GRUPO A

Estreno plácido para Rusia

Denis Cheryshev, jugador del Villarreal, marcó ayer dos goles. :: Carl Recine / reuters/
Denis Cheryshev, jugador del Villarreal, marcó ayer dos goles. :: Carl Recine / reuters

Sin rival, y con un gran Cheryshev, la anfitriona se regala un arranque que ilusiona al país

CÉSAR GRANERO

Apagados discursos, música y prolegómenos, se acaba el ruido y habla Rusia, obligada a un doble escrutinio, el de los suyos, por jugar en casa, y el de los demás, por ser la anfitriona. Y sale airosa, pese a las dudas. Tras siete partidos sin ganar, eran más los recelos que la confianza, pero no encontró rival en la Arabia Saudí de Pizzi, que empezó desordenada y se hizo migas con un par de latigazos. Al descanso, Rusia ya ganaba por dos, pero su triunfo se fraguó antes y se vio casi desde el mismo inicio.

5 RUSIA

0 ARABIA SAUDÍ

Rusia
Akinféev, Fernandes, Ignashévich, Kutepov, Zhirkov, Zobnin, Gazinski, Golovin, Dzagoev (Cheryshev, m. 24), Samédov (Kuziaev, m. 64) y Smólov (Dzyuba, m. 70).
Arabia Saudí
Al Mamuaiouf, Alburayk, Hawsawi, Othman, Al Sahrani, Al Jassam, Otayf (Al Mulawallad, m. 64), Al Dawsari, Al Sehri (Bahbri, m. 73), Al Faraj y Al Sahlawi (Asiri, m. 84).
Goles
1-0, m. 12: Gazinsky; 2-0, m. 43: Cheryshev; 3-0, m. 71: Dzyuba; 4-0, m.91: Cheryshev; 5-0, m. 92: Golovin.
Árbitro
Néstor Pitana (ARG). Amonestó a al ruso Golovin y al saudí Al-Jassim.

Sofocada la adrenalina de todos los comienzos, Arabia perdió el balón, dejó espacios y dio inicio a su desplome. A los diez minutos, Gazinskiy marcó el primero y abrió el camino de una Rusia sin estrellas, pero con más orden, una Rusia de pocas ínfulas, pero con mucha más pizarra. Suficiente ante la débil Arabia. Cherchesov, más presionado, ganó la partida a Pizzi, quien llegó a Arabia a última hora. La anfitriona alfombró su inicio con un triunfo que no le encumbra, pero le da estima tras su plácido estreno.

Se esperaba más de Arabia, que llegaba al choque en una situación opuesta a la de Rusia. La anfitriona ha perdido reputación y se ha caído de la primera fila. Enfrente, un rival que nunca se codeó con los grandes, pero cada vez está más cerca. Pero esta Rusia que mira hacia dentro, que apenas tiene jugadores en ligas ajenas, sí tiene orden. Sabedora de que le faltan estrellas, tira de táctica. Por ahí ha empezado a ganar la partida a Arabia, a años luz en cuestión de librillo. Sin manual de instrucciones, con las líneas alejadas y el centro del campo invisible, los locales encontraron algo más que espacios, auténticas calvas. Gazinskiy, de cabeza, abrió el marcador. Y el estadio Luzhnikí empezó a bailar.

Solo cuando Dzagoev, del CSKA, se lesionó enmudeció el campo, sin saber que la salida de uno de sus hombres de más quilates no iba a ser tan funesta como pudiera parecer. Tras el primer sobresalto para Rusia, llegó la hora de Cheryshev, el jugador ruso más conocido en España. El atacante del Villarreal saltó al césped con la sonrisa puesta: sabía que con los espacios que dejaba Arabia se iba a frotar las manos. Su velocidad tuvo en vilo a la zaga de Pizzi y le dio la puntilla casi al final del primer tiempo, cuando dejó sentado a Al Burayk, primero, y sacó el martillo, después. Un gran gol para cerrar una primera parte de ensueño. Rusia ganaba, estaba cómoda, casi repantigada. Ante sí tenía un segundo tiempo ya sin presión, casi para el regodeo.

Golpe de gracia

Y así fue. Arabia Saudí, al contrario que antes, tomó el mando pero le faltó convicción. Más que un resultado adverso, el 2-0 resultó ser un mazazo. No llegó a inquietar a Rusia, cuya disposición táctica ahogó a los hombres de Pizzi. La anfitriona no quiso crear porque no lo necesitaba. Rusia se acomodó, esperó la fatiga de su rival y le dio el golpe de gracia en el minuto 70. Fue con un impecable cabezazo de Zyuba, quien llegó a la selección sin esperarlo y se ganó una plaza al primer intento. Era el 3-0 que dejaba a Arabia Saudí hecha jirones y sin opciones.

Lejos del triunfo desde el inicio, primero, y sin lugar a la remontada, después, a Arabia solo le quedaba esperar. Ya no era cuestión de salvar el resultado, sino la honra. Pero ni así. En los últimos minutos, con la selección que ayer vestía de verde más pendiente de la ducha que del juego, Cheryshev y Golovin le rompieron los esquemas. No hubo piedad para una Arabia desmaquillada, que no fue ni la sombra de lo que se esperaba. Rusia ganó, salvó el estreno y durmió tranquila bajo techo. Lo que le queda, con Egipto y Uruguay por el camino, viene con más espinas, pero el arranque mereció cinco estrellas. No tuvo rival, pero ya nadie le puede emborronar la fiesta.

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