Estaca de Bares libera a Herrada

Jesús Herrada se subió al podio para enfundarse el maillot rojo que le acredita como líder de la Vuelta. :: M. R. / afp/
Jesús Herrada se subió al podio para enfundarse el maillot rojo que le acredita como líder de la Vuelta. :: M. R. / afp

El corredor conquense aprovecha la pelea entre el Movistar y el Mitchelton para vestirse de líder antes de La Camperona

J. GÓMEZ PEÑA O BARQUEIRO.

Desde el mar, la imagen de los acantilados de Estaca de Bares es de las que no se olvidan. En este fondo marino descansan las cenizas del capitán Wolf, quien iba al mando del submarino hundido aquí por los aviones aliados en 1943. Wolf sobrevivió y, tras la II Guerra Mundial, regresó muchas veces a visitar a los vecinos que rescataron en botes a su tripulación. Tanto volvió que uno de sus hijos se casó con una joven del pueblo. Y al morir, la familia del capitán eligió Estaca de Bares para sus cenizas. Hasta de la guerra se puede sacar algo bueno. Bien lo sabe ya Jesús Herrada.

Es conquense de Mota del Cuervo. Tampoco se le olvidará nunca este paisaje de mar y viento. Aquí, mientras el Movistar de Quintana y Valverde y el Mitchelton del líder Yates se enredaban en la pelea por ver quién tiraba más o menos del pelotón, Herrada y otros fugados como Nibali, Geniez, Van Baerle, Teuns, Bizkarra, Lastra y Torres pusieron tierra por medio. Aprovecharon esa guerra entre líderes. Al francés Geniez le sirvió para ganar la etapa y a Herrada, para enamorarse de por

vida del lugar donde se ha vestido de líder en su primera Vuelta a España. «Es el premio que llevaba tanto tiempo buscando», declaró.

Ya que estaba en el sitio adecuado, Herrada lo quiso todo: la etapa y el liderato. Demasiada carga para sus piernas. Se gastó y no pudo al final seguir a Geniez, Teuns, Campenaerts y Padun. Perdió la etapa y algo más de dos minutos. Pero conservó tiempo de sobra respecto al lejano pelotón para sustituir a Yates al frente de la general. Con tres minutos y 22 segundos sobre el británico, vestirá de rojo en el inicio de la montaña. «Que Jesús se ponga de líder es perfecto para nosotros», dijo Alejandro Valverde. «Además, es un amigo». Un excompañero liberado en la etapa que iba a la tumba marina del capitán Wolf.

Y que comenzó en Mondoñedo. La estatua, sentada, de Álvaro Cunqueiro observaba la catedral del pueblo. La niebla y Galicia acompañaban al poeta. Paz en la plaza de Mondoñedo. Y guerra entre los autobuses de los equipos. Tronaban las críticas del día anterior lanzadas como dardos por Valverde y Quintana (Movistar). Acusaron al líder, a Yates, y a su escuadra, el Mitchelton, de ser unas sanguijuelas, de correr «siempre a rueda». De no defender el maillot rojo.

Un juego a palos

El conjunto australiano replicó en el pueblo de Cunqueiro con la voz calmada de Trentin: «El miércoles, el Movistar se pasó los cien primeros kilómetros metiendo gente en las fugas». Eso obligó a los chicos de Yates a desgastarse. Y por eso luego no colaboraron con el Movistar, que tanto les había incordiado, en la persecución del peligroso Pinot.

Cunqueiro, con su pluma, quiso que Galicia «durara mil primaveras más». Y dura hasta la punta de Estaca de Bares, el punto más al norte de España. Ahí estaba la meta tras otro recorrido gallego. Tortuoso y bello. Sube y baja. La brújula se vuelve loca en estas carreteras. Nibali montó una fuga madrugadora. Otros 17 corredores le siguieron. Entre ellos, Herrada, aficionado a las gachas y fan de Marco Pantani. En el pelotón, ni el Mitchelton ni el Movistar reaccionaron. Guerra de silencios. Ni tiras tú ni tiro yo. Y la escapada se largó doce minutos más allá. Adiós. La etapa y el liderato corrían entre los fugados. A sorteo. La meta se la disputaron los más fuertes. Galicia, su perfil quebrado, los eligió.

Geniez, que ya sabe ganar en la Vuelta, dejó que Teuns y Campenaerts se inmolaran en el repecho final. El francés les rebasó cuesta abajo. Afiló la última curva y no dejó que Van Baarle le rebasara. La victoria de Geniez acabó mal. Nada más cruzar la meta se dio de lleno contra un miembro de la organización.

 

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