Cara y cruz en El Plantío

La UD Logroñés visita por tercera vez el campo burgalés: ganó con solvencia hace cuatro años y perdió con estrépito hace dos

M.G. LOGROÑO.

UD Logroñés y Burgos han mantenido efímeros idilios en los últimos años. Logroño y Burgos son dos ciudades que han degustado el placer del fútbol de élite, tanto en Primera como en Segunda, pero que ahora intentan que las migajas de las que se nutren se conviertan de nuevo en platos que firmaría el mejor cocinero del mundo. Ambas vienen de un brillante y reciente pasado, pero viven en la dura realidad del fútbol más modesto, después de refundaciones o renacimientos.

Desde que la UD Logroñés saltase a escena en el verano del 2009, ambos conjuntos han coincido en tres temporadas, si se incluye la actual. El bagaje no puede ser más favorable a los intereses riojanos, con cuatro victorias en cinco partidos y ningún empate, aunque de las estadísticas nadie vive y menos en una categoría tan alocada como es ésta.

La presencia de Ramón María Calderé en el banquillo burgalés dio un punto diferente a los enfrentamientos entre riojanos y castellanos. El técnico catalán vivió diferentes momentos que le llevaron a encender el vestuario blanquirrojo con unas alusiones económicas y también a llorar en sala de prensa en reconocimiento a los aficionados burgaleses presentes en Las Gaunas. Calderé ya no está y ahora es Gonzalo Arconada el que manda en la nave burgalesa.

Las dos únicas visitas de la UD Logroñés a El Plantío han tenido respuestas muy diferentes. Una victoria y una contundente derrota. Así, el 29 de septiembre del 2013, los riojanos caían con estrépito por 5-2 después de un mal partido condicionado por un gol en contra en los primeros minutos y la expulsión de Asier Ormazábal antes de que se cumpliera la primera media hora. De aquel equipo quedan Miguel Martínez, Sergio Martínez y Eduardo Ubis.

La primera visita data del 19 de septiembre del 2011, porque ambos equipos acostumbraban a medir fuerzas en septiembre y febrero hasta esta campaña. El regreso fue mucho más alegre, ya que los logroñeses vencieron por 0-2 gracias a dos goles de Diego Cervero. De aquel equipo, de hace cuatro años escasos, no queda nadie. Ni un jugador.

Con una victoria y una derrota, la UD Logroñés se enfrenta esta tarde a la posibilidad de romper ese equilibrio o de incluso completarlo con un resultado que nunca ha vivido: el empate. En aquellas temporadas, los riojanos estaban más acuciados en la tabla; en la actual la presión es muy diferente. No hay riesgos pero si decepciones.