Plebiscito bajo ruido de sables

Isco Alarcón y Julen Lopetegui comparecen ayer en rueda de prensa en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. :: javier lizón / efe
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Isco Alarcón y Julen Lopetegui comparecen ayer en rueda de prensa en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. :: javier lizón / efe

El Madrid, inmerso en una gran crisis y con Lopetegui al borde del despido, persigue un balón de oxígeno antes del clásico

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Inmerso en una profunda crisis tras enlazar cuatro derrotas y un empate en sus cinco últimos partidos y detener con un tanto de Marcelo en ocho horas y un minuto la segunda peor sequía goleadora de su historia, el Real Madrid recibe al rival más débil de su grupo precisado de un balón de oxígeno que evite que se desaten todos los infiernos al menos antes del clásico del domingo que podría suponer el fin de Julen Lopetegui. Con el técnico marcado, pendiente tan sólo ya su futuro de que la directiva encuentre un recambio de garantías o de un milagro que se antoja quimérico, el duelo ante el Viktoria Pilsen, que se preludiaba de mero trámite cuando a finales de agosto se conoció la composición del Grupo G de la Liga de Campeones, adquiere carácter de plebiscito antes del juicio final, con el ruido de sables batiendo el Santiago Bernabéu.

La nefasta racha de los blancos ha puesto en jaque al que siempre es el eslabón más débil, el entrenador, pese a que el trece veces campeón de Europa está recogiendo ahora los amargos frutos de un horripilante verano en los despachos que desmembró aún más una plantilla que venía debilitándose desde que hollase la cima del histórico doblete del curso 2016-2017 ante la impasibilidad de la directiva que, henchida por la gloria de los cuatro cetros continentales.

Real Madrid
Keylor Navas, Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Casemiro, Modric, Kroos, Isco, Bale y Benzema.
Viktoria Pilsen
Kozacik, Reznik, Hejda, Hubnik, Limbersky, Prochazka, Hrosvsky, Kovarik, Horava, Zeman y Krmencik.
Árbitro
Orel Grinfeld (Israel).
Hora
21:00 h. Santiago Bernabéu.
TV
Movistar Liga de Campeones.

Condenado Lopetegui por una mala planificación a trabajar con un grupo al que le faltan los debidos baluartes para responder a las tremendas exigencias competitivas que siempre ha de afrontar el club más laureado del mundo, es manifiesta la falta de sintonía de la directiva con un entrenador que sólo retiene el apoyo de algunos de los pesos pesados del vestuario como Sergio Ramos e Isco, que ayer hizo un alegato a favor del vasco repartiendo las responsabilidades del mal momento entre «todos» y lanzando un aviso a navegantes. «Los que critican, al final acaban metiendo el rabito entre las piernas», advirtió el malagueño.

Ausente durante buena parte del tramo que ha situado al Real Madrid al filo del precipicio por su operación de apendicitis, el centrocampista aseguró que en el vestuario hay «mucha tranquilidad y confianza», declaraciones que casan mal con el rifirrafe entre Sergio Ramos y Reguilón durante el último entrenamiento antes del duelo con el Viktoria Pilsen, cuando el sevillano propinó un par de balonazos al canterano en respuesta a un golpe involuntario del lateral. Una desafortunada reacción por la que luego pediría disculpas el capitán pero que evidencia la tensión provocada por el vendaval de críticas que alcanza también a la plantilla.

Situación límite

La recuperación de efectivos como Isco es el único alivio para Lopetegui, que sólo mantiene la baja de Carvajal y que podrá contar también con Bale y Benzema, reservados de inicio ante el Levante y reclutados después para intentar contener una debacle que ha abocado al Madrid a una situación límite. Serán de la partida el galés y el francés ante el Viktoria Pilsen, mientras Kroos retornará a un mediocampo que completarán Casemiro, Modric e Isco, lo que dejaría como principal damnificado a Marco Asensio. Mantendrá Lopetegui la zaga que naufragó el sábado, incluyendo a un Varane señalado otra vez por un par de errores impropios de un central campeón del mundo y candidato además al Balón de Oro. A la portería volverá Keylor Navas con ánimo de reivindicarse en su refugio europeo.

Segundo clasificado en la liga checa, el Viktoria Pilsen comparece en el Bernabéu tras igualar en la pasada jornada ante la Roma su peor derrota continental. Una goleada (5-0) que, sumada al empate en el descuento ante el CSKA en su debut en la presente edición de la Champions, ha colocado al equipo que entrena Pavel Vrba último del grupo. Sólo ha ganado uno de sus últimos dieciséis encuentros europeos a domicilio y cuenta por derrotas sus tres visitas previas a tierras españolas, donde nunca ha marcado un gol. Bastante endeble en defensa, su mayor amenaza ofensiva llega en el tercio final de los partidos, periodo en el que ha marcado doce de sus diecisiete goles, incluyendo siete en los quince últimos minutos.