Una etapa para contar

Las cámaras de la Vuelta a España 2018 volarán mañana sobre  San Juan de Gaztelugatxe. :: E. C./
Las cámaras de la Vuelta a España 2018 volarán mañana sobre San Juan de Gaztelugatxe. :: E. C.

En un recorrido espectacular hasta las paredes del monte Oiz, los favoritos se juegan mañana la Vuelta

J. GÓMEZ PEÑA COMILLAS.

La Vuelta regresa mañana a Euskadi. Tras más de treinta años de ausencia, la carrera volvió en 2011. Y se reencontró con su mejor público. Nunca había disfrutado de un final de etapa con semejante volumen. Las cunetas de la Gran Vía bilbaína tronaron al ver levantar los brazos a Igor Antón, vestido con el maillot naranja del Euskaltel-Euskadi. Desde entonces, las carreteras vascas se han hecho habituales en el itinerario de la ronda. Esta edición ha reservado para Vizcaya una de las jornadas clave. Yates, Valverde, Quintana, López, Kruijswijk y Mas se jugarán los cajones del podio sobre un tapete verde y azul de 157 kilómetros donde está escrita la historia de esta tierra.

La decimoséptima etapa, con salida en Getxo y final en el Balcón de Bizkaia (monte Oiz), será retransmitida íntegramente por TVE. Algo excepcional. Cuando el realizador de la cadena televisiva vio el recorrido, dijo: «Es que más que una etapa de ciclismo, se puede rodar un documental». Hace un año, en la jornada de descanso de la Vuelta en Logroño, representantes de la Diputación de Vizcaya se reunieron con Javier Guillén, director de la carrera. Le expusieron su proyecto. Querían un etapa convertida en un relato. Que tuviera mar y montaña. Que empezara en el Neguri de la burguesía, pasara por las minas de la margen izquierda, mostrara el nuevo Bilbao del Guggenheim y enseñara al mundo la belleza de la costa. El colofón tenía que estar a la altura. ¿Dónde coronar ese documental a pedales?

Igor Camaño, hermano del exciclista del Euskaltel y del Phonak, es el jefe de gabinete del diputado general, Unai Rementeria. Cicloturista de largo aliento, se fijó en el monte Oiz, una montaña que domina el territorio. Vizcaya está repleta de cuestas, pero casi todas son breves. Oiz está más arriba. Los ciclistas suelen acudir a la ladera que sube desde Durango para entrenarse sobre este camino de hormigón. Por ahí, el puerto es largo, aunque no tan duro. Hacía falta algo más, algo del 'estilo Vuelta'. Una pared. Y había una. Justo por otra vertiente, la que viene desde Munitibar y se asoma al mirador del Balcón de Bizkaia. Desde ahí parte una carretera de hormigón, ahora asfaltada, que es utilizada por los camioneros que acarrean leña. Apenas se veían cicloturistas. Demasiado vertical. Los últimos 4 kilómetros retan con rampas del 23%.

Fernando Escartín y Paco Giner, los responsables del recorrido de la carrera, no tuvieron ninguna duda. Era un etapa redonda. Las cámaras volarán sobre San Juan de Gaztelugatxe, escenario de la serie televisiva 'Juego de Tronos'. El tramo final de la etapa resume lo que son las carreteras de Euskadi. Arriba y abajo. Derecha e izquierda. Sin pausa, el pelotón ascenderá los altos de Santa Eufemia y Gontzegaraine. Y será entonces cuando la Vuelta descubra a su nuevo mito: Oiz, desde el Balcón de Bizkaia. No llega a la brutalidad del Angliru, pero es más exigente que la Camperona y Praeres de Nava. En total, son 7 kilómetros, con una pendiente media del 9,7 %.

Oiz está lleno de ecos: el 19 de febrero de 1985 un 'Boeing 727' de Iberia se estrelló cerca de la cima y bajo la niebla. Fallecieron 148 personas. En aquella fecha, la Vuelta ya había dejado de rodar por Euskadi. A la familia de montañas por las que pasaron Coppi, Anquetil, Bahamontes, Loroño, Merckx, Ocaña y Fuente, se suma ahora el monte Oiz, alfombrado con una capa de asfalto para disfrutar de la gran fiesta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos