La felicidad de Bale espolea al Real Madrid

Los blancos superaron al Getafe con una gran actuación del galés, que toma los galones de Cristiano Ronaldo

ÓSCAR BELLOT

Madrid. Aunque Julen Lopetegui advirtió de que aún existe un «margen de mejora grande», el Real Madrid obtuvo una convincente victoria en su estreno liguero ante el Getafe que mitiga el debate sobre la necesidad de acometer nuevos fichajes. Un triunfo cimentado en un abrumador dominio de la pelota que contó con un estilete de lujo en la figura de Gareth Bale. El galés, desencadenante con su centro del tanto de Carvajal y autor de la diana que certificó el botín de los blancos, vive sus días más felices desde que defiende los intereses del cuadro de Chamartín. La marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus y el adiós de Zinedine Zidane, que había perdido la confianza en el '11', sumados a su exhibición en la final de la Liga de Campeones en Kiev le han revestido de galones. Y el extremo está respondiendo con creces.

Tremendamente incisivo y vertical, el dinamismo del galés representó una pesadilla para la zaga del Getafe, incapaz de atar al nuevo estandarte del Real Madrid pese a que el conjunto de José Bordalás se caracteriza por su férrea arquitectura defensiva. Ya fuera por la derecha, por la izquierda o por el centro, Bale desbordó una y otra vez, evidenciando el pletórico estado de forma con que ha llegado a la que debe ser la temporada de su consagración definitiva en la élite.

Ante el Getafe, selló su octavo tanto en sus últimos ocho partidos, en los que ha firmado un espectacular 0,72% de acierto en el remate, puesto que sólo tres de sus 11 disparos en esos encuentros no han hallado la malla como destino. Una letalidad a la altura del mismísimo Cristiano Ronaldo, cuyo recuerdo aspira a disipar el ex del Tottenham.

Muy satisfecho con el rendimiento de su estrella, pese a que luego en la rueda de prensa no quiso personalizar y prefirió poner «el foco en el equipo», Lopetegui le retiró en el tramo final para dosificarle. Conviene ir con tiento tratándose de un futbolista que ha acumulado múltiples lesiones desde que viste de blanco y que apenas disputó el 53% de los minutos en sus cinco primeras temporadas en el Real Madrid. Se marchó entre los aplausos de un Santiago Bernabéu que empieza a perder el recelo hacia el futbolista.

Agradeció el apoyo Bale, más metido que nunca en su nuevo rol de líder. Ya no parece el verso suelto que siempre fue desde que aterrizó en 2013. Encaja por fin en un equipo que, ya sin Cristiano, le sabe su artillero más dotado. Liberado por la permanente movilidad que Lopetegui reclama a sus pupilos, ha mutado su rictus serio por una sonrisa de oreja a oreja y ya son tres la Ligas consecutivas que lleva marcando en la primera jornada.

 

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