Griezmann deja el perdón para el campo

Antoine Griezmann posa con su nueva camiseta junto al presidente del Barça. :: Enric Fontcuberta / efe/
Antoine Griezmann posa con su nueva camiseta junto al presidente del Barça. :: Enric Fontcuberta / efe

El delantero, que lucirá el dorsal '17' con el Barça, asegura que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho

ÓSCAR BELLOT

Feliz y convencido de haber tomado la decisión adecuada al cambiar el rojiblanco por el azulgrana, Antoine Griezmann compareció ayer en rueda de prensa para explicar los motivos que le han llevado, este año sí, a recalar en el Barça rubricando una de las operaciones estrella del verano que ha dejado resquemor en ambos bandos, en uno por el pasado y en otro por el presente.

«Tengo muchas ganas de vestir esta camiseta y si hay que pedir perdón a alguno, será en el campo», manifestó el francés tras confesar que no se arrepiente de sus acciones, incluyendo el controvertido documental que grabó con una empresa de Gerard Piqué para indicar las razones por las que desdeñaba entonces recalar en Can Barça y permanecía a las órdenes del Cholo Simeone, sosteniendo que no ha jugado con los sentimientos de nadie.

«Acepto el reto y estoy preparado para lo que viene», había proclamado poco antes Griezmann tras darle las gracias a la Real Sociedad por ofrecerle su primer contrato como profesional y acordarse también del presidente del Atlético, Enrique Cerezo, de su anterior técnico, Diego Pablo Simeone, y de sus compañeros como rojiblanco por los años vividos en el Vicente Calderón y el Wanda Metropolitano. Recalcó Griezmann que lo que le convenció de mudarse a Barcelona fue la oportunidad de encarar «un nuevo reto».

«Intentar superarme, no estar en confort sino buscar mi sitio, entrar en el once y ser un jugador importante. Intentar ganar Liga, Copa y Champions que es lo que me falta en mi palmarés», agregó al detallar los motivos de su cambio de horizonte profesional un delantero que confesó que le resultó «difícil» dejar el Atlético, un club, insistió, por el que sólo siente «admiración y respeto». «Lo he dado todo en el campo desde el principio al final de la temporada», subrayó el galo, que reveló que el año pasado pensaba que le faltaba «algo» en su periplo rojiblanco pero que aclaró que «este año ha sido diferente».

Dorsal por votación familiar

Confía en aportar «profundidad, juego a un toque, asistencias, goles y alegría» al Barça, una entidad que le recibió con los brazos abiertos por boca de su presidente, Josep Maria Bartomeu, satisfecho de haberle echado el lazo a un «jugador buscado» desde mucho tiempo atrás. «No ha sido fácil», reconoció sobre el fichaje de un futbolista que permite un «salto de calidad» a la plantilla y ofrece un motivo para la «ilusión» a la hinchada. «Nuestros caminos se han encontrado y esto es una buena noticia para el barcelonismo», añadió Bartomeu, que avisó de que el verano «será largo» pero recalcó que la contratación del galo era «muy querida y deseada».

Reveló Griezmann que escogió el '17' como dorsal «por votación entre la familia», toda vez que el '7' que llevó en el Atlético pertenece a Philippe Coutinho. Apeló a su polivalencia y compromiso como virtudes que le facilitarán el encaje en el esquema de Ernesto Valverde. «Puedo jugar a la izquierda, a la derecha o en el centro. No me importa. Lo que me importa es hacerlo bien para el equipo», enfatizó el 'Principito'.

Se congratuló por compartir vestuario con Messi. «Es el número uno, una referencia para todos los futbolistas. En la NBA es LeBron y en el fútbol es él», apuntó Griezmann, que considera que «con asistencias» puede arreglar cualquier resquemor que puedan guardar el rosarino y Luis Suárez tras mojarse a favor de su llegada el verano pasado.

Completó así Griezmann una jornada plagada de emociones en la que firmó el contrato que le ligará al Barça las próximas cinco campañas. Un vínculo posible gracias al pago de la cláusula de 120 millones de euros que tenía con el Atlético, aunque con ello no se cerró un culebrón que apunta a varios capítulos más ya que el Atlético reclama los 200 millones en que estaba cifrada antes del 1 de julio al asegurar que cuenta con pruebas de que el acuerdo se selló mucho antes. «No creo que haya ninguna prueba porque no hay nada», defendió Bartomeu.