La emotiva victoria de Michael Woods en el monte Oiz

El corredor canadiense dedicó el triunfo a su esposa, que perdió hace dos meses el hijo que esperaban

CARLOS DE TORRES MONTE OIZ.

Las lágrimas de emoción en la cumbre del Balcón de Bizkaia las puso Michael Woods (Education First), un canadiense de Ottawa de 31 años, el más fuerte de la escapada buena del día, quien atacó dentro del último kilómetro para levantar los brazos por segunda vez en su corta carrera profesional (ganó una etapa del Tour de Utah en 2015 cuando corría en un equipo Continental estadounidense), ya que pese a su edad cumple su tercera campaña en la élite.

En el ascenso final de 7,3 kilómetros al Monte Oiz, con inéditas rampas de hasta el 24%, el santurtziarra Omar Fraile (Astana) se dejó el alma en medio del fervor de sus paisanos, pero tiró la toalla desfondado. Lo intentó el belga Dylan Teuns (BMC) de lejos, luego David de la Cruz (Sky) soltó el órdago sin suerte, hasta que Woods, dentro del último kilómetro, salió disparado hacia la gloria. Un estímulo muy especial le puso un motor en las piernas. De ahí sus lágrimas en meta.

«Mi esposa y yo perdimos un hijo cuando estaba embarazada de 37 semanas. Su nombre era Hunter. No pudo dar a luz y pasamos unos momentos muy difíciles. Toda la subida he ido pensando en él. Quería ganar por él y por ella, y lo he hecho. Además, mi mujer perdió a su padre hace un mes. Hemos pasado un año complicado», explicó.

Este canadiense fue atleta de 1.500. Con 17 años corrió la distancia en 3:42, ganó los Panamericanos de categoría júnior, pero las lesiones le obligaron a coger la vieja bicicleta de su padre y hacerse ciclista.

En 2013 lo descubrieron para el ciclismo tras ganar en Hawai el ascenso al volcán Haleakale y poco después pasó al Optum Continental y más tarde, en 2016, al Cannondale. Ya era profesional del máximo nivel.

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