«Este gol ha sido muy importante para volver a tener confianza en mí mismo»

Camochu, con el balón dentro del área rival. :: fernando díaz/
Camochu, con el balón dentro del área rival. :: fernando díaz

El asturiano dio el triunfo a la UD Logroñés ante el Avilés con un soberbio gol de cabeza cuando más comprometido estaba el encuentro

CARLOS FERRER LOGROÑO.

No lo estaba pasando bien el delantero de Boal. Había errado un penalti ante el Compostela y no estaba jugando desde entonces. Carlos Pouso le sacó mediado el segundo tiempo del partido contra su exequipo, el Avilés, y éste le respondió marcando un gol de los de ver una y otra vez. Girando la cabeza en el aire y enviando el balón junto al poste contrario. Fue el tanto que dio la victoria a la UD Logroñés en un partido que se había vuelto muy complicado.

Salir y marcar ¿Cómo se sintió?

Muy bien. Muy contento por lo importante que era el triunfo, porque si no, nos hubiéramos descolgado un poquito de los dos equipos con los que estamos compitiendo ahora para poder seguir en la brecha y estar ahí como todo el año.

¿Cómo vio la jugada y el gol?

Fue una jugada bien hilvanada en la que Chevi enlazó entre líneas para llevar el balón a la banda. Siempre que recibe el balón Titi intento pisar área y tuve la suerte de que puso un balón espléndido. Llegué, le di con la cabeza cambiando la dirección al portero y entró.

Una jugada conocida, porque la ensayan en los entrenamientos.

Lo estamos trabajando muchas veces. A Titi le conozco de antes y entre sus habilidades figuran la velocidad y el centro y hay que estar enseguida en el primer palo para intentar aprovechar su pase.

Un tanto que le habrá ayudado...

Llevaba unas semanas que lo estaba pasando mal, porque estaba fuera del equipo. Ha sido importante para la confianza en mí mismo. Me va a venir muy bien.

¿Se podría decir que usted y Miguel arreglaron el partido?

Yo creo que, sobre todo, lo arregló Miguel, porque si no hubiera hecho esas paradas de mérito, cuando yo salí, habríamos ido perdiendo 0-2. Miguel estuvo de diez.

Pero luego hay que marcar para sumar los tres puntos...

Tuve la suerte de entrar, pude hacer el gol y me sentí muy contento, aunque me fui un poco enfadado, porque me enseñaron la quinta amarilla en un lance en el que no hubo nada y no podré jugar en Burgos.

¿Pudo reivindicar su papel de delantero?

Me gusta jugar lo que puedo, como los demás compañeros. Todo estuvo muy bien, pero me fui quemado por la tarjeta.

El equipo está bien en casa, pero fuera, no. ¿Que puede pasar?

Esta categoría es muy complicada, sobre todo fuera de casa. Creo que hemos de ser un equipo de Segunda B, más feo, que va sólo a aprovechar la ocasión y meterla, como hacen otros.

¿Qué falta para mejorar?

No se decir exactamente qué, pero tampoco estamos tan mal. Si hacemos una encuesta en Logroño sobre como querrían ver al equipo en las últimas diez jornadas, yo creo que todo el mundo firmaría vivir este momento.

¿Cómo ve la situación actual?

Yo estoy muy contento de donde está el equipo y de las posibilidades que tenemos de conseguir lo que espera todo el mundo. Ahora queremos apretar los dientes. Estamos con muchas opciones, junto a los dos equipos con los que nos la vamos a jugar.

Esa quinta posición...

El año pasado, con el Avilés, estábamos sextos a falta de diez jornadas y al final acabamos terceros. A mí lo que me interesa es ver al equipo entre los cuatro primeros en la última jornada.

¿Y no jugar en Burgos?

Después de meter el gol, de tener confianza, no voy a poder ayudar a los compañeros en el terreno de juego por una inmerecida tarjeta.

¿Hay que ganar allí?

Por supuesto. Va a ser complicado. Con el cambio de entrenador, ellos son más aguerridos, van más a buscar el resultado. Yo no voy a poder estar en el campo, pero voy a ir a Burgos a apoyar a los compañeros.

¿Espera un difícil tramo final?

Nadie dijo que esto iba a ser fácil, que íbamos a meternos el play off sin jugar la Liga. Hay que disputar todos los encuentros con la máxima intensidad y esperar a ver si los resultados acompañan y tenemos la fortuna necesaria, porque siempre hay que tener suerte para estar arriba.