Jornada 36

El Espanyol golpea al Atlético a la contra

Diego Godín intenta despejar y marca en propia puerta en Cornellà. / Reuters

El entusiasta equipo de Rubi, que aún sueña con Europa, se aprovecha de la falta de gol de los rojiblancos y aplaza su subcampeonato

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

El Espanyol golpeó al Atlético a la contra, precisamente la suerte que mejor domina el equipo rojiblanco, para mantener su sueño de clasificarse para Europa y aplazar el subcampeonato del conjunto colchonero, que no pudo sumar el punto que le bastaba para asegurar de forma matemática en Cornellà la segunda plaza. Al Atlético le faltó puntería en terreno periquito, donde el entusiasta Espanyol firmó un buen partido, muy serio, para sorprender a un Atlético muy irregular e impreciso que desperdició sus ocasiones y después lo pagó con un par de goles entre el final de la primera parte y el comienzo de la segunda. Una espectacular carrera del vertical y prometedor Adriá Pedrosa por la banda izquierda culminó al filo del descanso con un tanto en propia puerta de Diego Godín y un error de Rodrigo lo aprovechó Melendo para ceder a Borja Iglesias y ampliar la ventaja gracias al delantero gallego.

El marcador, cerrado con un penalti por un empujón de Juanfran a Puado tras otro contraataque, pudo ser aún más doloroso para el Atlético si no llega a ser por Oblak, que evitó con un par de paradones otros dos goles a disparos envenenados de Darder y Borja Iglesias que iban a la red. Cuando el Espanyol ya ganaba por 2-0 y los rojiblancos estaban totalmente desorientados y dominados por los blanquiazules, el guardameta esloveno debió erigirse una vez más en protagonista como consecuencia de la ausencia de control de los visitantes y de sus fallos defensivos.

Excepto en la portería, el Atlético naufragó en todas sus líneas, y antes de la hora de partido Diego Pablo Simeone ya había realizado los tres cambios. En cambio, visto el gran rendimiento de su equipo, pese a tener suerte de no haber encajado en el primer tiempo, no movió el banquillo hasta la recta final, cuando, con la segunda parte totalmente de color blanquiazul, ya tenía sentenciado el encuentro y los rojiblancos, desconectados, se movían a impulsos, aspirando a reducir distancias pero sin enlazar juego ni tener mordiente en ataque.

3 Espanyol

Diego López, Rosales (Víctor Sánchez, min. 85), Naldo, Hermoso, Pedrosa, Granero, Marc Roca, Darder, Melendo (Sergio Iglesias, min. 90), Borja Iglesias y Wu Lei (Puado, min. 79).

0 Atlético

Oblak, Juanfran, Savic (Correa, min. 46), Godín, Filipe Luis, Koke, Rodrigo (Montero, min. 59), Saúl, Lemar (Vitolo, min. 59), Griezmann y Morata.

ÁRBITRO:
Munuera Montero (Andaluz). Tarjetas amarillas a Saúl, Marc Roca y Morata.
GOLES:
1-0: min. 45, Godín, en propia puerta. 2-0: min. 52, Borja Iglesias. 3-0: min. 89: Borja Iglesias, de penalti.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 36ª jornada de Liga, disputado en el RCDE Stadium en Cornellà. 20.207 espectadores.

Sí marcó Correa en el minuto 77, pero el delantero argentino se ayudó con la mano y el gol no subió al marcador, para disfrute de un Espanyol que acumula siete partidos sin perder y, salvo en la primera mitad, cuando el Atlético fue más ambicioso y algo más autoritario, no sufrió en absoluto frente a un conjunto rojiblanco sin continuidad ni remate. Griezmann y Morata entraron muy poco en juego y los laterales colchoneros tampoco hicieron daño por banda, al contrario que el joven Pedrosa, y no sólo con su cabalgada sin freno desde propio campo evitando a dos rivales y poniendo el balón desde la línea de fondo para que Godín firmase un autogol en su intento por despejar.

Se había conjurado el Atlético para, sin depender del Real Madrid, garantizarse ya el subcampeonato que le llevará a la nueva Supercopa de España, pero el Espanyol, que se jugaba más porque todavía aspira al séptimo puesto, en lucha con varios rivales, maniató a base de intensidad el pobre centro del campo de los rojiblancos y, liderado por Melendo, decidió al contragolpe cuando más lo necesitaba. El equipo de Simeone quedó muy tocado con el gol que cerró el primer tiempo cuando había hecho méritos para haberse puesto con ventaja y se hundió definitivamente al inicio de la segunda parte, cuando su salida al terreno de juego, al igual que en la primera, era esperanzador.