Silencio y decepción en Las Gaunas

Diferentes momentos. Sonrisas y casi lágrimas. Los aficionados sufrieron con su equipo.
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Diferentes momentos. Sonrisas y casi lágrimas. Los aficionados sufrieron con su equipo.

La expectación generada por la UD Logroñés se diluye durante el choque ante el Barakaldo

J. M. GLERA Y FERNANDO DÍAZ

Silencio. Y pitos. Y calor, mucho calor. El silencio fue generalizado al término del partido e incluso durante el mismo. Los pitos, tímidos, aparecieron en algunos pasajes, aunque fueron aislados. Y el calor no dio tregua. Quizá fundió las mentes blanquirrojas, porque el fútbol no fue ni mucho menos brillante. Decepción.

Había expectación en ver a este equipo en Las Gaunas porque venía de una semanas de pretemporada fantásticas y porque en ese mismo recinto había ganado al Castilla y al Numancia. Eran lógicas las ganas de ver en acción a unos jugadores que, no obstante, había empatado en el primer partido de Liga, cuando esperaban la victoria. Se trataba de un recién ascendido. Quizá excesiva euforia, como ayer el silencio. Éste es el peor de los síntomas. Jaime Paredes levantaba sus brazos pidiendo apoyo en la última jugada del partido. Nada. Resignación a un empate inesperado. El segundo. Ahora bien, los duelos entre logroñeses y baracaldeses suelen cerrarse en tablas. En Las Gaunas y en Lasesarre. Y ayer no fue una excepción. Corrillos a las puertas de Las Gaunas. Gestos serios. Movimientos de desaprobación. Esto acaba de empezar y mejor que los traspiés lleguen ahora que no cuando se deciden las plazas.

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