Final

Anfield sigue atormentando a Messi

Leo Messi, en conferencia de prensa previa a la final de Copa. / AFP I Atlas

«Pido perdón porque en Liverpool no competimos», reconoció el argentino, que solicitó la continuidad de Valverde y mostró una ilusión fría por la Copa y el doblete: «No ganarla nos dejaría peor»

P. RÍOSBarcelona

El motivo de la comparecencia ante los medios de comunicación de Leo Messi y Gerard Piqué era la previa de la final de Copa que juegan este sábado Barça y Valencia, pero acabó pareciendo la sala de prensa de Anfield tras la eliminación contra el Liverpool en las semifinales de la Liga de Campeones. Como si el tiempo se hubiese detenido, 17 días después de aquel 4-0 llegaron las explicaciones que entonces no se dieron. Y el mensaje del '10' empatizó con todos los barcelonistas, que cuando sufren quieren creer que los jugadores lo pasan tan mal como ellos.

El argentino incluso pidió perdón. Él, que regaló tres balones de gol que Coutinho, Jordi Alba y Luis Suárez no aprovecharon solos ante Alisson. Él, que puso a prueba dos veces al portero brasileño y que en otras dos remató desde fuera del área cerca del poste. Él, que había logrados dos goles en la ida y que lideró al Barça hasta la semifinal. A Messi sólo le faltaron lágrimas en su discurso. La afición se siente más acompañada en el duelo tras sus palabras. Otra cosa es que de cara a una final de Copa el tono de tristeza fuese el adecuado. Pero la herida de Liverpool no se ha curado. ¿Y Piqué? Aunque siempre da titulares y sus ruedas de prensa son muy celebradas, los periodistas tenían que elegir a uno de los dos y, con lo que poco que se prodiga Messi (cuatro años hacía desde su última aparición, en la previa de la ida de la semifinal de la Liga de Campeones 2014-15 ante el Bayern de Pep Guardiola), estaba claro quién iba a ser el protagonista.

«No competimos en Liverpool. Tenemos que pedir perdón por eso, no por no haber ganado», manifestó Messi, quien habló de «un palo muy duro, durísimo». «No se puede permitir que nos pase dos años seguidos, pero esta vez fue peor que lo de Roma. Fue lamentable la imagen que dimos, una decepción enorme», reconoció. Incluso lo colocó por encima en lo negativo de la final del Mundial perdida por Argentina en 2014 ante Alemania, «porque en el Mundial no llevábamos tres goles a favor de la ida».

«Nos marcaron un gol muy pronto y eso hizo que nos entrara en la cabeza que nos podía volver a pasar lo de Roma, pero la primera parte no fue mala. Sin embargo, en la segunda no competimos y nos pasaron por encima», recordó el crack del Barça.

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Messi dejó claras dos cuestiones importantes, su continuidad y el deseo de que Valverde no se vaya, y sembró dudas al no opinar sobre el posible fichaje de Griezmann, a quien hace un año abrió la puerta públicamente: «Quiero que siga Valverde, ha hecho un gran trabajo estos dos años. Y nunca he dudado sobre seguir. He vivido una decepción, como las viví con la selección argentina, pero lo sigo intentando».

El argentino podría haber aprovechado para utilizar aquel KO como trampolín anímico a la final de Copa con palabras grandilocuentes y frases descarnadas, pero ni eso hizo, consciente de que lo sucedido en Liverpool no se lava con una final de Copa. Fue entonces cuando apuntó: «Queremos la Copa para acabar con una alegría si cabe, con otro doblete, pero debemos separar una cosa de la otra y pensar en el Valencia, un equipo complicado que nos hace sufrir y al que no hemos ganado esta temporada. Hay que superar lo de Liverpool y ser conscientes de que no ganar la Copa nos dejaría peor de lo que estamos. Tenemos una final y hay que vivirla».

De 21 preguntas, 18 fueron para Messi y tres para Piqué, quien confesó: «Lo de Anfield fue una de mis peores experiencias como profesional. No controlamos el juego como nos enseñan en La Masia». Parecía un buen hilo para polemizar sobre el estilo y quizás descubrir una crítica a Valverde. Pero estaba Messi al lado, acaparó las cuestiones y quedó en suspense si el central iba a entrar en el debate de la forma de jugar.