Sin plan ni actitud, el Madrid tira la Liga

El equipo blanco no soluciona sus desconexiones mentales y es incapaz de cerrar los partidos

AMADOR GÓMEZ MADRID.

Con 21 puntos perdidos de 51 posibles, pronto ha comenzado el Real Madrid a tirar una Liga que parece no interesarle y en la que continúa sin plan de juego, sin actitud y con preocupantes desconexiones mentales. Cada vez más separado de su afición, el equipo blanco, que nunca en la historia ha remontado siete puntos al Barcelona para conquistar el título, se va desintegrando en el campeonato liguero, del que se aleja por deméritos propios.

Nada menos que siete puntos ha cedido ya el Real Madrid frente a adversarios contra los que ha pagado su falta de continuidad, carácter y ambición, como ocurrió ante el Alavés, principio del fin de Julen Lopetegui, el Eibar y el Villarreal, porque los tres que le ganó el Levante en el Bernabéu no fueron por ausencia de actitud, sino de fútbol y contundencia: 34 remates para marcar un solo gol. El cambio de Solari por el anterior entrenador no ha servido de momento más que, aparte de ganar el Mundial de Clubes consecutivo sin demasiado esfuerzo, para que el Real Madrid, que juega peor, siga comportándose con indolencia en la Liga y sea condenado o se arriesgue a ello por su apatía, mostrando caras muy diferentes a lo largo de los 90 minutos. Incapaz de cerrar los partidos cuando lo tiene todo a su favor, como el jueves ante el Villarreal, el Madrid se ha malacostumbrado a dejarse ir en las segundas partes.

Evidentemente, Gareth Bale, víctima ya de 22 lesiones desde su llegada al Madrid, la octava en el sóleo izquierdo -estará al menos dos semanas de baja-, no es el referente deseado para sustituir al añorado líder Ronaldo, y lo que echa en falta el madridismo, además de carácter, fútbol y autoridad, fuera y dentro del terreno de juego, es un auténtico goleador. Ahora está cerca de llegar en este mercado de invierno el malagueño Brahim Díaz (Manchester City), pero este proyecto está agotado. En cualquier caso, siempre quedará el sueño de la Champions, porque los futbolistas sí parecen dispuestos a darlo todo en una competición en la que se transforman.