Los focos apuntan a De Gea

David de Gea y su grave error en el segundo gol de Cristiano Ronaldo. /Reuters
David de Gea y su grave error en el segundo gol de Cristiano Ronaldo. / Reuters

Los errores de bulto del hasta ahora indiscutido guardameta de La Roja lo condenan a un riguroso examen ante Irán y Marruecos

JAVIER MUÑOZ

Todas las miradas convergieron la noche del viernes sobre De Gea, el hasta entonces indiscutido guardameta de La Roja. De repente, los focos mediáticos se encendieron y proyectaron un potente haz de luz sobre la desolada figura del portero, al que se le había escapado un disparo lejano y no especialmente complicado de Cristiano. La pifia había vuelto a colocar a España en desventaja con Portugal (2-1); y lo que era peor, añadía otro borrón a las malas actuaciones del jugador del Manchester United en el amistoso contra Suiza y en un choque anterior contra Argentina. En un instante, la discusión sobre quién debía ser el ariete de la selección, asunto sobre el que discuten habitualmente los medios de comunicación, se desplazaba bajo los palos. «Para aprender a triunfar primero tienes que aprender a fallar. Seguimos», declaró De Gea a través de Twitter. Había que taponar la brecha por donde fluían sin cesar memes y chistes en las redes sociales.

Ante los lusos, La Roja exhibió las dos caras de la misma moneda. Diego Costa silenció con un par de tantos la algarabía sobre su derecho a ser el 'nueve', mientras que De Gea tuvo que disculparse por su fallo garrafal, alegando que, después de todo, «no he matado a nadie». Por supuesto que él no lo hizo. Tampoco cometió ningún crimen Loris Karius, el colega del Liverpool que erró dos veces, y de qué manera, en la final de la Champions contra el Madrid. Karius confesó después que no podía conciliar el sueño, pero ése no debe de ser el problema de De Gea. Según reveló este último tras decepcionar ante los suizos, ese tipo de cosas no le impiden dormir. Quién sabe si tras el choque contra Portugal también ha podido desconectar, no en vano era el primer duelo de la fase de grupos del Mundial, y todo tiene arreglo.

Primeros auxilios

«Estoy tranquilo porque hemos hecho un buen partido -declaró David de Gea aún dolorido por los tres goles de Cristiano-. Estoy contento con la reacción del equipo, creo que hemos merecido más, pero al final el fútbol es así, esto puede pasar, son errores. Sólo los que nos ponemos los guantes y salimos al campo sabemos lo difícil que es. Hay que levantarse, la reacción de equipo ha sido muy buena. Esto es un error, puede pasar; a seguir entrenando».

Esas palabras no dicen mucho sobre el estado de ánimo de un profesional. Forman parte de su manual de primeros auxilios; son las gotas de árnica que todo futbolista guardaba antaño en su equipaje. Sin embargo, hasta Jose Mourinho, entrenador de De Gea en el United, constató esta vez el mal momento de su portero, y tanto Fernando Hierro como los demás jugadores de La Roja creyeron necesario levantar un cerco protector a su alrededor. «Es uno de los nuestros. Aquí no dejamos tirado a nadie», zanjó el técnico malagueño, que se fundió en un abrazo con el portero en su noche más oscura.

El guardameta será alineado a buen seguro el próximo miércoles contra Irán (suponiendo que se pueda afirmar algo con seguridad en la selección tras el despido de Julen Lopetegui). Pero De Gea sufrirá un intenso escrutinio ante la escuadra iraní y más adelante ante la de Marruecos. Conserva la titularidad porque lo requieren sus galones y por el deseo de Hierro de mantener fuertes las costuras de la selección, de no perturbarla más de lo que ya lo ha sido esta semana. «Sabemos que el portero es un puesto especial, con una psicología especial, y no tenemos ninguna duda sobre él. Ninguna», remachó el seleccionador acerca de De Gea. «Somos un equipo, una familia y no dejaremos a nadie de lado». Pero los focos señalan a la portería de La Roja.

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