Thiago y Rodrigo, del mundialito del colegio al de verdad

De izquierda a derecha, Rodrigo y Thiago juntos en un partido con la camiseta del Flamengo. :: Pablo Pinto twitter/
De izquierda a derecha, Rodrigo y Thiago juntos en un partido con la camiseta del Flamengo. :: Pablo Pinto twitter

Los hijos de Mazinho y de Adalberto, respectivamente, culminan en Rusia una carrera que ambos empezaron juntos en Brasil y Vigo siendo niños

RODRIGO ERRASTI KRASNODAR.

«Es peculiar poder llegar a todo un Mundial con tu amigo de la infancia. Era difícil imaginar que estaríamos aquí representando a España. Estoy muy contento y más por compartir este sueño con él», explicó Rodrigo Moreno en Krasnodar cuando le preguntaron por su estrecha relación con Thiago Alcántara, ese niño con el que compartía colegio y horas de juegos en Río y luego en Vigo. «Es uno más de mi familia».

Thiago, jugador del Bayern, y Rodrigo, del Valencia, ambos de 27 años, no tienen lazos sanguíneos, pero se consideran primos porque sus respectivos padres brasileños, el mítico Mazinho y Adalberto Machado -jugador al que las lesiones impidieron mostrar las virtudes de carrilero- son también los padrinos de los chicos. Además estos se han pasado media vida juntos desde que coincidieron en Brasil (jugaban en el equipo de fútbol sala prebenjamín del Flamengo) y luego en el Celta, el club donde Mazinho aterrizó a finales la década de los 90.

Tras colgar las botas, Mazinho fundó una escuela de fútbol en Vigo y se llevó a Adalberto como director, experiencia que duró de 2002 a 2005. Siendo Thiago y Rodrigo «unos renacuajos» deslumbraron en los infantiles del modesto Ureca, club de la localidad Nigrán, en la comarca viguesa. Jugaban con Rafinha, hermano de Thiago, aunque en edad alevín éste era portero, como el idolatrado Richard Dutruel.

Thiago solía dormir en casa de Rodrigo cuando su padre se iba de viaje por negocios. En 2005 marchó al cadete del Barcelona con Rafinha, mientras que Rodrigo optaba por el Celta, donde su padre estuvo trabajando de ojeador. Jugando en el juvenil ya vio el acceso a la primera plantilla complicado por Diego Costa, cedido por el Atlético, y por un prometedor punta del filial, Iago Aspas. Y al final fueron las necesidades económicas del Celta las que casi forzaron su traspaso al Real Madrid en 2009 (por sólo 300.000 euros). Tras ser citado Rodrigo por el técnico Pellegrini para el primer equipo fue vendido al Benfica por seis millones de euros con una opción de recompra. Tuvo un breve paso por Inglaterra (cedido en el Bolton, donde su padre lo arropó viviendo con él), pero acabó de despuntar en el histórico club portugués.

Thiago y Rodrigo, ambos con genes brasileños, optarían por representar a 'La Roja', mientras que Rafinha se decantó por Brasil en 2012, unos meses antes de la gran decepción del equipo olímpico de España en los Juegos de Londres. Hoy en el Inter, Rafinha sería seleccionado por Brasil para Río 2016, pero no lo ha sido para Rusia 2018, de modo que no competirá con los otros dos. Nunca han perdido el contacto y cuando las lesiones les han golpeado, siempre han estado cerca.

Mirando atrás

«Tengo bonitos recuerdos, incluso en casa, antes de venir aquí, revisando con mi madre fotos de cuando éramos pequeños (en las que aparece Uri, otro brasileño amigo de ambos)», relata Rodrigo. En 2001 jugó junto a Thiago una especie de Mundialito en el que cada colegio era una selección y nosotros Inglaterra. «Es gracioso ver que ahora estemos todos en un Mundial de verdad», comenta Rodrigo, que disfruta recordando cuando ambos lideraron el equipo infantil de Galicia y sólo pudieron ser subcampeones en un torneo estatal disputado en Mérida; o cuando se llevaron la Liga Galega con el modesto Ureca, tras imponerse en el decisivo duelo al Celta... y además en las instalaciones del club vigués en A Madroa.

Ambos vivieron alegrías en las selecciones sub'19 y sub' 21, y con esta última fueron campeones de Europa en Israel hace cinco años, siendo Julen Lopetegui el entrenador. Ahora han viajado a Rusia con él técnico vasco. El delantero del Valencia, que en su primera etapa en el club che vivió un mal momento -su 'tío' Mazinho le aconsejó sobre esa entidad, que conocía bien- explicó ayer su experiencia a las órdenes de Lopetegui desde las categoría inferiores. «En el trato directo y la forma de transmitir no ha cambiado mucho», indicó. «Trabaja de una forma uniforme; quizás en otro equipo su forma de transmitir sería distinta, pero aquí el estilo es parecido».

A sus 27 años, y después de haber debutado como Thiago en 'La Roja' con Vicente del Bosque, Rodrigo va a completar su sueño del Mundial. Y con su amigo de la infancia, el mismo que «cuando veíamos la tele siendo pequeños» tenía delante de sus ojos «una copa en miniatura que les dan a los campeones, una réplica pequeñita. Una gozada».

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