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Polonia y Japón renuncian al fútbol

El japonés Tomoaki Makino despeja un balón. :: AFP/
El japonés Tomoaki Makino despeja un balón. :: AFP

Los nipones se meten en octavos gracias al triunfo de Colombia y por tener menos tarjetas que Senegal

ASER FALAGAN

Al final era Zielinski. Un centro de delineante del mediapunta polaco puso en bandeja un balón a Bednarek para que Polonia se estrenara en el Mundial. Fue él, y no Lewandowski, quien evitó el rosco y estuvo de paso a punto de terminar con el sueño nipón en Rusia. Un solo error de marca, un fallo infantil, bastó para derrotar a los asiáticos, que reservaron jugadores y estuvieron a punto de pagarlo muy caro. Al final unos y otros pactaron una derrota -o victoria, según cómo se mire- por la mínima pero suficiente para sus diferentes objetivos. Y mataron el partido a falta de más de diez minutos ante el enfado de la grada.

0 JAPÓN

1 POLONIA

Japón
Kawashima; Sakai, Yoshida, Makino, Nagatomo; Sakai, Shibasaki, Yamaguchi, Usami (Inui, M. 65); Muto (Hasebe, M. 82), Okazaki (Osako, M. 47).
Polonia
Fabiansk; Bereszynski, Glik, Bednarek, Jedrzejczyk; Krychowiak, Goralski; Kurzawa (Peszko, M. 80), Zielinski (Teodorczyk, M. 79), Grosicki; Lewandowski
Gol
0-1: Bednarek (m. 59).

Los sueños de campeón de Inui (ayer entre los suplentes) y compañía siguen vivos al menos hasta octavos de final después de que Polonia se apuntara a esa curiosa costumbre de este Mundial, en el que equipos ya eliminados abofetean a los presuntos favoritos, y de que el resultado del otro partido le clasificara. Pero los asiáticos estuvieron unos cuantos minutos fuera de la Copa del Mundo, con el empate entre Senegal y Colombia. Y pasaron por haber visto menos tarjetas que los africanos.

Hasta aquel tanto, el dominio había sido alterno y el partido, aburrido. La mejor ocasión del primer tiempo fue polaca: un cabezazo de Rosicki tras conducción de Krychowiak que obligó a lucirse a Kawasima. La del segundo fue la del gol. Antes se había lesionado Okazaki y un par de contras de Osako y Zielinski habían puesto emoción, pero fue el tanto de Bednarek, que con el resultado del Colombia-Senegal dejaba fuera a Japón, el que cambió el partido.

Inui entró en el campo y su equipo se echó adelante en tromba, ensayando un par de disparos a cambio de ver cómo le creaban problemas a la contra y a balón parado. Eso hasta que llegaron noticias del gol de Yerri Mina. De pronto, y sin cambiar nada, todo había cambiado. La victoria colombiana clasificaba a Japón, pero solo si no encajaban más tantos y no veía tarjetas.

El dilema era así evidente: arriesgar el resultado para asegurar la clasificación o asegurarlo y ponerla en riesgo. Ante la duda los dos equipos optaron por no jugar al fútbol. Polonia no se iba de vacío y Japón prefería apostar a Colombia. Faltaban diez minutos y se acabó el fútbol, transmutado en un eterno rondo.

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