Fútbol

El largo camino del fútbol femenino riojano

Ana Tejada, futbolista del EDF Logroño, y Cristina Ocón, primera niña riojana en jugar en un equipo masculino de fútbol, posan frente a Las Gaunas. / Justo Rodriguez

Ocón se convirtió en 1996 en la primera niña riojana en jugar en un equipo masculino de fútbol | Futbolistas como Tejada se han encargado de dar continuidad al camino iniciado hace 23 años por la ahora fisioterapeuta

Iñaki García
IÑAKI GARCÍALogroño

El 27 de febrero de 1996, Diario LA RIOJA abría una de sus páginas de Deportes con el siguiente titular: 'Cristina Ocón, primera niña riojana que juega en un equipo masculino'. Ese conjunto era de fútbol, el San José Ram A, y Cristina acababa de cumplir nueve años.

Por aquel entonces, Ana Tejada no existía. Llegaría al mundo seis años más tarde, en el 2002, para convertirse después en un referente en el balompié femenino riojano. No sólo ha llegado, junto a otras compañeras de la región, a competir en Primera División con el EDF Logroño, sino que también se ha proclamado campeona de Europa y mundial con la selección española sub'17.

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Entre Cristina y Ana hay quince años de diferencia. Una tiene 31 y la otra 16, pero a ambas les une su gran pasión por el fútbol. Sin embargo, no han podido vivir esa pasión del mismo modo. La hoy fisioterapeuta abrió un camino que muchas chicas seguirían después. Y no fue fácil. «Yo iba siempre con un balón a ver los entrenamientos de mis compañeros de clase y, de vez en cuando, me dejaban entrar con ellos», recuerda. «Así fue hasta que un entrenador, Jorge, se empeñó en que formara parte del equipo, fue a la federación a inscribirme y tanto él como los hermanos Maristas tuvieron que pelear mucho para conseguirlo», añade.

Finalmente, pudo tener ficha y, desde aquel momento, se sintió como un componente más de esa plantilla. «Los compañeros no lo veían como algo raro porque yo ya jugaba con ellos en el recreo; los de los otros equipos sí que se sorprendían de que hubiese una chica, pero no recuerdo ni un sólo mal gesto por parte de nadie», asegura. «Me dejaron jugar hasta fútbol-7, pero después tuve que dejarlo porque no era posible que siguiera en fútbol-11», se lamenta Ocón. No fue una decisión personal, sino una obligación para la joven, quien buscó una alternativa en el tenis. «Pero no me gustaba tanto como el fútbol y, por eso, decidí pasarme al fútbol sala, donde sí que había equipos femeninos», expone.

Justo Rodriguez

«Tanto mi entrenador como los hermanos Maristas pelearon mucho para poder inscribirme» Cristina Ocón

Y en esa nueva aventura no le fue nada mal, ya que jugó cuatro temporadas en Primera División con el Kupsa Teccan. «Por aquella época el fútbol sala femenino estaba mucho más valorado en La Rioja que el fútbol 11», cuenta Ocón. «Ahora sucede todo lo contrario», apostilla.

Ana Tejada lo tuvo más sencillo. «Cuando yo empecé, ya era normal ver a chicas jugando», afirma. «Por suerte, todo ha evolucionado mucho, aunque todavía queda camino por recorrer», añade. Ella sí que ha podido completar el camino hasta llegar a Primera División y cree que si, al igual que Cristina se hubiera visto obligada a dejar de jugar al llegar a fútbol-11, también habría apostado por el fútbol sala. «Al final, sentimos una pasión tan grande por este deporte que hacemos lo que sea por seguir disfrutando de él», opina.

Justo Rodriguez

«Por gestos como el de Cristina, muchas otras hemos podido hacer lo que nos gusta: jugar al fútbol» Ana Tejada

Para su fortuna, nunca tuvo la obligación de elegir gracias, en parte, a la labor realizada hace años por Cristina y su entorno. «Gracias a gestos como el de ella, muchas otras hemos podido hacer lo que más nos gusta: jugar al fútbol», reconoce Tejada. Por su parte, Ocón admite sentir «envidia sana» por la jugadora del EDF y se congratula de que haya podido alcanzar tantos sueños, algo que le hubiera resultado mucho más difícil de haber nacido unos años antes.

Por suerte, el fútbol femenino ha ido evolucionando en La Rioja, aunque tanto Tejada como Ocón creen que quedan aspectos mejorables. «Se necesitan recursos para fomentar el fútbol sala y para que se creen más equipos de fútbol-11», opina Ocón. «Nos falta competición», añade. «Es cierto; por ejemplo, en la Liga Territorial de fútbol-11 hay sólo seis equipos, siempre juegas contra los mismos y eso hace que no te lo tomes tan en serio», corrobora Tejada. Pese a eso, la región cuenta con un equipo en la máxima categoría del fútbol femenino español y con dos en Segunda. «Es señal de que algo se hace bien», se alegra Tejada, una de las máximas exponentes de un camino, el del fútbol femenino en La Rioja, que Cristina Ocón se encargó de abrir.