UD LOGROÑÉS

CEREMONIA DE CONFUSIÓN

Casado agarra a Ander
Vitoria dentro del área y
le impide ir hacia le
balón. La UDL pidió
penalti. Era el minuto 87.
:: fernando díaz
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Casado agarra a Ander Vitoria dentro del área y le impide ir hacia le balón. La UDL pidió penalti. Era el minuto 87. :: fernando díaz

La UDL confirma con su empate en Estella que en este momento no sabe a qué juega Los riojanos caen en el tedio del partido sin ritmo de juego, sin ideas claras y sin capacidad para asustar al adversario

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

estella. La UD Logroñés eligió cerrar el año por la vía más dura, aquella que tiene su origen en no ganar en Estella y que alimenta las dudas sobre un equipo que desperdicia oportunidades, partidos y minutos y que luego se ahoga en sus propias urgencias. Tercer empate en los últimos cuatro partidos. Una derrota. Sin querer, la UDL de diciembre es un calco de la UDL de agosto y septiembre. Ambas viven en la confusión de no descubrir cuál es su verdadera personalidad. A cuatro puntos de las plazas de ascenso debe creer que otro caerá de la zona, pero aunque esos se vayan de la planta noble del grupo, la UDL debe acceder a ella por méritos propios... que no hace.

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Sorprendió Sergio Rodríguez al incluir tres medios centros en la formación inicial una vez rehabilitado Carles Salvador para variar su dibujo. Remón anclado a los centrales y Salvador y Andy jugando por dentro. Rayco caía a la banda derecha y Rubén, a la izquierda, mientras que Vitoria se ubicaba en punta de ataque. La variante permitió al cuadro riojano hacerse con más balones ofensivos en segundas jugadas, pero sin continuidad en las mismas. Unos minutos de los noventa.

Izarra
Iricibar, Eneko, Cabrera, Casado, Rubén, Cisneros, Hinojosa (Maestresalas, m. 73), Areso (Moreno, m. 67), Cristo, Deivid (Suárez, m. 82) y Laborda.
UD Logroñés
Miguel, Iglesias, Caneda, Bobadilla, Flaño, Andy, Salvador, Remón (Santos, m. 82), Rayco (Víctor, m. 67), Rubén y Vitoria
Árbitro
Yuste Querol. Colegio Valenciano. Amonestó a los locales Casado. Laborda y Cisneros (2), expulsado en el minuto 89; Ander Vitoria, por la UD Logroñés.
Incidencias
Decimoctava jornada de Liga. Merkatondoa. Césped artificial. Temperatura agradable. Nutrida presencia de seguidores de la UD Logroñés en las gradas del vetusto recinto navarro.

El Izarra comenzó mejor, más vivo sobre el césped; la UDL necesitó unos minutos. Durante el partido ofertó diferentes propuestas, pero no por su riqueza de recursos, sino por la ausencia de ideas. Dicen que éste es un equipo más vertical que el de la pasada campaña, pero juega sin bandas. Rayco fracasó ayer arrancando desde la derecha como ya naufragó en Calahorra; Rubén Martínez fue un punta más, jugando por dentro. Y generó peligro cuando buscó el balón en largo de Caneda a la espalda de los centrales, Cabrera y Casado. Dos o tres veces. Luego desapareció la idea, pero tampoco estuvo en la banda.

Sin bandas, sin llegada, sin centros al área, éste equipo es previsible. El Izarra no sufrió en ningún momento y tenía argumentos para hacerlo porque sus centrales son jugadores pretéritos en formas y el equipo en su fútbol, aunque cualquier balón suelto lo pone al punto de penalti y genera una oportunidad. Un inesperado larguero de Salvador, un disparo lejano de Rayco y un esférico de esos largos al que no llegó Rubén Martínez no son sino tres lamentos.

Jugar al pie o al espacio; en corto o en largo; con bandas, o sin ellas. Qué hacer. La confusión es evidente. No hay ritmo, no hay velocidad en la circulación de balón, sobran metros entre líneas y el equipo se parte en dos: la zaga y el ataque, con hasta cuatro hombres ofensivos dando la espalda a la portería rival. Metros y metros estériles, donde se crean, donde se rompe al rival. En defensa, Remón es un tercer central, pero sin laterales avanzados que justifiquen el sacrificio. Salir jugando en corto para no darle continuidad.

Todo es confuso. Que Rayco haga de Víctor López y que Víctor haga de Rayco. El primero arrancó en la banda y huyó de ella. Parece no entender nada. El segundo se sumó a la banda y acabó de delantero. Pudo marcar el logroñés en la jugada más completa, pero no entendió que el balón de Vitoria (perfecto habilitando a todos y desquiciado porque nadie le habilita a él) necesitaba de un toque sutil, por abajo y al palo largo. El golpeo fue arriba y fuerte. Al bosque. Y Rubén repitió la llegada, sin llegada porque Iricibar fue más rápido en la carrera hacia el balón dividido.

La confusión lo abarca todo en este momento. Hasta al colegiado, porque el agarrón de Casado a Vitoria es penalti, pero es difícil pitarlo en contra del equipo de casa y cuando el visitante no es guerrero. En días que se habla de espíritu ( navideño), la UD Logroñés necesita inyectarse espíritu para no ser un equipo más. Pero de verdad. No de palabra. Necesita guerreros con espíritu de conquista.

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