La LFP teme que «en cinco años la Premier sea la NBA y nosotros la ACB»

Momento de la jornada de trabajo en la que se habló del sistema de propiedad por parte de terceros (TPO). /
Momento de la jornada de trabajo en la que se habló del sistema de propiedad por parte de terceros (TPO).

Los clubes defienden los fondos de inversión en el fútbol, prohibidos por la FIFA a petición de la Premier, que domina el 34,7% del mercado audiovisual

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Si no nos adaptamos a la idea de que el fútbol profesional es el espectáculo de ocio más importante y que genera más ingresos, no sabremos dirigirlo», explicó un preocupado Javier Tebas durante una jornada de trabajo en la que se habló del sistema de propiedad por parte de terceros (TPO) en el fútbol, ahora prohibido por la FIFA a petición de UEFA y FIFPro, sindicato profesional de futbolistas profesionales, a partir del próximo 1 de mayo. «Necesitamos inversores, gente que quiera compartir riesgos en el fútbol, para que otras ligas no se lleven el talento de nuestros clubes. Si esto sucede, estamos muertos. Si no luchamos para que nuestros clubes tengan esa capacidad de acceder a sistemas de financiación, acabaremos con el fútbol profesional».

Tebas, deseoso de que se tomen medidas para evitar que la «Premier League sea como la NBA» dentro de cinco años, desea que haya una regulación de los TPO, lo que aportará «mayor estabilidad al fútbol», atrayendo el capital ya que los equipos pequeños necesitan otras alternativas de financiación. «Conseguiremos bajar el tipo de interés y condiciones asequibles. Esto es el mundo de los negocios, si alguien gana dinero, lo ganaremos todos», recordó. Y es que la idea de que «el fútbol dejó de ser pasión por la camiseta y pasó a ser un gran negocio» quedó clara en el Seminario TPO: camino para un futuro sostenible y competitivo en el fútbol mundial. «Si no conseguimos que haya una regulación del TPO, las Ligas española, italiana, francesa, e incluso la alemana, pasarán a ser de segundo nivel», explicó Tebas.

Ahora mismo hay una demanda interpuesta en los tribunales europeos que Julio Senn, ex director general del Real Madrid y ahora abogado del despacho Senn Ferrero y Asociados, considera prosperará de modo favorable para la LFP ya que la Premier, impulsora de la prohibición, está «capando el crecimiento de cada uno de sus competidores. El valor de las Ligas depende de la generación de recursos y los fondos un pilar fundamental para los clubes». La gran diferencia entre los equipos de las distintas ligas europeas provocada por el distinto reparto de recursos de televisión, de donde sacan la mayoría de los ingresos sus clubes, es el factor clave. El equipo «más pequeño de la Premier League recibe de la televisión casi 137 millones de euros, casi lo mismo que el Real Madrid». Los clubes ingleses son cada vez más ricos, y eso se ve en la supremacía de la liga inglesa que se lleva el 34,7% del dinero invertido en derechos televisivos. Incluso, la segunda competición, la Championship, es la octava del mundo por delante de otras como Portugal o Holanda, según un estudio de Deloitte. «La diferencia de 2.000 millones de euros con la Premier hace imposible retener el talento de los buenos jugadores españoles y de otros que podamos traer. Se van a ir todos a la Premier», aclaró Tebas. Por ello, según palabras del director general de La Liga, Javier Gómez, «los TPO tienen un carácter estratégico. Es vital resolver este asunto para seguir compitiendo con los mejores. Nos ha sorprendido la prohibición relámpago de la FIFA porque tiene un carácter ilógico e irracional».

El caso Mascherano-Tévez

¿Por qué prohibe la FIFA estos fondos? Considera que la propiedad por parte de terceros «es una especie de esclavitud moderna, donde se ven jugadores que pertenecen a los fondos de inversión u otras entidades, en general, no identificadas, corporativas». Para Jesús Arroyo, adjunto a la Dirección General del Sevilla, «no se trata de esclavitud moderna, lo que hay que prohibir son determinadas prácticas y abusos». FIFA justifica la decisión recordando que busca, para impedir que «un tercero pueda condicionar el futuro de los jugadores, influir en los resultados de los partidos o beneficiarse de las apuestas».

Nelyo Lucas, de Doyen Sports, considera que «se han mezclado los casos de Mascherano y Tévez, (que saltaron del Corinthians al West Ham en 2008 sin decidir su propio futuro), donde había una copropiedad de los jugadores por un privado que decidía su futuro, con otros». No es el caso del modelo TPI (que consiste en dar el dinero a los clubes para que hagan sus inversiones). También rebaten el argumento del oscurantismo de los inversores. «No se puede hablar de que el dinero va a paraísos fiscales. Si comparamos instituciones, también FIFA y UEFA tienen sus oficinas en una sede fiscal de baja tributación como es nuestro caso. Seguramente haya malos ejemplos, como todo en la vida, pero nosotros estamos dentro de Union Europea, pagamos impuestos como cualquier otro contribuyente».

Oporto y Atlético, casos de éxito

Esa es la razón por la que exigen regular los fondos y no prohibirlos. En caso contrario, los equipos pueden perder el recurso con el que luchan contra la «desigualdad», esa que no quieren jugadores, aficionados y clubes, que creen que «sin ellos siempre ganan los mismo». Las propuestas de la patronal española son claras: «Que se limiten determinadas operaciones con menores, también la magnitud de las inversiones. Pedimos transparencia y tener el control directo de todos los movimientos que hay alrededor de una operación».

Uno de los clubes más afectados por esta decisión es el Oporto, que utilizó este mecanismo para fichar futbolistas como Falcao, James Rodríguez, Hulk o Lucho González. «Tenemos buenas experiencias. Sin ese instrumento es difícil ser competitivos. Es ilógico prohibir la entrada de capital. No es verdad que los TPO atenten contra la dignidad del jugador, porque el jugador siempre tiene la última palabra», explicó Daniel Lorenz, jurista del club luso. La abogada Patricia Moyersoen fue más lejos, calificó la medida de «aberración jurídica» y recordó que «si hay una prohibición total se pueden producir maniobras ilegales». Algo que ya intuyen los clubes que puede suceder, y así lo explicó el consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Angel Gil Marín. «Deben ser regulados pero nunca prohibidos. Si tú prohíbes, siempre hay un tercero que buscará alternativas. No puedes prohibir que un tercero compre un club y las operaciones se hagan a través de clubes», advirtió.

Gil Marín explicó que, aunque ahora necesita «menos de la figura del fondo de inversión», fue un recurso que permitió al club competir y duplicar los ingresos a pesar del contexto económico adverso. «Con los fondos de inversión relacionados con los futbolistas el club ha sido capaz de competir y llevar una trayectoria inversa a la del país. Nosotros hemos duplicado los ingresos en televisión, UEFA, ticketing y patrocino, hemos jugado diez finales y ganado siete títulos». Y añadió que de, no hacerlo, «hubiera incumplido alguno de los vencimientos con entidades financieras». Por eso, considera que la FIFA «se ha pasado de frenada» al prohibir la propiedad por parte de terceros sin dejar hueco a la regulación.