La recompensa a una apuesta

Jugadoras y técnicos festejan sobre le campo el ascenso a Primera División. :: ignacio izquierdo/
Jugadoras y técnicos festejan sobre le campo el ascenso a Primera División. :: ignacio izquierdo

El fútbol femenino ha gozado de protagonismo en el EDF Logroño desde su fundación, hace una década

I. GARCÍA

logroño. El ascenso a Primera División del EDF Logroño es la recompensa a una apuesta, a la que se realizó desde el club por el fútbol femenino, y al trabajo realizado para convertir aquello que hace una década parecía imposible en una realidad: llegar a la Liga Iberdrola y competir ante el Barcelona, el Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao y el resto de los mejores equipos nacionales.

La entidad se fundó en el 2008 y, desde entonces, el fútbol femenino tuvo su protagonismo. Primero, con un equipo de fútbol-8 que ya demostró un altísimo nivel compitiendo (y ganando) contra chicos. De hecho, algunas de aquellas jugadoras fueron ayer titulares en el enfrentamiento decisivo contra el Tacón. Después, a partir de la temporada 2011-12, y con Juanjo Muñoz en el banquillo, el EDF Logroño formó su equipo de fútbol-11, que comenzó a competir en la Liga Territorial riojana.

Los éxitos no tardaron en llegar, puesto que en ese primer ejercicio aquel conjunto ya logró el ascenso a Segunda División para convertirse al año siguiente en el primer bloque riojano que conseguía la permanencia en categoría nacional, concluyendo el curso en una excelente novena posición. Ya en ese momento en el seno de la entidad habían decidido hacer esa apuesta por el fútbol femenino. Y no estaban equivocados, como se ha demostrado.

Durante la campaña 2013-14, Héctor Blanco, que antes había conseguido ganar la Liga en un mismo año con tres equipos diferentes de la entidad, se hizo con las riendas de una plantilla que no paró de progresar. Primero repitió el noveno puesto en el grupo II de Segunda División para después llegar a la sexta plaza el siguiente ejercicio y a ganar la liga en el 2016 con unos números espectaculares: 23 y victorias y 3 empates en los 26 encuentros disputados. Sin embargo, en el 'play off' las riojanas se cruzaron con el Betis y aquel primer intento de ascenso a la máxima categoría no se consumó.

El año pasado, mientras, las logroñesas no consiguieron el pase a la fase de ascenso, algo ya olvidado después de la gloria alcanzada ayer. Subir a Primera no es sólo el premio a las dos grandes eliminatorias disputadas por las de Blanco, frente a dos conjuntos, el Oviedo y el Tacón, que por presupuesto partían como favoritos, pero que sobre el terreno de juego no fueron capaces de demostrar esa superioridad económica. El ascenso es el premio a mucho más, a una temporada regular de 26 partidos en los que el EDF Logroño sumaron veinte triunfos y tres empates y sufrieron únicamente tres derrotas. En esos duelos, además, anotaron 63 goles y recibieron 23.

Y con la victoria en Madrid se puso el punto y seguido a una trayectoria ascendente con las que se ha alcanzado un hito histórico para el deporte riojano. Las diecinueve futbolistas del primer equipo, el cuerpo técnico y la directiva del club han conseguido convertir aquello que hace diez años se presentaba como un suelo casi inalcanzable en una realidad palpable a partir de la próxima campaña. La Rioja tendrá un representante en la máxima categoría del fútbol femenino nacional. Es el EDF Logroño.

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