien jugaba y tocaba, mientras el Haro buscaba como salir del atolladero (más mental que futbolístico) en el que estaba metido.

Pero lo que son las cosas del fútbol: cuando Unionistas estaba más tranquilo y tenía pinta de llegar el tercero, marcó el Haro. Una buena combinación al área que acabó con un zurriagazo de Bueno, lo mejor de la mañana sin duda. Era el 62, el partido estaba 2-1, y quedaba un mundo.

No fue un mundo sencillo de cruzar, de todos modos. El partido se trabó en faltas, tarjetas y juego feo, mientras el Haro no encontraba la llave del candado. De hecho, no se le cuentan apenas ocasiones que puedan llamarse claras.

Intención e intensidad no se les pueden negar a los riojanos, sin embargo, que acabaron por pundonor embotellando a Unionistas. Tenía que llegar una oportunidad, y llegó: en el 93, de cabezazo de Pan desde el área pequeña, que paró Brais.

Era ésa, y no se metió. Así que empate. En un partido de poca calidad pero que tuvo bastante controlado, el Haro se descuidó cuatro minutos, y perdió. La Segunda B es cruel (y larga).