La cantera desconocida

La cantera desconocida

El funcionamiento de los centros de tecnificación de Real y Athletic y de la academia Tiki Taka revelan que hay muchos niños que aspiran a ser futbolistas fuera de una tierra en la que no hay un «club de ensueño»

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

En el verano del año 2000 desapareció el Club Deportivo Logroñés y con él las mejores categorías inferiores del fútbol riojano. Catorce años después, el deporte rey sigue inmerso en su proceso de reconstucción en la capital riojana. Catorce años después hay nuevas y mejores instalaciones, con Pradoviejo como espejo en el que mirarse; catorce años después han nacido nuevos clubes y se ha profesionalizado su funcionamiento con más recursos humanos, económicos y materiales; catorce años después los más pequeños siguen jugando a fútbol, pagando por ello, con la ilusión de llegar algún día a emular a los que hoy son sus ídolos. «La Rioja siempre ha sido una tierra exportadora de futbolistas», dice el técnico Javier Valgañón. Una definición perfecta.

El paso de los años ha traído consigo nuevas ideas para el fútbol base. Llegaron los centros de tecnificación, donde los mejores jugadores acudían y acuden para seguir evolucionando. El vacío existente ha allanado el camino a la presencia del centro que el Athletic tiene en Oyón, y que se nutre de jugadores logroñeses y riojanos; o el que la Real Sociedad ha instalado en Villamediana. Responden a una ilusión. Los veteranos del Logroñés también crearon el suyo, pero ya no existe. Tampoco. La última iniciativa la ha puesto en marcha Gerardo García León al crear la academia Tiki Taka, un concepto diferente a los anteriores.

La Real Sociedad comenzó a trabajar en la cantera riojana con el cambio de siglo. Primero en las instalaciones del Berceo; después en Villamediana. Javier Valgañón y David Llona son sus responsables. El primero lleva ya casi tres lustros; el segundo, dos años. Los martes y viernes trabajan en Villamediana con 60 niños de edades que van desde el año 2001 hasta el 2006. Treinta chavales por grupo. «En su momento, estos centros se pusieron de moda. La Real fue la primera en llegar a La Rioja. Víctor Ubis, que estaba en el Valvanera, y yo, que estaba en el Berceo, nos hicimos cargo de la propuesta. Lo que pretendemos es aportar algo más al jugador, darle formación y darle recursos. No siempre tenemos que estar pidiendo, sino que también hay que ofrecer», comenta Valgañón, que apunta que la financiación del centro corre a cuenta de la Real. «Incluso cuando bajó a Segunda mantuvo su política de cantera. Trabajamos con equipos con los que tenemos convenio (Valvanera, EDF, Arnedo y River Ebro), pero también con otros con los que no hay un acuerdo»», apunta.

De ese centro salió Pablo Hervías, internacional en categorías inferiores y jugador de la Real Sociedad. «Éste es un trabajo a largo plazo. Con Pablo hemos visto la luz al final del túnel. Entrenamos dos días. No se pueden hacer milagros. Buscamos que los chavales mejoren técnica y tácticamente. No pretendemos ganar partidos por 20-0, porque no sirve para nada, sino jugar a un ritmo mayor, aunque tampoco hay que volver locos a los niños. Deben disfrutar. No podemos separar los pies del suelo», indica Valgañón, que dirige a los equipos riojanos de la Real en los torneos de aquí.

El Athletic de Bilbao desembarcó en el año 2009, en Oyón. Desde ese día, Edu García León se hizo cargo del centro de tecnificación, en el que cinco años después trabajan un centenar de niños nacidos entre el 2001 y el 2006. Una salida para jóvenes jugadores y un filtro para Lezama.

Los domingos por la mañana la actividad en el Oion Arena es frenética. Muchos jugadores sobre el césped y muchos técnicos. «Ahora mismo contamos con un centenar de jugadores de diferentes clubes riojanos. Comenzó mi hermano Gerardo, Chisco (García Hidalgo) y Jesús Dulce. Hace tres años se incorporó Fernando Marín. Ahora se han sumado Toño Jubera, Albert Aguilá, Efraín, un chico que es técnico del Juvenil del Chiribitas, y Jesús Matute, entrenador del Juventud de Calahorra 2004. Hace cinco años, el Athletic me hizo la propuesta y aquí estamos», apunta Edu García León.

El entrenador riojano asegura que lo que tanto sus compañeros como él pretenden con este trabajo es que el jugador «entienda el juego y sepa en todo momento qué hacer sobre el césped». «Hacemos un trabajo de tecnificación, algo que igual no se hace en los clubes. Buscamos que el futbolista sepa siempre estar bien situado. Incidimos en la técnica colectiva. Es diferente a lo que trabajamos en el Tiki Taka, que es mucho más específico», añade.

El centro de Oyón colabora con clubes como Berceo, Comillas, Villegas, Chiribitas, Juventud, Oyonesa y Tedeón, aunque las puertas no se cierran a nadie. «La sede como tal está en Oyón», puntualiza. Desde allí se desplazan por la geografía española. «A lo largo del año vamos a jugar a otros centros de tecnificación y también recibimos en Oyón. Unas veces jugamos como Athletic y otras como el centro de Oyón. Este fin de semana estamos disputando un torneo de tres días en Pamplona, como Oyón, y hemos jugado contra el Athletic de Lezama. De hecho, a lo largo del año vamos varias veces a Lezama», indica.

Athletic y Real Sociedad. Son dos de los clubes. Osasuna también ha estado muy pendiente de los jóvenes jugadores riojanos. Entre los dos primeros mueven a unos 160 chavales que comienzan en el fútbol 11 o no lo han hecho. A ellos se suman los más de 60 que mueve la academia Tiki Taka (algunos coindiden en ambos centros). Niños jugando, hay; instalaciones, también; técnicos, más que nunca. Entonces, ¿qué falta en el fútbol logroñés y riojano?

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