Nombres de oro para una prueba con un pasado de lujo

1969. Luis Ocaña, entrevistado por Diario LA RIOJA. :: payá/La Rioja
1969. Luis Ocaña, entrevistado por Diario LA RIOJA. :: payá / La Rioja

Ocaña, Manzaneque, Lejarreta, Gastón, Induráin, Olano, Chava Jiménez, Jalabert o Mathews han dado lustre a la prueba

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

El futuro de la Vuelta a La Rioja podrá ser tenebroso u oscuro, pero ninguno de los interrogantes que se plantean pueden borrar el palmarés y la historia de la cita deportiva decana de la comunidad. El Club Ciclista Logroñés, su alma mater, ha logrado que el pelotón salga a las carreteras riojanas en 57 ocasiones desde 1957. Con pequeñas interrupciones, el parón actual se plantea como el puerto más difícil de superar para la Vuelta a La Rioja.

En su primera edición, Albert Sant Alenta recibió el primer ramo de flores de su ya dilatada historia. Tras él, muchos nombres han rodado por las carreteras regionales en busca de un maillot que acabó siendo color vino, sintetizado con el producto más popular de la región.

Jesús Manzaneque (hermano del también ciclista Fernando), ganador en tres ocasiones de la prueba; Luis Ocaña, campeón en 1969, Francisco Galdós, doble podio en el Giro de Italia y ganador en 1978; Marino Lejarreta, Eduardo Chozas e Iñaki Gastón en la década de los 80... La prueba fue consolidando su prestigio, ofreciendo subidas ya míticas, contrarrelojes y rutas nuevas para los ciclistas que atravesaban las carreteras riojanas en el mes de septiembre, coincidiendo con San Mateo.

1997: Arriba, Chava Jiménez saluda al público tras sumar la segunda de sus vcitorias. 1998. Abraham Olano también ganó la Vuelat, y, abajo, Induráin saluda al cruzar la meta en 1995 / La Rioja y M.M.N

Los años dorados se reprodujeron en los 90. Laurent Jalabert, 'Chava' Jiménez, en dos ocasiones, Miguel Induráin (1995) o Abraham Olano (1998) unieron sus nombres al de la prueba y le dieron un mayor prestigio en un momento en el que la cita ya se había asentado en abril. Los cambios en el ciclismo empezaron a causar mella en la ronda riojana, aunque fue en el siglo XXI cuando la Vuelta recibió su primera gran estocada. Los calendarios internacionales y las condiciones económicas de una España ya en crisis obligaron, en 2009, a reducir de tres etapas a una la prueba. La Vuelta a La Rioja perdía carácter y también atractivo para los participantes.

Fueron los esprinters australianos los encargados de poner sal en los últimos años. Michael Mathews, que brillaría en el Tour, Caleb Ewan o Rory Sutherland, el último ganador en el 2017, supusieron un postrero respiro para una prueba que ya vivía con respiración asistida.