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Harry Kane rescata a Inglaterra

Jugadores ingleses se abalanzan sobre Kane, quien dio el triunfo a su equipo en el descuento. :: reuters
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Jugadores ingleses se abalanzan sobre Kane, quien dio el triunfo a su equipo en el descuento. :: reuters

Dos goles del delantero del Tottenham, el segundo en el descuento, dan a los 'pross' el triunfo en su estreno ante Túnez

CÉSAR GRANERO

Inglaterra casi pisa un charco. Cuando se mascaba otra sorpresa, apareció el brillo de Harry Kane, su rutilante estrella, para doblegar a una Túnez sorprendente, que sufrió al principio y se acomodó después. Los 'pross' ganan, sí, pero es una selección joven que parece lejos de estar a la altura de su prestigio. Es un combinado con más heráldica que presente. Fue un inicio decente para los ingleses, pero no despeja incógnitas sobre su auténtica envergadura. Le vale para seguir a Bélgica, pero no para graduar el verdadero nivel del fútbol británico.

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La salida inglesa fue fulgurante: bastaron unos compases para que los de Southgate desfiguraran a una Túnez quebradiza, demasiado endeble para centellas como Sterling y Lingard, sobre todo, para Kane. El capitán se encontró con un balón asequible en el área pequeña y no chutó: fusiló a Hassen, quien apenas aguantó quice minutos y tuvo que retirarse lesionalo. Pickford, el portero del Everton, no había tocado bola. Y es que Inglaterra estaba a sus anchas, a la selección africana le quemaba el balón y los 'pross' eran un martillo. Tan plácidos estaban los isleños que se permitieron el lujo de desperdiciar goles cantados, en especial Lingard, que las tuvo de todos los colores pero no acertó.

Túnez
Hassen (Ben Mustapha, min. 16), Meriah, Youssef, Bronn Maaloul, Skhiri, Badri, Sassi, Ben Youssef, Khazri (Khalifa, min. 85) y Sliti (Ben Amor, min. 74).
Inglaterra
Pickford, Trippier, Walker, Stones, Maguire, Young, Lingard (Dier, min. 93), Henderson, Dele Alli (Loftus-Cheek, min. 80), Sterling (Rashford, min 68) y Harry Kane.
Goles
0-1, min. 11: Harry Kane; 1-1, min. 35: Sassi, de penalti. 1-2, m: 91: Harry Kane.
Árbitro
Wilmar Roldan (COL). Tarjeta marilla a Walker.
Incidencias
41.064 espectadores en el Volgogrado Arena.

Tras una media hora movida, de fútbol vibrante y entusiasta, Inglaterra perdió empuje. Los de Southgate, incluso, lamentaron haber perdonado la vida a Túnez, que empezó a llegar y se encontró, para su propio asombro, con un penalti. Fue un manotazo de Walker a Ben Youssef, una acción controvertida que el árbitro de Gambia Gassama no quiso ni corroborar con la ayuda del VAR: pena máxima y gol de Sassi.

El empate llevó la dicha a Túnez y dejó boquiabierta a una Inglaterra con más fútbol, pero no más aguijón, que había perdonado antes y siguió perdonando después, con un balón al palo de Lingard. Acabó así una primera mitad divertida, de mucho revuelo y poca pausa, que dejó contento al espectador, henchida a Túnez y pasmada a una Inglaterra que había hecho méritos para sentenciar y se fue a vestuarios con la necesidad de volver a remar.

No hay mejor sustento que el gol. A Túnez le sentó de fábula y salió con la convicción que le faltó en el arranque del primer acto. Ya no era el mismo equipo: tenía el fermento de la fe. Le ayudaron unos buenos minutos de Khazri ante un conjunto, el de Southagate, que estaba jugando a latigazos. El combinado africano empezó a vivir con una comodidad inesperada. Inglaterra se estaba diluyendo por el centro, donde tiene un problema por la falta de jugadores de peso.

Susto y sonrisa

Los minutos fueron pasando y la sorpresa empezó a mascarse: otra selección histórica con problemas en su estreno. Inglaterra tenía el balón, pero le faltaban ideas. Ya no tenía la claridad del primer tiempo. El partido quemaba el reloj, las ocasiones no aparecían y a la hinchada inglesa se le ha empezaba a avinagrar el gesto. Momento de dudas, agigantadas, además, por la fatiga. Un brebaje fatal para los muchachos de Southgate, más luz para Túnez, que no atacaba pero estaba viendo el final cerca y no iba perdiendo. Quién se lo iba a decir después del comienzo que le había tocado soportar.

Sin revulsivo a la vista, es lo que tiene esta Inglaterra con más futuro que estrellas, el partido se fue anquilosando, se aquietó mucho más que hasta entonces y llegó a la embocadura casi hecho una balsa, con unos 'pross' que no podían y una Túnez que se conformaba.

Y cuando todo apuntaba a empate, apareció el mejor de los ingleses, Kane. Un cabezazo suyo en el descuento fulminó a una Túnez que ya se frotaba las manos y echó por tierra un ejercicio suyo más que apañado en defensa. Inglaterra, que se veía con el bolsillo vacío, se encontró con un botín que ya no esperaba y sigue los pasos de Bélgica. Un duelo que venía con susto acabó en sonrisa para ella, pero necesita más para poder codearse con las grandes favoritas.

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