«Nadie espera nada de Rusia»

El seleccionador Stanislas Cherchesov da instrucciones en el centro del campo del estadio Luzhnikí a los jugadores de la selección rusa. :: reuters/
El seleccionador Stanislas Cherchesov da instrucciones en el centro del campo del estadio Luzhnikí a los jugadores de la selección rusa. :: reuters

ASER FALAGAN

Dmitri Popov (Moscú, 51 años) sabe lo que es jugar un Mundial. Disputó con Rusia el torneo de Estados Unidos, en 1994. Su combinado quedó eliminado a las primeras de cambio, en la fase de grupos, a pesar del contundente 6-1 que le endosó a Camerún y que sirvió para que exlogroñesista Oleg Salenko terminara con seis dianas, como máximo artillero. Han pasado 24 años y el exfutbolista del Racing y el Compostela analiza a su combinado. No las tiene todas consigo y duda de la capacidad del anfitrión. «Empieza un Mundial en casa y nadie espera nada de Rusia. Siete partidos sin ganar, que es los que lleva la selección, es mucho, y la única esperanza de los aficionados es un milagro. El grupo es los suficientemente flojo, así que no pasar a los octavos de final sería todo un fracaso, pero más allá existen demasiadas dudas. Uruguay es una selección potente, pero el partido frente a Arabia Saudí es muy asequible», apunta.

En cuanto a Egipto, considera que es un equipo muy diferente con o sin Mohamed Salah. «Sin él parece muy inferior a Rusia, pero con él puede competir casi de igual a igual. Está claro que un futbolista no hace un equipo, pero es el mejor jugador del grupo y tras su gran temporada en Inglaterra ya ha demostrado que puede marcar diferencias», señala.

Uno de los problemas que observa Popov, que ejerció como director deportivo del Spartak de Moscú, es la lesión de Aleksandr Kokorin. «Supone un serio contratiempo. Se va a notar. Y mucho. Es la estrella de la selección y su baja deja a Smolov muy solo en la vanguardia, que solo tiene otro 'nueve' puro: Dzyuba, un ariete grandote y de otras características que nunca ha tenido un gran rendimiento con el combinado nacional», expresa un exdelantero que observa otras piezas cojas en el grupo de Stalisnav Cherchesov.

«La de Kokorin no es la única baja por lesión que ha condicionado los planes rusos en un Mundial que juega en casa pero en el que el equipo nacional no ha despertado ilusión». A su juicio, el seleccionador tenía pensado jugar con tres centrales, un 5-3-2 o un 3-5-2, «pero se le lesionaron dos jugadores claves para el sistema, los centrales Dzhikiya (Spartak) y Vasin (CSKA), así que ha cambiado a un 4-2-3-1». «Es el sistema que ha utilizado durante los últimos dos meses, alternado a veces con un 4-4-2, aunque lo más probable es que opte por el primero», vaticina.

Solo tres o cuatro fijos

Y entonces Dmitri Popov saca su lado pesimista. «Con todos estos problemas, Rusia llega remendada a la fase final y de los once que saldrán al campo, solo tres o cuatro son fijos para el seleccionador, lo que da muestras de cómo está el equipo», señala el exjugador ruso.

Uno de ellos es Akinfeev, el portero de siempre, que mantiene intacta la confianza del técnico. También tiene el puesto poco menos que garantizado el propio Fedor Smolov, ese delantero que marcó dos goles a España en el último amistoso y es en ausencia de Kokorin una de las estrellas rusas, de los jugadores que pueden resultar desequilibrantes. «También parece fijo Golovin, un centrocampista que es pura creatividad y probablemente el mayor talento de la nueva generación rusa», sintetiza.

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