Isco roba el protagonismo

Isco (d) sonríe sobre el césped del Olímpico, el lunes. :: efe/
Isco (d) sonríe sobre el césped del Olímpico, el lunes. :: efe

La situación del malagueño con Solari centra el debate tras la victoria en Roma

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Santiago Solari maneja su primer polvorín como entrenador del Real Madrid. La decisión de relegar a Isco de la convocatoria para el partido en Roma ha convulsionado a un equipo cuyas buenas noticias al certificar el pase a octavos como primero de grupo y enmendar con un triunfo y una mejoría más de actitud que de juego la nefasta imagen de Ipurua han quedado eclipsadas por la situación del malagueño.

El terremoto que se desencadenó el martes cuando se supo que el '22' no tendría acomodo ni en el banquillo amenaza con réplicas en las siguientes semanas, por mucho que Solari incidiese al término del choque en que «las decisiones son casi siempre deportivas salvo en casos excepcionales» que no se daban con el de Arroyo de la Miel. «Es un problema que no existe. Los futbolistas están para darlo todo y estar al cien por cien para que les elijan», puntualizó el de Rosario, que alegó que «la titularidad o la suplencia es un problema ficticio», recordando quizás la experiencia que él mismo vivió cuando integraba el 'Madrid de los galácticos' y se movía a caballo entre el banco y el rectángulo de juego.

Ni un día ha aparecido Isco en la foto inicial de los seis encuentros que ha dirigido Solari, algo que sí han hecho hasta 20 de sus compañeros. Apenas ha participado en la mitad de esos duelos, siempre partiendo desde el banquillo. 78 minutos de magro bagaje, el 14,4% de los que ha sumado el Real Madrid bajo la batuta de Solari, frente al 50,2% de los que contabilizó al dictado de Lopetegui.

Un pobrísimo balance que demuestra que hay 'caso Isco'. Solari nunca ha sido un admirador del andaluz. Entiende que su juego preciosista tiende al adorno superfluo en muchas ocasiones y que ralentiza el ataque de un equipo cuyos puntales disfrutan con el vértigo. Eso y algún que otro gesto dentro y fuera de Valdebebas -en su día levantó polvareda la fotografía que el futbolista publicó en Instagram disfrazado por Halloween mientras sus compañeros competían en Melilla- han colocado en una difícil tesitura al mediapunta, cuya situación en el Real Madrid contrasta con la jerarquía que tiene en la selección española, donde Luis Enrique deposita sobre sus hombros la misma confianza que le dio Lopetegui.

 

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