Un verano de sobresaltos en la 'casa blanca'

Cristiano Ronaldo y Luka Modric, durante un entrenamiento de la pasada campaña. :: Rodrigo Jiménez / EFE/
Cristiano Ronaldo y Luka Modric, durante un entrenamiento de la pasada campaña. :: Rodrigo Jiménez / EFE

El interés del Inter por Modric es el último episodio de un periodo convulso con las salidas de Zidane y Cristiano Ronaldo

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Atípico verano el que está viviendo el Real Madrid, que tras las espantadas de los dos máximos responsables de la edad de oro que ha llevado al conjunto de Concha Espina a amarrar tres Champions consecutivas, asiste ahora con recelo al interés del Inter de Milán por reclutar a Luka Modric, Balón de Oro del Mundial de Rusia. La entidad 'neroazurra' puja fuerte por el croata, al que pretende convertir en la clave de bóveda de su nuevo proyecto para asaltar la Serie A, rutilante campeonato que camina en pos del esplendor perdido a golpe de talonario, y su labor de cortejo ha disparado la alarma en la planta noble del Santiago Bernabéu, convulsionada aún por las salidas de Zinedine Zidane y Cristiano Ronaldo.

El vigente campeón de Europa no contempla el traspaso de Modric, arquitecto del ataque de una escuadra que domina el continente con puño de hierro guiado por la batuta del pequeño genio de los Balcanes. «La única posibilidad de que salga Modric es pagando 750 millones de euros», subrayó Florentino Pérez. El mandatario es consciente de la importancia capital que ha desempeñado el ex del Tottenham en los recientes éxitos de un club con el que acumula 257 partidos, en los que ha anotado trece goles pero, sobre todo, ha oficiado de faro. Una aportación que ha ido 'in crescendo' desde su llegada en el verano de 2012 a cambio de 30 millones de euros por petición expresa de José Mourinho y que alcanzó su culmen el pasado curso, donde fue uno de los futbolistas más destacados en la ruta hacia la 'decimotercera'. Brillante temporada que rubricó conduciendo a la selección croata al subcampeonato en el Mundial de Rusia, en el que fue elegido mejor jugador del torneo.

Peso pesado del vestuario, a sus 32 años su estatus se ha elevado, por lo que la directiva del Real Madrid sería receptiva a revisar el contrato que firmó en noviembre de 2016 y que le vincula hasta 2020. No parece, sin embargo, que el futbolista ande intranquilo por sus emolumentos, como sí ocurría en el caso de Cristiano Ronaldo. Más bien se siente atraído por el proyecto del Inter, hasta el punto de que, según informaba ayer 'La Gazzetta dello Sport', tiene intención de reunirse la próxima semana con Florentino Pérez para tratar de convencerle de que le abra la puerta.

El campeón de Europa se ve obligado de nuevo a competir para retener a otro de sus talentos

Desencanto

Ahí radica el problema para el Real Madrid, que ya ha visto partir este verano a Zidane y a Cristiano, convencidos ambos de que su obra en Chamartín estaba completada, y que se ve obligado a competir en el mercado con actores que hasta hace poco ni podían hacerle sombra en cuanto a capacidad de atracción.

El marsellés provocó la primera sacudida cuando aún no se habían apagado los ecos del triunfo en Kiev. Tras abrochar su tercera 'orejona' en otros tantos cursos como entrenador del Real Madrid, abandonó el barco argumentando la necesidad de «un cambio» para mantener el rumbo ganador del equipo. Evitó cualquier reproche público a la directiva o a los que hasta entonces habían sido sus pupilos, pero en su decisión pesaron las discrepancias en torno a la confección de la plantilla y el descenso en las prestaciones de un conjunto que el año anterior había completado el primer doblete Liga-Champions que habían visto por Concha Espina en 59 años.

Cuarenta días después del adiós de Zidane, el Real Madrid se plegó al deseo de Cristiano de fichar por la Juventus. El luso adujo que ansiaba nuevos retos, aunque de paso sacó tajada en el apartado salarial. Con su salida, los blancos dejaron partir 50 goles por temporada a cambio de 100 millones, una cantidad insuficiente para incorporar otro buque insignia que tampoco garantizaría el inmenso caudal ofensivo que aseguraba el crack de Madeira.

Inapetente hacia lo que le ofrece el mercado, el Madrid se encomienda a los jóvenes valores para ilusionar a una afición desencantada con la pérdida de los que hasta ahora habían sido sus emblemas. Una hinchada que se aferra al aire fresco que puede aportar su nuevo técnico, Julen Lopetegui, mientras aguarda alguna sorpresa en forma de fichaje y demanda que por fin haya tranquilidad en el apartado de bajas.

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