Dos aficiones que merecen el ascenso

Dos aficiones que merecen el ascenso
Fernando Díaz

Logroñeses y mirandeses disfrutaron de una jornada soleada y de gran fútbol

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Se esperaba una de las mejores entradas de la temporada y los vaticinios se cumplieron. Blanquirrojos y rojillos se citaron en Las Gaunas a las 18.00 horas para disfrutar de un gran espectáculo. Pero el partido empezó para muchos horas antes, con una jornada larga, entretenida y alegre que se desparramó primero por las calles Laurel, San Agustín y San Juan y luego por el centro de la ciudad hasta encarar el camino hacia el sur de la ciudad.

Desde el parque Gallarza, una hora antes del encuentro, la marabunta blanquirroja enfiló la calle República Argentina para acudir a la cita del fútbol. En teoría, una jornada de reflexión, pero el deporte prefiere la pasión. Y la hubo. Camisetas, bufandas, cánticos y comunión entre ambas aficiones.

Los seguidores de la Unión Deportiva Logroñés y del Mirandés vivieron un día de grandes emociones. Cuando el árbitro decretó el inicio del partido bajo un amable sol de primavera, comenzó la fiesta del fútbol. Antes fue la fiesta de los bares, los pinchos y los vinos. Ambas se pueden compaginar a la perfección, como se demostró ayer.

Fernando Díaz

Parecía que, en los primeros minutos, la parroquia mirandesa se iba a hacer notar más. Desde el inicio pusieron toda la carne en el asador. Pero los blanquirrojos se enchufaron con el gol de Marcos André y Las Gaunas se tiñó de blanco y rojo.

Los castellanos aún creían en el triunfo y alentaban a sus jugadores, pero Carles Salvador y otra vez Marcos André silenciaron sus gritos... durante unos minutos. Porque al final, bufandas en alto, los rojillos se mostraron como una afición de superior categoría. Y también la parroquia riojana, que aplaudió, disfrutó y vibró antes de despedir a la plantilla (incluido un manteado César Remón) entre vítores y aplausos. «Sí, joder, que vamos a ascender», se repetía como un mantra. El primer paso está dado. Ahora sólo queda lo más difícil.