Marchena, para lo que haga falta

El exinternacional de La Roja, Carlos Marchena, ayer, en Krasnodar. :: Javier Etxezarreta / efe/
El exinternacional de La Roja, Carlos Marchena, ayer, en Krasnodar. :: Javier Etxezarreta / efe

El sevillano fue el único que no abrazó a Iniesta por su gol en Sudáfrica, ya que saltó del banquillo para que Holanda no sacara rápido de centro

RODRIGO ERRASTI KRASNODAR.

«La gente no se dio cuenta porque el foco era Andrés Iniesta, nadie estaba mirando, pero yo sabía lo que había hecho», recordó ayer Carlos Marchena sobre la final de Sudáfrica de 2010. El recién designado enlace de Fernando Hierro con La Roja detalló su 'travesura' de hace ocho años en el Soccer City, cuando toda la selección corrió a abrazarse con Iniesta a la esquina del córner, fuera del terreno de juego, tras el gol con el que el manchego dio a España su primer Mundial. En realidad, hubo un jugador que no se sumó a la celebración y fue Marchena, que saltó del banquillo al círculo central para evitar que los holandeses sacaran rápido y pudieran empatar.

«No sé por qué reaccioné así; muchas veces me veo en los partidos que jugaba y no me reconozco», admitió el excentral sevillano, convocado por La Roja en el último momento para incorporarse al cuadro técnico. «Tengo ese gen ganador, competitivo, que a veces me sorprende a mí mismo, y hay momentos en que actúo de manera diferente al resto».

Se la jugó con Webb

Cuando saltó al campo en Johannesburgo, Marchena se jugaba la tarjeta roja, porque el árbitro, Howard Webb, no le había autorizado a entrar. «Viene un poco de haber jugado mucho en la calle, sin árbitros ni nada. Te hacían la típica de sacar rápido, y por eso en la final se me pasó por la cabeza: 'Nunca hemos sido campeones del mundo. ¿Ahora nos van a hacer esto?'». El jugador actuó al servicio del grupo, pero siempre le quedará «la pena» de no haberse abrazado a Iniesta como los demás futbolistas de La Roja.

«Cada uno juega su papel en el equipo y suma algo distinto», se consuela. Así actuó siempre ese defensa. Todo por el colectivo, bien sobre el césped, como mariscal de la selección en la Eurocopa de 2008, disputada en Austria y Suiza, bien desde el banquillo, en el Mundial de Sudáfrica.

Hasta la semana pasada, Marchena trabajó en la dirección deportiva del Sevilla a las órdenes de Joaquín Caparrós, una tarea en la que apenas llevaba unos meses. De la noche a la mañana, su función es establecer una conexión entre la Federación Española de Fútbol (FEF), el cuerpo técnico de La Roja y los jugadores. «Cuidarlos en todo momento y transmitir otro punto de vista desde fuera», indicó el propio interesado. Marchena no ocultó su sorpresa por la llamada urgente del presidente de la FEF, Luis Rubiales. Relató que en cuanto el Sevilla accedió a petición de la selección cogió dos vuelos para reunirse con ella. «Me he encontrado un grupo maduro que sabe a lo que viene, que sabe la responsabilidad contraída con casi 50 millones de españoles».

Marchena ha visto de nuevo a antiguos compañeros de la selección (Reina, Ramos, Piqué, Busquets, Silva e Iniesta). «Hablamos el mismo idioma», recalcó. También dejó claro que, tras las convulsiones en la concentración, el combinado nacional «ha optado por unirse más, por estar más comprometido si cabe y por anteponer el momento tan crucial en el que estamos».

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