El bronce le sabe a poco a Bélgica

Los jugadores belgas agradecen a su afición la medalla de bronce./AFP
Los jugadores belgas agradecen a su afición la medalla de bronce. / AFP

Un tempranero gol de Meunier allana el camino hacia el tercer puesto a los de Roberto Martínez, que sentencian a Inglaterra con un gol de Hazard a la contra

MIGUEL OLMEDA

Imaginen a Roberto Martínez sentado en el sofá de casa, observando detenidamente la medalla de bronce conseguida en el Mundial de Rusia, su primera gran cita con la selección belga. Piensa el técnico español en una fecha, el 28 de junio, que pudo haber cambiado diametralmente su destino en el campeonato. Aquel día Bélgica se medía a Inglaterra, como este sábado hizo de nuevo en el partido por el tercer puesto. Entonces, eso sí, sólo estaba en juego el reparto de posiciones en el grupo G.

A 'Bob' le vienen en su salón sentimientos encontrados. Por un lado, de satisfacción por haber cumplido con lo que se esperaba, que era ganar -con un once repleto de suplentes-, a pesar de haber condenado su Mundial al lado equivocado del cuadro: primero le tocaría Japón y luego los dos rivales que nadie quería, Brasil y Francia. En el otro lado de la balanza, el sinsabor de la certeza de que, habiendo caído ante los 'Pross', el camino a la final hubiera sido mucho más benévolo: Colombia, Suecia y por último la orgullosa Croacia.

2 Bélgica

Courtois, Alderweireld, Kompany, Vertonghen, Meunier, Tielemans, Witsel, Chadli (Vermaelen, min. 39), De Bruyne, Eden Hazard y Lukaku (Mertens, min. 60).

0 Inglaterra

Pickford, Jones, Stones, Maguire, Trippier, Loftus-Cheek (Alli, min. 84), Dier, Delph, Rose (Lingard, min. 46), Sterling (Rashford, min. 46) y Kane.

Goles
1-0: min. 4, Meunier. 2-0: min. 82, Eden Hazard.
Árbitro
Alireza Faghani (Irán). Amonestó a Witsel de Bélgica y a Stones y Maguire de Inglaterra.
Incidencias
Partido por el tercer puesto del Mundial de Rusia 2018 disputado en el Estadio de San Petersburgo ante 64.406 espectadores.

En cualquier caso, aunque le supiera a poco, Roberto Martínez quería volver de Rusia escribiendo su nombre en el cuadro de honor, y por eso alineó ante Inglaterra, esta vez sí, a su once de gala. Sólo dejó fuera a la secuoya Fellaini, un futbolista justamente cuestionado en su club pero muy útil para los planes de 'Bob' en Bélgica. Su lugar junto a Witsel lo ocupó el adolescente Tielemans, menos imponente pero con un pie más fino.

El hambre de los 'diablos rojos' se vio reflejado en el marcador cuando más de uno todavía no había ocupado su asiento en el Estadio de San Petersburgo. La jugada del 1-0 fue un fiel reflejo de lo que es esta Bélgica, ante todo directa y pragmática: Courtois lanzó en largo para que Chadli aprovechase su altura frente al menudo Trippier, Lukaku recibió la dejada en el eje y con la pausa necesaria le devolvió el balón al espacio al carrilero zurdo, que de primeras puso el centro con su pierna menos buena, la izquierda. En el segundo palo apareció su homólogo en la banda derecha, el infravalorado Meunier, para comerle la tostada a la defensa británica en la hora del té. Un gol de lateral a lateral, como le gustaba a Johan Cruyff.

De Bruyne pudo marcar el segundo poco después de no haber sido por la enésima exhibición de reflejos de Pickford en este Mundial. Cuestionado Joe Hart durante años y sin un relevo claro antes de viajar a Rusia, el joven portero del Everton se ha aferrado con fuerza a la meta inglesa. Gran noticia para una selección que además, por fin, parece haber encontrado una hoja de ruta para los próximos años.

A Southgate, en todo caso, la opción de llevarse un bronce de Rusia le seducía más bien poco. Sin alinear un once para contentar a los menos habituales, sí que movió varias piezas respecto a las que llegaron a semifinales: el centro del campo lo cambió por completo, así como el carrilero izquierdo y el central diestro en su inconfundible línea de tres. Pese a que Bélgica cedió a los 'Pross' la posesión solo Kane llevó peligro -mínimamente- sobre el arco de Courtois, flanqueado sin fisuras por el trío Alderweireld-Kompany-Vertonghen, estudiantes aplicados del librillo que funciona en la Premier League.

Alderweireld, salvador

Al paso por los vestuarios Southgate le dio una vuelta a su equipo, retiró a un inoperante Sterling y a Danny Rose, desafortunado en su segunda titularidad del Mundial, e introdujo a Lingard y Rashford. El guión de dominio estéril inglés se mantuvo invariable conforme avanzó el cronómetro, con Bélgica amenazando sin convicción al contragolpe. Sólo Eric Dier, en una excursión poco habitual al área rival, puso en peligro real la meta de Courtois. El mediocentro tiró una pared con Rashford y se plantó ante el portero, cuya salida evitó con una 'picadita' sutil, pero Alderweireld rebañó la pelota sobre la línea.

Eden Hazard es un futbolista fascinante. Brillante aunque intermitente durante años en el Chelsea, Rusia 2018 ha presenciado su madurez como líder del ataque belga. En la derrota ante Francia agarró el balón cuando su selección necesitaba un milagro y frente a Inglaterra se dedicó a dar luz a los contragolpes de su equipo cuando más apretaban los 'Pross'. Se acababa el Mundial y todavía tenía fuerzas para correr hacia Pickford: en su primera carrera Mertens prefirió buscar la volea de Meunier en la banda contraria, y a la segunda De Bruyne le colocó frente al meta inglés. Con la sangre bajo cero y las pulsaciones por los tobillos dibujó en el marcador el 2-0 definitivo. Bélgica se lleva un metal de bronce, la mejor clasificación mundialista de su historia... Y sin embargo le sabe a poco.

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