El Real Madrid no medita destituir a Lopetegui

MELISA CABALEIRO

madrid. La derrota del Real Madrid en Mendizorroza fue el último capítulo de una mala racha que viene prolongándose desde el correctivo del Sevilla. Diez días negros en los que el conjunto blanco ha sido incapaz de ver puerta, una pesadilla de la que tampoco fueron capaces de despertar en el feudo vasco. Ante el CSKA, los palos jugaron su papel. Tres disparos al travesaño, evitaron el gol blanco en lo que algunos achacaron a la maldición del Luzhniki. Ante el Alavés, el Real Madrid tenía una opción única para redimirse. Un rival al que llevaba venciendo durante más de 80 años pero el Real Madrid acumuló su cuarto partido sin marcar. Cerca de siete horas sin gritar gol. 409 minutos, algo que no se repetía con ningún entrenador desde hacía más de 30 años. El primero en alcanzar este registro fue Vujadin en 1982. El serbio fue despedido apenas 11 días después. El segundo, Amancio en 1985. El coruñés corrió peor suerte, ya que fue despedido de inmediato.

De aquellas reacciones impulsivas parece haber aprendido un club que, a pesar de la tempestad en la que parece estar sumido el equipo, quiere seguir contando con Julen Lopetegui. Solo ocho jornadas de Liga y dos de Champions no pueden ser suficientes para juzgar si un entrenador está capacitado para llevar las riendasl equipo. De hecho, hay plena confianza en que si ante el Plzen y el Levante en casa se cosechan resultados positivos, el equipo podrá ser capaz de jugar con carácter y vencer en el Camp Nou.

El club, pese a la desilusión del inicio liguero, está convencido de que todo lo malo que podía pasar (en forma de lesiones e infortunio de cara) ya ha sucedido, que lo importante es dejar los fantasmas atrás y recuperar la identidad de principios de temporada. Esa buena imagen con la que el club blanco comenzó ganando al Getafe y goleando a Girona y Leganés antes de la exhibición coral ante la Roma. Quizá se magnificó, como ahora. «Quien da al Madrid por muerto se equivoca a la larga. Paciencia. Somos los primeros que estamos jodidos», aseguró Ramos, que también defendió a su entrenador de las críticas y calificó como «una locura» el hecho de que pudiera ser sustituido.

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